Rodaje en PARÍS
Crónica de una gran aventura y el final de un rodaje por Francia.

 

Un sueño hecho realidad, una gran aventura; estas palabras eran las más repetidas por el equipo que viajó a Paris a rodar. Totalmente concentrados en el trabajo, cuando parábamos a descansar nos impresionábamos mutuamente diciendo: "Chicos, que estamos en París rodando y aún no lo queremos creer". Hemos echado mucho de menos al resto del equipo técnico que no pudieron acompañarnos, principalmente por razones de presupuesto y en otros casos por obligaciones de cada uno: Paula, Manu, David, Salva, Abraham, Alberto, Conchi, Mike, Sergio, Ana, Cristina, Escarlata, Javier, Víctor; ¡nos hemos acordado especialmente de vosotros porque todos merecíamos llegar a este viaje!

Durante cuatro días intensivos hemos rodado nueve secuencias que son las que faltaban para llegar al 99% del largometraje "Las hijas de Danao". Nueve secuencias difíciles, para lo cual se contó con ayuda de profesionales franceses. Las actrices Valérie Thénot (famosa ya desde "El precio justo" y su amistad con Beatriz Rico), Aude Hermine, Hélène Pierre y Daniel De La Sobera; intérpretes parisinos que dieron vida a esa figuración especial tan necesaria para dar todo el realismo. Y tambien nos echó una gran mano el fotógrafo Jordi Lagoutte; este chico nos hizo un EXCELENTE trabajo. Más de dos mil fotografías fantásticas, de promoción, making y producción en París (puedo decir que TODAS MUY BUENAS) que han documentando perfectamente ese rodaje en París durante los cuatro días. Jordi, además, nos hizo de guía altruistamente, acompañándonos en todo momento durante esos cuatro días. Días muy largos y ajetreados, rodajes de 18 horas en la calle, con lluvia, viento y un frío de -2 ºC.

 

CRÓNICA DEL RODAJE EN PARÍS. Texto por Fran Kapilla; enero 2013


Contar todo lo que pasó en París es algo muy difícil, pues estos días hemos vivido intensamente. Recuerdo oír a alguien del equipo decir: "parece que llevamos un año en París rodando". Así que yo contaré mi versión, tal como lo viví, pero que seguramente se ampliaría más con las anécdotas de cada miembro.

Durante cuatro días intensivos, recorrimos un planning tan ajustado que a primera vista asustaba, ya que dejábamos el tiempo exacto para transporte, suponiendo que nos desenvolviéramos bien en Francia y sin conocer el idioma. Sin embargo, la seriedad y el compromiso del equipo parisino hicieron que se cumplieran absolutamente todos los planos hasta el último momento antes de coger el avión; además, siendo estrictos y repitiendo tomas (e incluso repitiendo escenas en otras calles) para conseguir lo que yo tenía en mi cabeza, en mi storyboard y en mi guión desde hacía ya un año. Susanna se ocupó de una parte importante de la planificación. Les comenté a Míllán y a Susanna: "Vais a convertir el viaje a París en una cita anual de invierno"; (llevan tres inviernos visitando París).

 

JUEVES 10 de enero.

JEUDI

17.00. Con mucha ilusión y emoción nos montamos en el avión. Turbulencia, aterrizaje un poco brusco con un golpe al apoyar las ruedas. Llegamos al aeropuerto de Beauvais a 70 km de París. Allí empezamos a notar el frío, nos trasladamos en bus hasta la periferia de París y allí tomamos el metro. Teníamos el tiempo justo para llegar a la plaza de la Ópera, ya que según habíamos estudiado, había representaciones de ópera solamente hasta ese mismo jueves 10 hasta las nueve de la noche; ahí es donde podríamos rodar grandes coches llegando, gente en masa entrando y saliendo de la ópera (no turistas, sino espectadores elegantes). Si perdíamos esa oportunidad no habría otra igual hasta final de Enero, fecha que ya estaríamos en Málaga.

20.00 h. Rápidamente (e incómodamente), Susanna se cambió en el metro, ante la mirada de muchos viajeros; nuestra actriz, sentada en el suelo del pasillo se fue poniendo los zapatos, la camiseta con las manchas de sangre falsa, (el atuendo en general) que tenía preparado bajo jerséis y abrigos. Yo abrí las maletas y busqué el atrezzo necesario, una cosita plateada que efectivamente llamaba la atención, con maletas y equipo repartido entre los pies de los parisinos del metro (afortunadamente nadie tocó nada).

20.25 h. Justo a tiempo llegamos a la parada de la Ópera y el equipo se dividió. Millán, Vallejo y Roma se fueron a ocupar los hoteles reservados, pagarlos e ir preparando la cena. Susanna, Enrique, Vélez y yo, nos fuimos a la plaza de la Ópera donde nos esperaba Anne, una maquilladora que, con la colaboración de Frank Vélez, dejaron a Susanna muy bien caracterizada. Nos internamos entre esa multitud de espectadores de la ópera, con el cuidado de no reflejar nítidamente caras desconocidas; así nuestro primer rodaje fue allí en la puerta de la Ópera Nacional de París, con mucho frío ante la atenta mirada de las estatuas centenarias, de unas personas muy elegantes que se iban en limousins y de dos furgones de la policía que, lejos de decirnos nada, nos saludaron.

22.00 h Plaza de Clignancourt. Vamos al apartamento donde estaba el equipo con unos suculentos spaghetti, patatas, refrescos y calefacción encendida. Un piso precioso con varias habitaciones, cocina y baño. Además, el dueño lo había dejado perfectamente equipado con televisión, Blu-ray, un lote de pelis francesas muy buenas (se notaba que el que vivía ahí era cinéfilo)... Pusimos una peli muy independiente francesa del 78 que parecía rodada en 16 mm, editada en un DVD bastante local, no recuerdo el título; y también un disco de J. S. Bach. La decoración muy bohemia.

00.00 h. La mitad del equipo se queda en el apartamento y la otra mitad se marcha a un hotel que estaba en ese mismo barrio en dos calles más arriba; rue Ramey. De camino, un poco perdidos, preguntamos a un viandante, que resultó ser español... andaluz... de Málaga... del Puerto de la Torre... y encima ¡actor! Fue una gran casualidad, instatáneamente hicimos amistad con él. Pepe Muñoz, que está trabajando a nivel internacional en varios proyectos de embergadura, en Europa y EEUU. En el hotel, nada más entrar, un ambiente agradable y acogedor, una recepción moderna, con gente joven de todas las nacionalidades jugando a las cartas, al futbolín, tomando copas y charlando.

 

VIERNES 11 de enero.

VENDREDI

06.00. Muy temprano, nos preparamos para salir, habíamos quedado a las 8 en la estación de metro de Anvers; y desde allí iríamos andando hasta una de las escaleras famosas que hay cerca de la basílica del Sacre Cœur. Elegimos unas escaleras preciosas, las mismas que salen al comienzo de la famosa película francesa "Les Ripoux" de Claude Zidi, 1984. Aparecen Jordi Lagoutte, fotógrafo parisino que chapurreaba el español, con un buen equipo luminoso y de marca. Y también aparecen los actores Daniel De la Sobera (a quien ya habíamos conocido en España durante otra escena, pero que las casualidades le llevaron a vivir en París este año, con lo cual era perfecto volver a contar con él), y las actrices Aude Hermine y Hélène Pierre. Decir de Aude que tiene unas fotos publicadas preciosas por el conocido Paul Von Borax.

Allí, en las escaleras de Montmartre rodamos con Vallejo y Vélez una conversación especial que era clave para entender estos personajes. Después, otra escena en el mismo lugar con Susanna, Vallejo y Vélez. Y finalmente, Susanna con Aude y Hélène. Pese a que era temprano, ya había tránsito de personas que muy educadamente esperaban la señal de "¡corten!" para pasar, sin embargo, muchas de ellas, decidieron apuntarse como figuración de personas andando.

Desde las escaleras fuimos hasta el Sacre Coeur, en la parte de abajo, en la entrada, cerca del tiovivo; que también aparece en multitud de películas como "Amelie" o en los primeros minutos de "Itinéraire d'un enfant gâté" de Belmondo, 1989, donde obtiene el premio César. Allí nos esperaba Paco Roma, que se había ido solo desde el hotel hasta ese barrio. El bueno de Paco, ya totalmente hecho al lugar. Aunque he de decir que los que más se hicieron al sitio fueron Frank Vélez y Jose Vallejo, que desde ese instante se perdieron por París, fueron a la torre Eiffel y no sé a cuántos sitios más. Voy a ser algo malo y diré que a Vallejo se lo rifaban las turistas en París, en cuanto nos girábamos, ya estaba charlando con alguna y no quiero pensar dónde estuvo ese día perdido...

11.00 h. Rodamos con Paco Roma en el Sacre Coeur, la primera anécdota: no se montaba ningún niño en el tiovivo, así que hicimos un cambio de plano alternativo que quedó mucho más bonito, con un dificil paneo que iba desde el tiovivo hasta el Sacre Cœur durante la conversación. La segunda anécdota vino con los taxis: resulta que ese día había huelga de taxistas debido a unas manifestaciones que duraban dos días (y que no pudimos rodar desgraciadamente). Así que estábamos buscando alternativas a esos dos pequeños planos. Aparecen Daniel y Aude paseando, hablamos con ellos y nada más girarnos pasa un taxi ¡que se nos escapa! ¡maldición! De repente aparece otro y lo abordamos; Paco le explica algo en su español pero finalmente es Jordi Lagoutte quien se hace cargo de pedir el favor de rodar unos segundos. Paco se montaba simplemente, porque no queríamos que nos llevasen al actor lejos de alli.

Mientras esperamos un cuarto de hora, nos refugiamos en el Café Gigi, el tiempo justo para calentar las manos (os aseguro que hubo un momento que se me congelaron las manos y no podía mover el dedo índice para darle al REC, tuve que echarme un poco de té caliente que llevábamos en el termo; y según me han contado Vallejo y Vélez, estuvieron haciendo continuamente gimnasia preparatoria porque si se enfriaban no podrían ni vocalizar del frío helado.

En el Café Gigi encontramos una estancia agradable. Me atreví (en francés) a pedir, a pagar y a solicitar el periódico. Suena un temazo de Adamo; y Paco y Enrique comienzan a canturrearlo. Me di cuenta de que el dueño y mis compañeros españoles compartían gustos musicales, lo cual me hizo gracia.

 

15.00 h. Desde alli, junto a Susanna y Millán, vamos al metro y nos movemos a la zona del 36 Quai des Orfèvres. Un lugar muy especial para mí; como muchos saben, soy fan absoluto de las novelas del commisaire Maigret (creo que a día de hoy habré leído 15 o 16 el año pasado). Así que vamos al edificio de la Policia Judicial de París que el autor Georges Simenon imaginó como el lugar de trabajo de Jules Maigret durante cincuenta años de novelas. Allí hacemos un par de planos con Paco Roma que aunque son sencillos y poco significativos como recursos, a mí me impresionan subjetivamente. También apareció como figuración, Michelle, amiga de Susanna.

17.00 h. Tras eso, nos movemos al Pont Neuf, para realizar otra secuencia con Fran Millán y Susanna Pauw. ¿Qué decir sobre este sitio cinematográficamente? "Les amants de Pont Neuf" de Leos Carax, obra maestra que todo buen cineasta tiene en mente al poner una cámara en aquel sitio. La verdad que, ayudado de la maestría de los planos de esa película, rehice en su día un guión técnico que aprovechase el sitio, pero de una manera que en ritmo fuese al unísono con "Las hijas de Danao" y no con ningún homenaje a otra película. Fran y Susanna cruzan arriesgadamente el Pont Neuf de una acera a otra, corriendo, hasta llegar a la barandilla, allí muchos planos diversos, también uno general desde el Pont au Change y otro un poco arriesgado para mí, que hice subido a la barandilla mientras Enrique Muñoz me cogía de las piernas por si acaso (abajo estaba el Sena); pero es lo que tiene de riesgo hacer las cosas bien.

Anochece. Y nos volvemos a dividir; Paco, Enrique, Jordi y yo nos vamos a la Avenue Frankling Roosvelt. Habíamos quedado en la parada de Saint Phillip de Roule con Jose Vallejo y Frank Vélez. 21.00 h; empezamos a rodar en la boca de aquel metro, en aquella calle y en la puerta del número 61, donde está la famosa (me dijo Valérie) Clinique du Rond-Point des Champs-Elysées; que nos cedió el portal para que rodáramos a gusto. La anécdota: Paco Roma, de nuevo tenía que rodar con un taxi, esta vez llegando y bajándose. Paco, ni corto ni perezoso, vio pararse uno en un semáforo, así que se acercó hasta él (yo encendí la cámara rápidamente) y por el lado que lo ocultaba Paco se agachó unos segundos, se levantó e hizo el gesto de cerrar la puerta, se alejó caminando con el paso del personaje. Nos estábamos aguantando la risa hasta que se marchó el taxi.

Tras ese día tan largo regresamos al apartamento para cenar pizza. Decir que ese día estábamos REVENTADOS. Cargar con la mochila de la cámara por todo París, 9 kilos a la espalda, más bolsas de atrezzo, papeles, etc; y contar con el resto de compañeros que también iban cargados siempre con algo en las manos, especialmente Enrique, que fue mi sombra protectora en todo momento. Tras la cena, fuimos nuevamente a rodar... porque era de vital importancia para adelantar trabajo.

23.00 h. Moulin Rouge. En el Boulevard de Clichy; cerca de donde mi padre tenía la filmoteca de Cine Español durante los años noventa (un sitio bastante especial que surtía de cine al Instituto Cervantes y que tenía clientes como Marcelo Mastroianni, Victoria Abril, Joselito y varios embajadores. Una filmoteca que duró casi una década).

Sin embargo, no nos acercamos hasta el edificio en cuestión, sino que un poco más al este, nos paseamos por la noche del vicio, luces, neones, carteles de sexshops y hombres y mujeres que nos empujaban hacia locales de alterne en cada paso que dábamos. Recuerdo una frase graciosa de Frank Vélez: "ahí pone: te va a doler pero te gustará"; no pude parar de reírme y repetir la frase toda la noche. Llegamos frente al Moulin Rouge; nuevamente caracterización de Susanna y rodaje ante la atenta mirada de muchos turistas que les llamó la atención el rodaje. Recuerdo haberle dicho a Susanna:"¡Oye!, ahora mismo todos te miran a ti y no al Moulin Rouge". De regreso, vamos a dormir al hotel a mitad de la madrugada.

 

 

SÁBADO 12 de enero.

SAMEDI

06.00 h. Tuve que beberme dos cafés (os aseguro que no soy cafetero), dos vasos de zumo natural y dos croissants grandes para que mi organismo empezara a funcionar. A las 08.30 habíamos quedado con la actriz Valérie Thénot y Daniel de la Sobera, nuevamente, en la parada de Saint Phillip de Roule, Avenue Frankling Roosvelt; para rodar el mismo edificio pero de día por razones de guión. Comentaré que la estación está en el número 30 de esa avenida y mi padre cuando era pequeño vivia en el número 29 hasta poco antes de casarse en España.

09.00 h. Estábamos rodando nuevamente en la puerta del número 64 con ambos actores. Al terminar, fue rápido, nos tomamos un café crême en el Music Hall, conocida cafetería de esa zona de lujo y allí tuve interesantes conversaciones con Valérie que me sorprendieron y me ayudaron a forjar una amistad que estoy seguro que dará más frutos cinematográficos en el futuro.

10.40 h. Otra vez metro (siempre metro; calculo que habré gastado tan solo yo unos 50 o 60 euros en bonos de metro). Llegamos a la plaza de la Ópera; donde nos esperaban Susanna y Millán. Alli rodamos entradas a la Ópera de día y nos internamos en ese edificio maravilloso. Nuevamente compré las entradas yo en francés y hablé con los vigilantes mostrando la cámara, y presenté al equipo.

El interior del Garnier es impresionante, como dice Enrique, casi más bonito que Versailles. Primero dimos una vuelta por todas las estancias y cuando señalamos sobre el guión técnico que plano se rodaría en que lugar, comenzamos la filmación. Primero hicimos un plano cenital desde el techo de la entrada a la ópera, un lugar muy restringido al turista al que se nos permitió acceder durante un momento, lo justo para rodar el plano general y algunos detalles de estatuas (y tocar el techo con mi mano). También se rodaron planos de diferentes escenas; la sala de los espejos, entradas y salidas, palcos, patios de butacas, la gran lámpara que siempre tira el fantasma de la ópera, etc. Paco, Fran y Susanna fueron los actores que deambularon por ese fastuoso edificio de cuatro siglos.

15.00 h. Al terminar el rodaje dentro de la ópera, nuevamente metro y fuimos a la catedral de Notre Dame. Al llegar descubrimos un gran obstáculo que el que no contábamos ni sabíamos de ello... Han construido frente a la catedral, un gran anfiteatro metálico pintado de celeste donde en letras blancas pone algo de celebración nosecuanto aniversario. Ni siquiera aparece en google map fechado en 2012 ni los franceses que nos acompañaban sabían nada de ello, así que supusimos que eso llevaba en pie apenas una o dos semanas.

Esa estructura tapaba totalmente la visión de la catedral para el caminante que mira a la zona. Hay que decir que es una mierda y una mala idea porque tapa algo precioso, un gran monumento, según la opinión de todos. Y además nos estropeaba el rodaje alli, justo en el Point Zéro, en el kilómetro cero, teníamos la mitad de la secuencia con una pequeña conversación, así que hicimos una reunión de urgencia con un vasito de vino caliente en mano y pensamos otras alternativas: fuimos tras la catedral, donde Susanna nos señaló que existía un parque precioso con la parte trasera del edificio y vidrieras que casi nunca salen en fotos turísticas; y al llegar vimos dos obstáculos más: unas obras en ese parque y un grupo de cuatro militares con botas, boina ladeada y grandes fusiles de asalto que llevaban apuntando al suelo desde el hombro a la rodilla; la verdad, asusta. Así que nuevamente a pensar... descubrí un pequeño paseo con árboles en el lateral de Notre Dame contrario al Sena. Así que rehicimos los planos: un pequeño travelling desde esa zona donde no se ve el anfiteatro y cortamos para pasar al diálogo de la secuencia en otro lado. También nos encontramos allí con la novia de Jordi; Nubia, una chica súper simpática que es francesa de origen colombiano, así que pudimos hablar con ella perfectamente en español.

17.40 h. El nuevo escenario fue a pocos metros, en la rue Lutèce, junto al Palacio de Justicia, un lugar precioso también; así que podemos decir que perdimos minutaje de diálogo frente a Notre Dame para dejarlo de pasada y centrarnos en el Palacio de Justicia, que ya veréis que es impresionante. Secuencia con Fran Millán y Susanna, tal vez la más complicada a nivel interpretativo por la complejidad del diálogo y los cambios de estado en los personajes. Allí conocimos a otras dos chicas españolas que se animaron al ver el rodaje. Bajada de temperatura total, que se lo digan a Susanna, los actores con una manga por continuidad de escenas; cuando veáis la película, las lágrimas y la congestión que tienen al terminar de correr en la charla son más que creíbles.

19.30 h. Metro hasta Trocadero, entramos a un fast-food; donde nos tomamos un café, algo de comer y entrar en calor; porque éramos unos bloques de hielo en aquel momento. Desde allí aviso a la actriz Valérie Thénot que estuviese preparada a las 20.30 bajo la torre Eiffel. Ella afortunadamente vive cerca del sitio así que no le suponía problema ir con el tiempo ajustado. Al salir de la hamburguesería, antes de anochecer, Jose Vallejo hace una foto con su móvil, que envía a nuestro amigo Abraham; será la primera foto en publicarse en nuestro grupo interno por facebook. Desde allí, Susanna, Vallejo y Vélez, que ya han acabado, se marchan en metro para comprar en supermercados y preparar una fiesta sorpresa en el apartamento que ahora contaré...

20.30 h. Llegamos a la torre Eiffel, nos esperaba Valérie. Vemos un contingente de varios soldados militares iguales que los de Notre Dame; con metralletas grandes, equipados y caminando en formación alrededor de la torre. Valérie nos contó entonces las noticias, lo de la amenaza de Al Quaeda a Francia, el asesinato de un soldado y el inicio de un ataque francés a Mali, así que obviando la peligrosidad de ladrones, ya que había tanta presencia militar, sacamos la cámara para evitar sospechas y que se viese plenamente cámara, micrófonos, etc.

La misión era subir y rodar en la torre y en el ascensor. Fue la única grabación de este viaje que no me convenció del todo ni quise repetir hasta dejarlo perfecto porque sopesé la balanza y no me convencía demasiado. Mi idea era rodar una subida en ascensor mientras la actriz miraba la ciudad. El problema fue que pese a que faltaba poco para cerrar la torre Eiffel, pese a que era temporada baja, que era de noche y que hacía un frío horrible, teníamos demasiada gente agolpada, así que nuestra idea de rodar con el mínimo de gente no fue posible. Estando alli, aseguré que si viviese en París, con mi habitual tenacidad lo hubiese logrado, molestando una y otra vez a la administración que se ocupa de la torre hasta conseguir una cita de rodaje un día después de cerrar. De todas formas, arriba hicimos algunas cosas alternativas que estoy seguro que saldrán interesantes.

21.40 h. Al salir de la torre Eiffel nos encontramos otro problema: en ese momento iba con las baterías muy justas, en una quedaban 14 minutos, en otra 3, en otra 1 y en otra apenas 1. Me preparé para hacer una toma general de la torre, tampoco importante, pero por tener material de recursos y de repente de 14 pasa a 4 y de ahí a 0. Será por el frío o a saber... meto las otras baterías y a 0 todas. Como tenía el cargador de baterías, pensamos en entrar a algún café y enchufar un rato, pero íbamos tan tan tan cansados, que la mejor decisión fue: irnos a casa y que estos planos recursos los saque Jordi Lagoutte con su 50 mm 1.8 cualquier día que quiera durante enero o febrero y que nos los envíe a máxima calidad. Sin embargo, gracias a esa incursión nocturna a Trocadero, pudimos ver el lugar y las paradas necesarias para el día siguiente.

22.30 Llegamos al apartamento, donde estaban saliendo del horno las pizzas, riquísimas hay que decir. También estaban esperando Michelle y Alain, una pareja francesa-camerunés amigos de Susanna; nos hizo mucha gracia que precisamente dos personajes de la película se llaman Michelle y Alain; traían frutos secos típicos cameruneses. Jose Vallejo fue a comprar cerveza y agua; yo puse a cargar todas las baterías y metí el blu-ray de Amadeus en francés, y cuando vino la visita, lo dejé de fondo puesto. Hicimos una fiestecilla donde invitamos a todas las personas que nos encontramos en nuestro camino, franceses y españoles. Aude trajo un vino francés que se llamaba "Aude" como ella, para hacer la gracia. Acabamos con el vino, la cerveza negra y los refrescos. Pizzas, frutos secos y aperitivos también fueron devorados entre interesantes charlas, brindis, chistes, risas, etc. Fue una velada genial; la peli de Amadeus puesta de fondo fue un gran acierto, todos los presentes la adorábamos, especialmente Pepe, y entorno a ella tuvimos muchísimas charlas, me di cuenta que se trataba de una reunión de artistas muy especial, tanto por fotografía, cine, teatro, música, literatura, etc.

En la pared del apartamento Susanna vio una frase escrita que nos encantó a todos, una postal pegada en la pared: "Ils ne savaient pas que c'était impossible, alors ils l'ont fait. (Mark Twain)"; que significa: Ellos no sabían que era imposible, así que lo hicieron. Y es tal como nos sentimos con esta película. Una frase que queremos dedicar con cariño a todos los pesimistas que "sabían" (o creían) que era imposible hacer un largometraje así o que han querido que esto no fructifique, pero la dedicamos con amistad, para que piensen que somos un 60% de ilusiones y un 40% de lógica, las personas somos así. Así que, artistas, dejaos de prejuicios, aquí está nuestro trabajo, aquí están nuestras ideas, aquí está nuestra amistad.

02.00 Enrique y yo volvimos al hotel para dormir; la verdad es que nos pasamos bastante de la rosca ese día; fijaos si estaba reventado que dejé la cámara en el apartamento, fue la primera vez en mi vida que me separo de mi cámara; la dejé en buenas manos y cargando todas las baterías.

 

DOMINGO 13 de enero.

DIMANCHE

06.00 Empecé a despertarme cuando llevaba diez minutos bajo la ducha; ese día me tuve que tomar dos vasos de zumo natural, trescafés, y dos grandes croissants; además que me llevé otro liadito en unas servilletas (que al final se lo comió Paco). Cogimos todo el material que pudimos y mochilas, dejamos a Jose Vallejo la maleta grande para facturar, ya que él se levantaría más tarde debido a que no rodaba ese día y a que estuvo toda la noche de fiesta por la ciudad.

07.50 Nos equivocamos en el metro (íbamos en dirección contraria), pero rápidamente nos bajamos y cambiamos de vía. Contar aquí que a Enrique Muñoz y Paco Roma, el día anterior les dio un ataque de risa de esos monumentales en el metro. Alguien, probablemente Enrique contó un chiste que contagió a Paco, luego me contagiaron a mí y algunos viajeros más cayeron en la risa. Paco estaba rojo y llorando, tambaleándose en su asiento, fueron momentos súper divertidos que Fran Millán dejó grabados con el móvil.

08.15 Llegamos a la estación de Trocadero. Estaba amaneciendo, entramos en el Champs de Mars, estudiamos el lugar con detalle y finalmente nos disponemos a rodar. Imágenes preciosas con la torre Eiffel al amanecer; miradas frías y serias, los personajes abatidos, conversación sobria y miradas que lo dicen todo. Estaba tan cansado que mientras rodaba planos recursos (preciosos, tengo que decir, ahora que los veo en calma), tenía mis dudas de si servirían y pensaba "¿para qué ruedo esto? ¿es necesario? hemisferio izquierdo llamando al derecho: apaga la cámara y ponte los guantes..." pero menos mal que lo rodé todo.

En cuanto terminamos de rodar aparecen dos autobuses de japoneses que invaden Trocadero con sus fotos, menos mal que acabamos antes.

10.00 h. Caminamos por la Avenue d'Iéna pasando delante muchas casas de lujo extremo, lugares lleno del estilo parisimo más rico. Avenue President Wilson, Palais de Tokyo, Musée d'art moderne de Paris y finalmente llegamos a la café Le Devez (11.00 h) donde reponemos fuerzas calentitas y esperamos a Susanna que había devuelto la llave del apartamento y venía ya con su equipaje.

12.00 h. Paseamos por la Avenue Georges V; pasamos delante de la catedral Americana, de las Embajadas de China y España; pasamos delante de la sede de Christian Dior y llegamos al prestigioso y lujoso hotel Georges V. Entramos para verlo y hacernos unas fotos (12.30 h).

13.00 h. Salimos a la Avenue des Champs Élysées, a la altura del 109, con sedes de Louis Button, Hugo Boss, Mercedes France, Museo de Renault, Lancel, etc. Allí, Paco, Fran, Jordi y yo (mientras el resto decansaba) preparamos la última secuencia en esa gran avenida, con el Arc de Triumph en un plano a lo lejos y la más lejana noria en otro contraplano. También saqué un típico quiosco donde había un cartel grande del magazine "Le Point", mi preferido, y que algunas veces lo he leído incluso desde España. Anécdotas: pasaron un montón de policías y coches de secreta, luego nos enteramos que el presidente Holland daba una charla en Trocadero para lo cual se estimaban 100 mil asistentes y máximas fuerzas de seguridad: el motivo; los ataques a Mali.

Otra anécdota; me coloqué en la mediana de los Campos Elíseos cuando no miraba ningún poli, y desde ahí saqué algunos planos a los actores. En ese momento pasó un "sobrado" con un cochazo y al verme con la cámara pisó el acelerador y me pasó a mucha velocidad desestabilizándome peligrosamente; me dio tiempo a girarme y grabarle la matrícula, la verdad que no voy hacer nada, pero lo dejo escrito por si sirve para concienciar a los conductores que no hay que molestar a quien lleva una cámara en la mano, más que nada por ellos; aún así lo pasamos muy bien. Tras el rodaje entramos a un Quick, restaurante de comida rápida francés, es algo así como el Burger King en París (por cierto que solo existe un Burger King en Francia, y está en Marsella).

14.00 h. Me comí un Long burger avec bacon, que era más o menos la especialidad del sitio, diferente a lo que hay en España. Descansamos en el sitio y al revisar todos los planos, nos percatamos que hay un pequeñísimo fallo de raccord, algo tan insignificante que nadie se daría cuenta, sin embargo, ya que nos quedaba un rato (había que coger el bus a la 15.00, que nos llevaría al aeropueto); nos arriesgamos y fuimos Susanna, Millán, Jordi y yo a una estación bastante diferente que había junto al Arc de Triumph, allí, en un bonito plano general, arreglamos el fallo de raccord, y además Jordi se ofreció a salir como figuración, así que en esos pocos segundos, bastantes graciosos Alain, Fran Millán, interactua con Jordi en el metro.

14.45 h. Volvemos al Quick, y nos encontramos con una pareja española de Madrid. Ambos llevan un año aproximadamente viviendo en París; se marcharon huyendo de la crisis, él, informático, trabaja en una herboristería; ella, de audiovisuales, trabaja como teleoperadora. Nostalgia hacia España, echan de menos su tierra y su gente, pero yo les di una inyección de ánimo y les dije que ahora su ciudad era donde estaban, y que la amasen.

16.00 h Nos despedimos de Jordi Lagoutte, gran amistad en esos cuatro días. Le invito a él y su novia a Málaga donde lo acogeré en casa este verano. Muchos abrazos en común. Cogemos el bus rumbo al aeropuerto; durante el trayecto el equipo cae rendido durmiendo, tan sólo nos despierta un accidente. El bus se salta un ceda el paso en la autovía y un coche tiene que frenar bruscamente para no estrellarse. El del coche, muy cabreado, da un acelerón y se pone delante del bus, da un frenazo más brusco y el autobús tiene que frenar igual. Se baja el del coche y dando puñetazos en la ventanilla le dice de todo al autobusero.

18.00 h Llegamos al aeropuerto de Beauvais. Comemos uno sandwiches; el equipo compra souvenirs duty free; posters de Paris, monedas con efigies, estuches de tabaco, botellas de vino especiales, etc. Pasamos el control del aeropuerto SUPER EXIGENTE (19.15 h). Aparte de lo habitual de metales, yo tengo que abrir la cámara y mostrar todos los accesorios, objetivos, tarjetas de memoria, planning, atrezzo, mostrar cómo funciona la cámara, el micrófono (no se qué pensarían al ver unas páginas impresas como atrezzo policial). El resto del equipo tambien, control exigente, les hacen abrir maletas de mano, accesorios de baño, etc. Enrique pierde misteriosamente un boli y una moneda de plata edición especial de 12 euros; yo pierdo una pluma francesa que nos encontramos en el suelo por París; Vallejo pierde unos guantes de piel... nos damos cuenta a punto de embarcar (20.00 h), ya no hay nada que hacer. Lo que no se ha perdido en los suburbios, se ha perdido en el control del aeropuerto jejeje, pero no podemos quejamos. Hemos rodado una película con una gran cantidad de metraje en París, con muchos detalles preciosos, con buena calidad óptica, escenográfica e interpretativa, con muchas ayudas en país extranjero y con los sueños alzados como bandera. Una calidad que tiene que estar a la altura del resto del metraje realizado en Málaga para completar "Las hijas de Danao".

No olvidaremos este final de rodaje jamás, tan especial, simbólico (lo hemos logrado pese a todo) y tan bueno en cuanto realización de planos preciosos. Volveré a Paris, posiblemente a rodar de nuevo, eso seguro; algún día.



LAS HIJAS DE DANAO © Fran Kapilla. Website oficial del largometraje.