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20 de Marzo, 2009

El cuadro: La encajera.

No se conoce con exactitud su fecha de composición; se encuentra en el Louvre, que adquirió la obra a finales del siglo XIX. Es una obra típica del autor: retrata a un personaje ordinario en la intimidad de sus tareas cotidianas. Una de esas ojeadas a la aislada intimidad doméstica en un mundo ajeno al del espectador, envueltas en un resplandor claro y apacible, en silencio.

Se trata de una joven dedicada al encaje, encorvada sobre su trabajo. Su mirada se concentra en la labor y en el movimiento de las manos, que manipulan hábilmente bobinas, alfileres e hilo. La ambientación se reduce al mínimo: un cojín con hilos en el primer plano, la encajera en el segundo y un fondo monocolor. Finalmente, los claros toques de luz que iluminan su frente y dedos enfatizan la precisión y claridad de visión que requiere este arte tan exigente del encaje. Este cuadro ilustra las inquietudes del autor por el estudio de la óptica. Está pintado con suaves modulaciones de luz y color. Vermeer utiliza en él un procedimiento usual: exageró lateralmente el primer plano, que muestra desenfocado, para dar mayor efecto de profundidad a la perspectiva. El centro de atención es la figura femenina, quien recibe una iluminación lateral, seguramente a través de una ventana, y cuyo trabajo se describe con gran detalle y aguda mirada, en particular el fino hilo blanco estirado entre los dedos de la joven. Hay un tercer plano: el fondo de color claro, sobre el que se recorta un tirabuzón claramente definido. De hecho, los hilos y el rizado tirabuzón contrastan con los hilos tensos de las bobinas, situando así la actividad de la encajera aislada de su entorno.

El autor: Johannes Vermeer (1632 - 1675).

Está considerado uno de los más importantes de la edad de oro de la pintura holandesa. Se le conoce bajo varios nombres: Jan Vermeer, Vermeer de Delft o Johannes van der Meer. Se especializó en escenas cotidianas de la vida doméstica. En vida fue un pintor de provincias con un éxito moderado, quizá debido al escaso número de pinturas que producía. Fue olvidado durante mucho tiempo, hasta que a final del siglo XIX el crítico de arte Thoré Bürger publicó un ensayo que elevó la reputación de Vermeer enormemente. Actualmente está considerado como uno de los más grandes pintores de la edad de oro holandesa. Es particularmente reconocido por su maestría en el uso y tratamiento de la luz. Es, después de Rembrandt, el más famoso pintor holandés del siglo XVII, periodo que es conocido como la edad de oro de Holanda, por sus asombrosas realizaciones artísticas y culturales.

Su obra es escasa: treinta y cuatro cuadros de escenas deinterior y dos paisajes urbanos. Vermeer se destacaba en la restitución de la luz, de la textura, de la perspectiva (quizás empleaba la cámara oscura) y de los colores trasparentes. Cuidaba la armonía de los colores. En sus obras se puede sentir el silencio de los personajes en algunos momentos íntimos de sus vidas. Se interesó por todas las capas de la sociedad con igual esmero, desde el retrato de una simple lechera trabajando a las obras en las que muestra el lujo y esplendor de los ricos burgueses de la época en sus espaciosas casas, por tanto su pintura nos revela muchos aspectos de la vida de esta época. En su obra se pueden encontrar connotaciones religiosas y científicas. De las 34 obras reconocidas actualmente como auténticas, sólo 16 llevan su firma y únicamente dos la fecha. Aún existen rumores de que podría haber pinturas de este genio sin catalogar y por descubrir. No fue hasta 1935 que el museo de Rotterdam le dedicó su primera exposición individual.


Práctica de Iluminación
(recreación de un lienzo barroco)

La práctica consistía (igual que la otra que hice) en recrear la luz de una pintura del barroco. En este caso elegí "La encajera" de Johannes Vermeer, una auténtica obra de arte considerada como el baluarte de la pintura holandesa.

 

Realización

Para la iluminación se colocó un sólo foco de luz contínua (Butanito de 800W) a unos dos metros de altura sobre el trípode y a máxima potencia, esto simularía la luz solar entrante por alguna ventana, que era la fuente original de Vermeer. También interpusimos un filtro; una "gelatina blanca" que difuminase más las sombras y no las hiciese tan duras.

Luego, para quitar oscuridad de los lados opuestos, usamos dos reflectores polyspan, que rebotaban la luz blanca hacia los lados que no estaban en sombra totalmente, sino en tenue negrura como se advierte en la pintura.

Una de las cosas más difíciles en cuanto atrezo fue lograr el peinado de la mujer, así que estuve ensayando días antes hasta aprender algo parecido; el pelo liso de la modelo tampoco favorecía. En cuantro al atrezzo, otra cosa difícil fue conseguir las tablas de madera que constituyen la mesa de hilar; teníamos preparado dos tablas de marquetería, pero como no quedaban bien ni estables preferimos obviar este elemento y recortarlo del cuadro original. La foto se hizo sin esta mesa y se ha colocado encima de las piernas de la modelo para no romper la composición original.

Anécdotas

El cuadro se fijó para realizar el día 2 de marzo de 2009; sin embargo, debido a desajuste de grupo se realizó otro cuadro y la primer modelo (Ada Aguilera) no pudo ser. El viernes 20, Anabel Agudo, se animó a ser la encajera. El cuadro que elegí se hizo con la ayuda de mi grupo del aula S-15 (2008-2009).

Una vez más, he de dar las gracias a Anabel Agudo, modelo y actriz (Amanda; Videoclip -Vampira-) por su disposición para cualquiera de nuestras obras.

Fran Kapilla

 
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