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Diciembre, 2011 Logo

 

Ficha técnica de METROPOLIS
Dirección Fritz Lang
Producción Erich Pommer
Guion Fritz Lang y Thea von Harbou
Música Gottfried Huppertz
Fotografía Karl Freund y Gunther Rittau
Reparto Brigitte Helm, Gustav Fröhlich, Alfred Abel, Rudolf Klein-Rögge
1927, Alemania

METROPOLIS
Madre de un género e inspiración a generaciones

METROPOLIS es más que una película; para mi es hablar de una parte importante del siglo XX, de un salto tecnológico que se refleja en la ficción. Es hablar de la imaginación de sus creadores, de un vistazo a un posible futuro. Se me ponen los vellos de punta cada vez que veo la delicadeza y grandiosidad de esos fotogramas. El origen del cine, el origen de un género de ciencia ficción, que además sigue impresionando.

Ayer vi de nuevo Metrópolis. Pero debería decir que en realidad la re-descubrí, maravillado, emocionado e impresionado al ver las nuevas secuencias que se han descubierto de esta película. Me sentí como un niño que vuelve a oir un cuento recompuesto que tenía las páginas rotas. Como estaréis pensando, me refiero a la última edición de Metrópolis. Creo que es un gran descubrimiento (casi arqueológico) para el cine: mediados del 2010 se descubrió en una filmoteca de Buenos Aires, unos viejos rollos que contenían una copia inédita de este filme. Con secuencias que se creían totalmente perdidas. Han tenido que pasar casi noventa años para que el público vea de nuevo una copia semejante a la que se estrenó en 1927 (de 92 minutos, se ha compuesto un nuevo montaje de 123 minutos; desgraciadamente la versión original tenía alrededor de 150).

 

Look

Blanco y negro, cine mudo, un lenguaje narrativo-visual en vías de evolución, técnicas de efectos especiales muy artesanales, maquetas, trucaje frente a la cámara... Puedo asegurar que el tiempo ha pasado muy bien para esta producción. Un resultado aplastantemente genial, que a día de hoy es creíble y más que válido.

1927; Una época donde no existía internet, ni ordenadores, ni televisión, ni avión a rección... me podría hacer una lista interminable... aparece esta película donde vemos videollamadas en tiempo real, computadoras, megaciudades, máquinas de energía alternativa, tráfico urbano aéreo (con hélices graciosamente, al igual que los coches que si que son de los años veinte), clonación humana a partir de tejido muerto, programación de androides (ellos lo llaman el Ser-Máquina, y parece que su puesta a punto tiene más que ver con esa operación médica e implantes que con computación).

Creo que el antecedente más directo en ficción, que existe de un Ser imitación al humano por creación humana, es Frankenstein, tanto en cine como en literatura. En este aspecto, es un gran salto de mentalidad que viene dado por esos primeros años del siglo XX, que como todos sabemos suponen un cambio radical en la historia.

Me gusta considerar esta película como un resultado, también, de la Iª Guerra Mundial. Antes de la gran guerra, existe un sinfín de películas futuristas (ninguna del valor de Metrópolis en todos los sentidos) y de novelas de ciencia ficción, que siempre tienen el punto en común de un positivismo. Un futuro super desarrollado donde la tecnología ayuda a las personas; tenemos el cine de Georges Meliés y multitud de versiones de los libros de Julio Verne (de 1900 a 1920). El elemento general es desarrollo, investigación y bastante positivismo sobre el mundo futuro.

Tras la Guerra Mundial (1916-1918), se produce un cambio en la forma de pensar de las personas. Por primera vez se han visto muchas naciones enfrentadas, máquinas horribles construídas con el fin de aniquilar en masa (el tanque, el submarino, el aeroplano... se mejoran y se usan por primera vez en la historia con el fin de la guerra). Se han visto morir a los soldados por centenas bajo gases tóxicos. En el cine y la literatura se puede ver un antes y un después muy claramante. En este contexto, de una Europa en reconstrucción pero a la vez convulsa (el propio Fritz Lang huyó de Alemania antes de la IIº Guerra Mundial), nace Metrópolis. Un futuro lleno de avances maravillosos (para unos pocos) y también lleno de esclavitud, odio y pobreza.

El director tuvo la inspiración del look estético en un viaje a Nueva York, cuenta que mientras se alejaba en barco, al ver la ciudad por la noche llena de luces, imaginó como sería en el futuro. El año en que se desarrolla la historia es el 2026, justo cien años más de la fecha que se rodó el film. No es un dato relevante para el argumento, de hecho, el único lugar donde podemos observar la fecha es en un pequeño calendario robótico sin importancia y en el periódico de la escena perdida. La ciudad es una mole gigantesca, con un cierto parecido a las ciudades-estado de la historia antigua (Egipto, grecia clásica, etc; de hecho en la zona de los ricos vemos mucha arquitectura griega y estatuas en el estadio); como decía, ciudad-estado donde toda la ley se concentra ahí dentro, sin importar lo que ocurra fuera. Esta geografía fue la antecesora (yo diría calco) de la que presenta la ciudad de Blade Runner. En la película de Ridley Scott vemos a Los Angeles igual que Metropolis. Ciudad independiente con tráfico aéreo, edificios gigantescos, ensombrecidos, combinando gárgolas, estatuas antiguas y última tecnología. Y en el centro de ambas ciudades (Metrópolis y Los Angeles de "Blade Runner") vemos el edificio más importante: Babel / Tyrell Corporation, donde están las mentes que manejan los hilos. Es más, casi diría que Metrópolis muestra una complejidad mucho mayor; a través de esa telaraña de túneles, carreteras y raíles de tren que están repartidos por la ciudad a distintas alturas y atravesando edificios.

 

El guión

El guión es una preciosidad que va al ritmo de unas imágenes cuidadas. El espectador se siente identificado con el joven Freder, hijo del dirigente de la ciudad. Freder, acostumbrado a una vida de ocio y bienestar, descubre que existe un submundo lleno de gente que constituyen el motor de la sociedad de la superfície.

Casi me puedo imaginar a Georges Orwell, uno de mis autores preferidos, viendo esta película muchos años después de su estreno, en la década de los cuarenta. Estoy seguro que que la vio y bebió mucho de su estilo para crear su gran libro futurista: "1984". Sin embargo, las diferencias entre "1984" y "Metrópolis" radican en la pieza motor de ambas historias; si Metrópolis se centraba en los problemas laborales, la explotación, la semiesclavitud... el libro de George Orwell se centra más en la brutal dominación de la mente, los ideales y la sensatez.

Fritz Lang hace un paralelismo entre las profecías bíblicas del Antiguo Testamento (la torre de Babel, la espera de un enviado, etc), con los problemas que la ciudad está teniendo. En ese aspecto, encontramos una vertiente enigmática por las fuerzas del destino que conducen el argumento por los mismos pasajes de las viejas historias. Es un choque estético entre antigüedad remota y tecnología; el esclavismo de épocas pasadas con el esclavismo del futuro. Aunque el guión cinematográfico es de Fritz Lang y su esposa Thea Von Harbou; ésta era la autora de la novela en la que está basada la película. En dicha historia, Thea crea un choque contra dos clases sociales: los pobres trabajadores y los ricos. Unos viven en el inframundo y otros en la superfície, disfrutando de las últimas tecnologías y el bienestar. Los conceptos son sencillos y a la vez enrevesados. Aparece pues una lucha de clases marxista que se ve justificado por la opresión. Pero a medida que avanza la película, se nos va presentando como un método anti-progresista y horrible; entonces encontramos rastros de ideología nacionalista y corporativista en pro del trabajo; la ideología del nacional-socialismo de la época. Años después, Fritz Lang diría que no le gustaba esta película por esa razón, sin embargo, a día de hoy, se sintetiza en un simple (y casi inocente final) que me recuerda mucho a los cuentos infantiles (en plan "y comieron perdices todos juntos..."), sin embargo, no deja de ser un final apoteósicamente bello.

 

Expresionismo

Como hija de su tiempo, la película está trabajada con la estética expresionista. Un movimiento cultural surgido en Alemania que suele ser entendido como la deformación de la realidad para expresar de forma más subjetiva la naturaleza y el ser humano, dando primacía a la expresión de los sentimientos más que a la descripción objetiva de la realidad. De ese modo no es nada raro ver los espejismos en Metrópolis (que imagina el protagonista), o las alegorías, o las siluetas de personas, ciudades que dan a entender muchas cosas sin tener que detallar la realidad.

Filosóficamente, el expresionismo se plantea la realidad que hombre percibe, así que en el arte se refuerza una nueva construcción de la realidad más de acorde a los sentimientos que se quieren contar que a una visión general y objetiva.

 

Brigitte Helm

Brigitte es la estrella sin lugar a dudas (humildemente, utilicé su nombre para un personaje de mi segunda parte de la Trilogía del muro, en honor a la actriz). La actriz, contando 18 años, interpretó magistralmente (dentro el movimiento expresionista que caracterizan estas producciones de cine mudo) a dos personajes totalmente opuestos: a la dulce y conmovedora María y a la (cinematograficamente llamada) "falsa María", que es vil, cruel, perversa y odiosa.

Esta dualidad de interpretaciones se reflejan exagerada y contundentemente en el rostro de la actriz; en la buena María vemos un rostro sereno, equilibrado y estático, sin embargo en la Falsa María vemos cómo sonríe perversamente, parpadea sin control y arque las cejas sin coordinación. Me parece que este detalle fue estudiado para dotar al personaje de ese transfondo robótico y maquinario. También la gesticulación corporal es exagerada y casi deforme en la Falsa María; personalmente creo que es para darle ese toque "mecánico" pero indudablemente es para envilecerla.

Brigitte Helm es, para mí, un símbolo de los misterios del cine. Protagonista de unas de las películas más importantes de la historia; pero sin embargo, con una corta carrera. Brigitte realizó más de treinta largometrajes de poco éxito en los años treinta; tuvo la mala suerte de ser presionada por el régimen nazi, que enturbió las producciones donde estaba trabajando. Brigitte se retiró rápidamente.

 

Nueva edición.

Creo que es el mejor momento para ver (o volver a ver) este clásico del cine. El descubrimiento fortuito y asombroso de estas escenas perdidas noventa años después hacen que la película está casi completa; se puede ver y entender todo a la perfección (ahora muchísimo mejor).

Desgraciadamente las nuevas escenas están en una copia de 16 mm bastante estropeada; por eso, si adquirís el DVD o Bluray, podréis ver que han remarcado las escenas nuevas haciéndolas más pequeñas, así sabemos cuales son y no pierden tanta calidad. De cualquier manera, estas escenas son un regalo a la vista.

Metropolis, una película que está considerada como patrimonio de la humanidad por la UNESCO; una obra de arte en su época y hoy día. Una historia entretenida y bien contada; y además, una visión al futuro muy sugerente, acertando en muchas cosas.

Fran Kapilla.

 

Tráiler:
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