Principal > Reflexiones > Napoleón
Sábado 22 de Marzo, 2008

 

Napoleon
1927
235 min. (remasterización)
PAÍS Francia
DIRECTOR Abel Gance
GUIÓN Abel Gance
MÚSICA Película muda, Carmine Coppola (Copia restaurada 1981)
FOTOGRAFÍA Jules Kruger, Jean-Paul Mundwiller, L.H. Burel (B&W)
REPARTO Albert Dieudonné, Gina Manès, Edmond Van Daele, Alexandre Koubitsky, Acho Chakatouny, Antonin Artaud, Marguerite Gance, Abel Gance, Annabella

 

 
 
 

Fran Kapilla

Creo que Albert Dieudonné interpreta magníficamente al general francés. Su físico, su gesticulación, y toda la credibilidad que suscita convierten al actor en la imagen fotográfica nunca realizada de Bonaparte.

 

 

Filmografía básica de Abel Gance.


• 1916 : La folie du docteur Tube
• 1917 : Barberousse
• 1918 : La Dixième symphonie
• 1918 : Mater Dolorosa
• 1919 : J'accuse
• 1923 : La Roue
• 1924 : Au secours !
• 1927 : Napoléon
• 1931 : La fin du monde
• 1934 : La Dame aux camélias
• 1935 : Le Roman d'un jeune homme pauvre
• 1935 : Lucrèce Borgia
• 1935 : Jérôme Perreau, héros des barricades
• 1935 : Napoléon (version 1927)
• 1936 : Le Voleur de femmes
• 1936 : Un grand amour de Beethoven
• 1938 : J'accuse
• 1939 : Louise
• 1940 : Paradis perdu
• 1941 : Vénus aveugle
• 1943 : Le Capitaine Fracasse
• 1953 : Quatorze juillet (court métrage)
• 1953 : Lumière et l'invention du cinématographe
• 1954 : La Tour de Nesle
• 1956 : Magirama (avec Nelly Kaplan)
• 1960 : Austerlitz
• 1963 : Cyrano et d'Artagnan
• 1966 : Marie Tudor (pour la télévision)

 

  • Gance durante su cameo en Napoleón.

Napoleón, de Abel Gance

Tenemos que quitarnos el sombrero, postrarnos y arrodillarnos ante ésta película. Película con letras mayúsculas: NAPOLEON. Una rareza del cine mudo que influyó enormemente en el cine posterior, siendo precursora de técnicas que no se perfeccionarían hasta muchísmos años después.

1927, el director francés, Abel Gance, rueda su obra más importante. Una superproducción sobre la figura de Napoleón Bonaparte; con las técnicas de principios de siglo y la tecnología del cine mudo. Gance invirtió dos años en la realización de esta película, que recrea la primera parte de la biografía de Napoleón Bonaparte, desde su infancia hasta la campaña de Italia, en 1796, y que pretendía ser el inicio de un proyecto de seis largometrajes sobre la vida de Napoleón, nunca realizados. Gance no esconde en la película su admiración por el personaje, al que retrata como un líder idealista y visionario, la encarnación del espíritu revolucionario. Un proyecto inmenso que hoy parece más que legendario. El resultado de ésta película son seis horas de aventuras, batallas, dramatismo... aderezado con imágenes bellísimas que mi mente nunca podrá borrar.

 
 

En Napoleón, Gance hizo un verdadero alarde de innovaciones técnicas; técnicas nunca realializadas y que no existían más que en su mente. Ejemplos: una escena de persecución rodada con una cámara situada en el lomo de un caballo al galope; la escena inicial del filme, la batalla de bolas de nieve, fue rodada por un operador cámara en mano, algo completamente inusual en la época. Para las secuencias de la tormenta en alta mar y la disputa en la Convención, la hizo colgar como un péndulo, moviéndose de un lado a otro.

Además de dirigir esta película, Abel Gance participó como actor, realizando una sobria y aclamada interpretación del famoso revolucionario Louis de Saint-Just, uno de los máximos representantes del Reinado del Terror de la Revolución Francesa.

Pero si hay algo totalmente sorprendente en la técnica de ésta peli se encuentra hacia el desenlace, en el clímax final. Las escenas de la campaña de Italia de 1796, se rodaron por triplicado para exibirse en un sistema panorámico especial, con tres pantallas (una delante y las otras dos semiladeadas) y tres proyectores, al que denominó Polyvision, y que le permitía también mostrar tres acciones simultáneas, en forma de tríptico. De éste modo, los espectadores quedaban casi envueltos en un ambiente hiperrealista para la época; metidos totalmente en la batalla, viendo cómo un jinete que entraba desde un lateral llegaba hasta el centro del cine para encender un cañón que disparaba hacia el otro lateral.

La excesiva duración del filme (alrededor de seis horas) hizo que se exhibiese generalmente en versiones mutiladas (en Estados Unidos, por ejemplo, se proyectó una versión de sólo 72 minutos, es decir, poco más de una quinta parte del metraje original). En Puerto Rico, la Universidad del Sagrado Corazón exhibió su version de solo cuatro horas.

La historia de la película, como su propio nombre indica, nos narra la vida de Napoleón desde que es un niño hasta el momento en el que su ejército emprende bajo su comando la campaña italiana. Es decir, es una película que nos cuenta la primera época de la vida de Napoleón, la parte en la que fue no sólo un héroe nacional francés sino que además influyó con las ideas y los valores de la República no sólo a Francia, sino a gran parte de Europa. Hasta tal punto es así que incluso Beethoven (uno de los más grandes compositores de todos los tiempos) le dedicó una de sus sinfonías, en concreto la número 3. Lo que pasó a continuación es que el héroe se convirtió en villano, un héroe con pies de barro que estremeció a toda Europa con sus guerras. Ese es el motivo por el que Beethoven le cambió el nombre a su sinfonía de Napoleón a Heroica (como la conocemos hoy en día). Esa etapa oscura en la que Napoleón se proclama a sí mismo Emperador, coronándose como el máximo exponente contra lo que él y toda Francia habían luchado durante la revolución, la aristocracia.

Como veis, la película es magnánime con Napoleón porque no nos cuenta mas que su etapa más gloriosa, y no entra para nada en su época oscura. No hay que achacar a la película el ser partidista en absoluto, porque el proyecto de Abel Gance en un principio era el de hacer seis películas sobre la vida de Napoleón, de las que esta sería la primera, pero la aparición del cine sonoro hizo perder el interés a la gente en este tipo de películas y el proyecto fue definitivamente apartado por la falta de fondos. Una verdadera lástima.

La película entusiasmó a todo el mundo durante su estreno. Todas las innovaciones que incluía, la asombrosa dirección de Gance y la grandiosidad de la película eran tales que el entusiasmo se contagió rápidamente. El problema es que una película tan larga (anteriormente duraba mucho más) tiene pocas posibilidades en una época en la que se tarda mucho en llevar una película de una ciudad a otra, y mucho más de un país a otro, de modo que con la aparición del cine sonoro se perdió rápidamente el interés y la película vio como se reducía su metraje de una manera escandalosa. Por fortuna ahora se ha recuperado la mayor parte (aún hay alguna versión más larga estrenada en cine en el Reino Unido con música de Carl Davies y orquesta en directo), de modo que únicamente quedarán irrecuperables las partes que el propio Gance destruyera en su momento.

Una de las cosas que más sorprenden hoy en día de Abel Gance es la facilidad que tenía para sacar petróleo de una escena dramática, convirtiéndola no sólo en emotiva sino también en apoteósica. Utilizando en la película varios efectos visuales innovadores en la época, como por ejemplo en la secuencia en la que siendo niño dejan escapar su águila y vemos cuando la recupera cómo sus ojos por un instante se convierten en los ojos del águila, y repitiendo este símil durante varias partes de la película, sobre todo al final de la misma, en la que su persona y su mirada se trasladan a la grandiosidad del águila en su elemento, volando libre y triunfal. Ese es un tipo de recurso que utiliza también en otra secuencia clave de la película, su huida en barca durante una tempestad en la que se equiparan las olas que arremeten contra su embarcación son escenas provenientes del parlamento en donde se produce otra marejada, esta vez política.

Hablando de las innovaciones técnicas de la película conviene recordar un par de ellas. La primera que quiero mencionar es el rodaje de alguna escena de la pelea de bolas de nieve con la cámara en la mano, un tipo de rodaje que hizo conocido Steven Spielberg en Tiburón, pero que ya inició Gance en 1927, para darle una mayor sensación de proximidad a la acción que se desarrolla (la pelea entre los tres por ejemplo). Y cómo no, la utilización de varias cámaras rodando a la vez y con la imagen en pantalla de todas ellas, como sobre todo en las escenas de multitudes durante la parte final de la película en la que vemos que la pantalla se divide en tres partes que pueden filmar la misma situación o incluso insertar entre ellas primeros planos del propio Napoleón enfrascado en la conquista. Es por tanto el precursor del Cinerama, al que se adelantó en unos cuarenta años, e incluso de los formatos panorámicos.

Como veis, la película es todo un prodigio técnico, pero además es un prodigio de construcción argumental, y a pesar de las casi cuatro horas de duración, no se hace larga en ningún momento.

Otro aspecto que me gustaría destacar de la película es la utilización que hace de un efecto visual concreto para enriquecer alguna escena cumbre de la película, me refiero a un par de veces en las que vemos cómo la figura de Napoleón se va haciendo más y más grande a través de un primer plano de su cabeza mientras da un discurso a la multitud, en ese instante utiliza un efecto visual por el que vemos cómo el contorno de su cabeza se va poco a poco cubriendo por un halo de luz que da la impresión de engrandecer a la persona y a su mensaje sin tener que abrir el plano a todo su cuerpo.

Otro de los factores por los que es famoso Abel Gance es por la magnífica elección de los actores, y en esta ocasión no defrauda en absoluto, todos están especialmente bien, desde Albert Dieudonné como Napoleón de adulto, hasta Gina Manès como Josephine de Beauharnais, pesando por Edmond Van Daële como Robespierre.

La elección musical a cargo de Carmine Coppola, como dije antes me parece del todo un acierto, con una música muy de acorde con la época y que no se hace rara al espectador.

En fin, después de todo lo dicho no cabe duda de que es una película imprescindible para todos los cinéfilos, porque es una de esas películas que supone un cimiento importante para el cine posterior y que además es por sí sola una obra irrepetible.

- Fran Kapilla.

 

El genio a grandes rasgos

Abel Gance fue el hijo ilegítimo de Abel Flamant, un acaudalado médico judío y la obrera Françoise Pèrethon. Fue criado por sus abuelos maternos en el pueblo de Commentry hasta que, cuando tenía ocho años, su madre contrajo matrimonio con el chófer Adolphe Gance, y Abel se trasladó a París a vivir con ellos. Aunque tomó el apellido de su padrastro, siguió recibiendo ayuda económica de su padre, lo que le permitió recibir una excelente educación.

 

Inicios en el cine

En 1909 comenzó a trabajar como actor y guionista cinematográfico. Dos años
después, en 1911, fundó, con la ayuda de algunos amigos, su propia compañía, y dirigió su primera película, La Digue, un drama costumbrista. Su segunda película, Le Nègre blanc (1912), aborda el tema de los prejuicios raciales, desarrollando la historia de un niño negro maltratado por los blancos. Una incipiente carrera como autor teatral fue interrumpida por el estallido de la Primera Guerra Mundial, durante la cual Gance volvió a dedicarse al cine, con películas como el cortometraje La Folie du Docteur Tube, una extrañísima comedia sobre un científico loco que inventa unos polvos que transforman la apariencia de las personas. Para rodarla, Gance recurrió al uso de espejos distorsionantes. En sus películas de los años siguientes introdujo las técnicas de montaje empleadas ya en Estados Unidos por David Wark Griffith, el uso de primeros planos y otros procedimientos innovadores para la época.

A partir de 1917, el interés de Gance se centra en los dramas sociales, con
películas como Le Droit à la vie y Mater Dolorosa, las dos de 1917. Su obra más
interesante en esta etapa es La Dixième symphonie (1918), en que un compositor
sublima sus padecimientos personales en una trascendental obra de arte. Tras el final de la guerra, Gance estrenó J'accuse! (Yo acuso) en (1919), un durísimo alegato contra la carnicería organizada que supuso la I Guerra Mundial. El filme tuvo un gran éxito, tanto en Francia como en el extranjero. Gance viajó a Estados Unidos para exhibir la película ante un público entre el que se encontraba el propio Griffith y las hermanas Lillian y Dorothy Gish.

La siguiente obra de Gance, La rueda (La Roue), fue rodada entre 1919 y 1920, pero no se estrenó hasta 1923. Se trata de una producción monumental, de 32 bobinas,
que tuvo que ser estrenada en tres sesiones sucesivas, y que desarrolla la melodramática
historia de un maquinista enamorado de su hija adoptiva. El interés del filme radica sobre todo en el tratamiento poético que le imprime su director, desarrollando metáforas como la de la vida como una interminable rueda. La rueda fue una película muy admirada por grandes cineastas, como Jean Cocteau y Akira Kurosawa.

 

Napoleón

Tras una extraña comedia de horror en colaboración con el cómico francés Max
Linder, Au secours! (1924), Gance rodó su obra más importante: la monumental
Napoleón (1927), uno de los grandes clásicos del cine mudo; que vamos a analizar en éste ensayo mucho más profundamente.

La carrera de Gance no se detuvo con la llegada del cine sonoro. En 1931, Gance
estrenó su primera película hablada, La Fin du monde, filme de ciencia ficción en que
un astrónomo, interpretado por el propio Gance, descubre que un cometa está a punto de estrellarse con la Tierra. No tuvo demasiado éxito. En 1934, añadió diálogos a un nuevo montaje de Napoleón. Una obra importante de este período es Lucrèce Borgia (1935), ambientada en la Italia renacentista, e inspirada en las vidas de Lucrecia y César Borgia. Este último es la contrafigura del Napoleón de Gance, pues sólo siente un insaciable deseo de poder, y carece de los elevados ideales revolucionarios que Gance prestó al corso.


También es relevante la película Un gran amor de Beethoven (1936), nueva
incursión en el género biográfico, inspirada en la vida del compositor Ludwig van
Beethoven, donde, una vez más, Gance aborda el tema del genio romántico. En 1938
rueda una nueva versión de su clásico antibelicista de 1919, J'accuse. Aunque utiliza
parte del metraje del film anterior, se trata en esencia de una nueva película,
oportunamente estrenada en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.
En la carrera posterior de Gance, destacan sobre todo sus ambiciosas e
infravaloradas producciones Austerlitz (1960), sobre la batalla del mismo nombre y
Cyrano et d’Artagnan (1963). Después, Gance dirigió dos películas de tema histórico
para la televisión francesa, Marie Tudor (1966) y Valmy (1967). Varios de sus
proyectos quedaron sin realizar: además de su saga inconclusa sobre la biografía de
Napoleón, se había propuesto rodar una producción épica sobre la vida de Cristo que
habría llevado el nombre de La Divine Tragédie (La Divina Tragedia), para la que no
encontró financiación. Otro proyecto sobre la vida de Cristóbal Colón no pudo
realizarse a causa del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Abel Gance fue un gigante del arte cinematográfico, un genio creador de obras maestras que inspiraron a varios cineastas de generaciones posteriores.

 
Fran Kapilla.com (c) 2005-2009
Crónicas | Curriculum | Archivo | Mis Libros | Fotografía | Reflexiones | Contacto