|
Domingo
16 de agosto, 2009
|
|
|
Obras de Eric-Emmauel Schmitt
|
|
|||
|
||||
|
Una película con un argumento muy sencillo: Odette, quien saca fuerzas de los libros de su autor preferido, un día tiene la gran suerte de conocerlo en persona y ser ella quien renueve la vitalidad del literato. Visualmente es una maravilla. Sinopsis Odette es una mujer de clase baja que tiene una vida sencilla y aburrida. En cierto sentido me recuerda al personaje de la serie española Aida, pero sin caer en la vulgaridad. Odette ha de mantener a su família, soportarla y a su vez soportar su trabajo. Sin embargo, la mujer es feliz, ya que ha encontrado en la lectura de Balthazar Balzán una forma de vida. Libros románticos, tópicos y de comercialización fácil que hacen que el escritor se replantee su propia vida y carrera. Es en ese momento crucial cuando conoce a Odette; pero no sigamos desvelando la trama... Odette Toulemonde es una coproducción francesa-belga; aunque está rodada casi toda en Bruselas y las costas belgas. Puede considerarse como una película lenta, sobre la vida, con pequeñas dosis de todo: comedia, tristeza, amor y sobretodo mucho optimismo. Podría ser considerada de la misma escuela de la que salió Amelie tanto por su mensaje desvordante de vida como por sus otras características (el nombre como título y los efectos especiales). Sin embargo, al contrario que Amelie, esta obra de Eric-Emmauel Schmitt está más enfocada a las vidas de dos personas maduras que cuando se creen estancadas en sus vidas tienen pequeñas revelaciones que les hace acercarse más a la felicidad. Esta
película tal vez no haya alcanzado el éxito pronosticado,
ya que se le ha tachado por algunos que no consigue el mensaje deseado,
sin embargo es falso. Hay que tener en cuenta que estamos ante una
producción europea y viéndola, es normal que olvidemos
quien la ha hecho, dónde y con qué equipo artístico.
No hay que olvidar que éste es el primer largometraje de
Eric-Emmauel Schmitt, que en realidad es dramaturgo y escritor.
También
hay que advertir que la puesta en escena es abrumadoramente romántica,
con tonalidades rosas que se acercan mucho a lo ñoño,
una extravaganza de Alberto Sebastiani y Olivier Puechberty; sin
embargo es una película que merece la pena verse; sobretodo
por el lenguaje narrativo, ese uso de los efectos especiales para
dar a entender los sentimientos de los protagonistas superan con
creces cualquier espectáculo 3d hollywodiense. Los efectos
digitales son obra de Lucie Bories
Fran Kapilla |
||||
|
|
||||