|
Jueves
24 de septiembre, 2009
|
|
|
|
|
||
|
|||
|
Figura de culto en el mundo del cine durante los inicios dorados de los estudios americanos. No sólo aguantó el paso del mudo al sonoro, sino que se coronó como una de las más cotizadas actrices, rivalizando con Marlene Dietrich.
La mujer que no ríe "La mujer que no ríe" era uno de los apodos con que se conocía a Greta debido a su interpretación casi siempre dramática en papeles serios y complejos. También se le conocía como "la divina" Greta Lovisa Gustafsson, original de Suecia, Estocolmo, inició su carrera como actriz en la época del cine mudo, donde participó en varias producciones como figurante y en otras dos junto al director Mauritz Stiller, quien también sería contratado por Hollywood. Su
primer trabajo en Estados Unidos fue The Temptress (1926), y pronto
fue emparejada con el galán John Gilbert, con quien rodó
tres películas casi consecutivas de gran éxito. Producto del Star-system. Greta Garbo, cuando llegó a Hollywood, era una más de las miles de actrices que formaban el panorama de segunda fila de caras bonitas (y no exhuberantemente atractiva como podría ser una Marilyn) y de interpretaciones de relleno. ¿Qué ocurrió entonces en su carrera? El actor John Gilbert, también onocido como "el gran amante", rivalizó con el gran Rodolfo Valentino como actor más taquillero de su época. En 1926, Gilbert rodó Flesh and the Devil (El demonio y la carne), su primera película con Greta Garbo. Pronto empezaron una relación, que se hizo pública para alegría de sus seguidores. Esto propulsó a la joven y inexperta Garbo a una fama nunca antes vista. Fueron un gran ingreso para los estudios de cine; incluso después del escándalo de la boda. Greta no se presentó al altar y rompió con Gilbert en el momento más crítico. El actor terminó ese día peleándose con el productor Louis B. Mayer, que se había reído de ella. A pesar de este desencuentro, Garbo y Gilbert siguieron trabajando juntos y cuando él ya vivía su declive como estrella, ella le recuperó para un papel en La reina Cristina de Suecia. Automáticamente, y tras estos hechos, Greta Garbo se convirtió en una figura de culto. No era una actriz más, era un prototipo, una personificación distinta y única. Y de eso se dieron cuenta los productores, que hicieron de ella un producto único: "la diva", "la actriz que nunca se ríe", "la bella inalcanzable" y finalmente "la que quiere estar sola". Los
estudios supieron vender muy bien esta imagen de Greta Garbo, que
fuera de su auténtica personalidad, eran parte de una campaña
de marketing de prensa rosa, leyendas, rumores que no hacían
otra cosa que dar más publicidad a las películas que
se lanzaban. Una serie de frivolidades que hacían que los
personajes de Greta continuasen más allá de las pantallas,
dandole vida ficticia ante su público. Fran Kapilla |
|||
|
|
|||