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Por
Fran Kapilla
El
cómic "Flash Gordon" aparece el 7 de enero de 1934 como
una tira cómica para el King Features Syndicate (compañía
encargada de distribuir tiras cómicas para periódicos, hay
que destacar que ha tenido un papel importante en los orígenes
del cómic). Así que cada domingo, los lectores podían
disfrutar de las aventuras de este neoyorkino atrapado en el planeta
Mongo. ¿Atrapado he dicho? Ja permitid que me ría, si
hay algo que caracteriza a Flash es el salir victorioso de cualquier situación
y fomentar ejércitos rebeldes, todo ello sin despeinarse. Durante
los años treinta, las naves espaciales que transportaban a los
intrépidos protagonistas de ficción para correr peligrosas
y excitantes aventuras en mil mundos diferentes eran de propulsión
atómica. El átomo estaba de moda, y el inmenso poder
contenido en el mismo parecía ser capaz de impulsar a la humanidad
a una edad de oro en la que nuestros limites solo se verían contenidos
por nuestra imaginación. La ciencia ficción había
pasado de Julio Verne a Flash Gordon.

Alex
Raymond
El
autor, Alex Raymond, había tenído dotes para el dibujo desde
su más tierna infancia, ya que su padre era ingeniero de planos.
Sin embargo el primer empleo fue de agente de bolsa en Wall Street, el
crack de 1929 se encargó de hacerle cambiar de opinión.
Así que se inscribió en la Grand School of Art. Y al iniciarse
la década de 1930 empezó a trabajar como "negro"
(dibujante no acreditado) para la King Features Syndicate en las series
Blondie, de Chic Young, y Tim Tyler's Luck, de Lyman Young. La experiencia
adquirida en estas series le permite convertirse a comienzos de 1934 en
el dibujante de tres series clásicas de la historia del cómic:
Flash Gordon, Jungle Jim y Secret Agent X-9.
La idea inicial
de Flash era hacer la competencia a Buck Rogers, sin embargo en
poco tiempo lo superó con creces. Empezó a publicarse en
los suplementos dominicales de los periódicos, ocupando dos terceras
partes de una página, en tanto que la parte superior estaba ocupada
por Jungle Jim, su topper, o serie de apoyo. Raymond contó al inicio
con la colaboración de su hermano James Raymond, y de Don Moore.
Secret Agent
X-9 empezó a publicarse, con guiones del conocido escritor Dashiell
Hammett, como tira diaria a partir del 22 de enero de 1934. Hammett abandonó
la serie tras poco más de un año, el 20 de abril de 1935,
y la serie continúa su camino con guiones de otros autores, incluyendo
al propio Raymond. Éste dejó la serie en enero del año
siguiente, aunque ésta continuó publicándose durante
décadas.
A
partir de 1936, Raymond contó con ayuda de Austin Brigss para realizar
las historietas de Flash Gordon. Briggs, que a partir de 1940 fue el encargado
de dibujar la tira diaria (daily strip) del personaje, sustituyó
a Raymond cuando éste fue llamado a filas en abril de 1944. La
tira de Jungle Jim quedó en manos del hermano de Alex, James Raymond.
Alex
estuvo dos años en la marina, y pasó parte del tiempo de
su servicio militar en el Pacífico, sirviendo a bordo del portaaviones
Gilbert Islands. A su regreso a la vida civil, emprende un nuevo trabajo
para King Features Syndicate, que es para algunos su obra más importante,
Rip Kirby, de género policiaco. Rip
Kirby apareció como tira diaria el 4 de marzo de 1946. La realización
de la serie corrió excluisivamente a cargo de Raymond durante varios
años, pero en 1952 Fred Dickenson empezó a ocuparse de los
guiones.
El 6 de septiembre
de 1956 falleció en un accidente de automóvil en Westport,
Connecticut, mientras conducía un Corvette en compañía
de su amigo Stan Drake, también un conocido dibujante. Drake salvó
la vida, pero Alex Raymond murió instantáneamente. Se encontraba
en el cenit de su carrera, pues Flash Gordon vendía con más
fuerza que nunca.
Los guiones
eran obra de Don Moore, editor de revistas de literatura pulp, quien,
sin embargo, no aparece acreditado en las tiras. Perteneciente al género
conocido como space opera, es una serie de aventuras con un punto de partida
bastante delirante: Flash Gordon, un famoso jugador de polo, y Dale Arden,
futura novia del héroe, se lanzan en paracaídas cuando el
avión en que viajaban se estrella contra un meteorito. Caen cerca
del lugar donde el científico Hans Zarkov prepara sus planes para
desviar la trayectoria de un meteorito mayor que va a chocar contra la
Tierra. El plan consiste nada menos que en lanzar un cohete contra el
meteorito. En ese cohete viajan él mismo, Dale Arden y Flash Gordon.
Como resultado, y sin ninguna explicación del guionista, van a
parar al planeta Mongo, futuro escenario de sus aventuras.

A
pesar de lo absurdo del planteamiento inicial, las aventuras de Flash
y sus amigos en el planeta Mongo, y sus combates contra el malvado Ming
en unos extraños escenarios, en parte futuristas, en parte inspirados
en antiguas civilizaciones, tuvieron un gran éxito. Cuando Raymond
abandonó la serie, ésta fue continuada por Austin Briggs.
Con el tiempo, Flash Gordon llegaría a convertirse en uno de los
más importantes iconos de la cultura popular, conociendo adaptaciones
a diferentes medios, como el cine y la televisión.
El
trabajo de Raymond en Flash Gordon constituye, desde el punto de vista
gráfico, una de las obras clásicas del cómic norteamericano.
Sobre todo a partir de 1935, cuando Raymond abandona la otra serie que
le ocupaba, Secret Agent X-9, las historias de Flash Gordon adquieren
un tono épico y en los dibujos de Raymond cobra creciente protagonismo
la figura humana. En 1938 el dibujante decide incluso prescindir de los
bocadillos o globos de diálogo -como se hacía en otras series
de aventuras, como Príncipe Valiente, de Harold Foster- para no
estorbar la estructuración plástica de la viñeta.
Tras la II
Guerra Mundial algo había cambiado ostensiblemente en los Estados
Unidos y en el mundo. Los héroes del comic habían vuelto
humanizados de la contienda, trocándose así en maduros y
melancólicos herederos de hermanos del mismo padre (caso de Steve
Canyon respecto a Terry y los piratas o Rip Kirby hacia Jungle Jim o Flash
Gordon), sombras acomodadas de los justicieros que pretendían ser
en los años treinta (Superman, Batman, El Hombre Enmascarado),
valerosos y optimistas americanitos buenos en una Europa o un Asia reconstruida
a golpe de improvisación tras la guerra (Johnny Hazard), o detectives
más asentados en el mundo real, lejos ya las exageradas persecuciones
y los tiroteos de otros tiempos (X-9 agente secreto, ahora llamado por
su apellido Corrigan; Kerry Drake). Si antes de la guerra los héroes
de los medios consideraban al mundo como algo exótico y explorable,
el regreso vencedor a casa demostraría que estaban ya saciados
de exotismo. El realismo se había impuesto en el cine, en la literatura,
y en los comics.
Algo más tardío en su inmersión en ambientes menos
desaforados, Flash Gordon habría de ver, tras la marcha de su creador
gráfico Alex Raymond al cuerpo de marines y su retorno a la vida
civil como autor de otra serie diametralmente opuesta a la space opera
que el rubio héroe del espacio encarnaba, cómo los sucesivos
herederos del gran Raymond (Austin Briggs y Mac Raboy) convertían
sus andanzas en un tropel de repeticiones sin ton ni son, el encontronazo
aventura tras aventura con casquivanas reinas de países exóticos
que beberían los vientos por el héroe, con el consiguiente
rechazo y final feliz (casi siempre había de por medio un apuesto
capitán o un príncipe de sangre azul para recoger las migajas
y las féminas en desabillé que el recto Flash dejaba en
el camino), y la vuelta a los brazos de la paciente (y en ocasiones insufrible)
Dale Arden. Y entonces llegó Dan Barry.
Mac
Raboy se encargaba de las páginas dominicales del personaje, siguiendo
los repetitivos guiones de Don Moore, y Barry, al principio en solitario
y luego auxiliado por genios de la talla de Harvey Kurtzman o Harry Harrison
en los guiones y ayudantes de lujo como Frank Frazetta o Jack Davis en
los dibujos (hasta que la estética dominante fuera la de Bob Fujitani
ya a mediados de los sesenta, fecha donde ciframos arbitrariamente el
final del interés de esta etapa del personaje), pasaría
a contar las tiras diarias, que habían desparecido del mercado
cuando Austin Briggs "ascendió" de división y
se ocupó de las dominicales al marchar Raymond a la guerra. Si
hasta entonces la serie se había caracterizado por una ciencia-ficción
muy light, aventuras centroeuropeas sublimadas en entornos extraterrestres,
bellos cuerpos masculinos y femeninos en tensión o reposo atléticos,
vestuarios más o menos sensuales y la absurda y divertida alternancia
de pistolas de rayos con floretes, el correr de los tiempos crea por fin
un personaje de ciencia-ficción puro, donde durante muchos años
se eluden o trastocan los que fueran puntos de referencia originales de
la serie, llevando por fin al personaje al futuro tal como se imaginaba
en la década de los cincuenta. No es de extraño que el inicio
de la tira, con el despegue de un cohete en cuenta atrás en medio
del invierno y su alusión al calor que éste desprende haya
querido verse como un homenaje a Ray Bradbury y su "verano del cohete",
homenaje que se repetiría, muchos años más tarde,
con la visión de un Marte fantasmagórico poblado de canales
resecos y con los espectros de sus habitantes recorriendo como sombras
de langostas los espejos.
Flash
ya no es el héroe estatuario de Alex Raymond, sino un personaje
más humano y realista (que, en ocasiones, remite al físico
de actores como William Holden o Kirk Douglas), dueño de una voluntad
de hierro y una moral a toda prueba. En los años cincuenta, Flash
se convierte por fin en un ser humano que es herido y sufre, que se las
ve y se las desea para vencer a sus enemigos o, durante mucho tiempo,
vagará como alma en pena porque Dale Arden va a casarse con otro
hombre. El Flash Gordon de una década anterior no habría
pasado, como éste, tantas semanas con un ojo a la funerala tras
la paliza recibida en la lucha contra un reyezuelo extraterrestre, los
seguidores de Barry gustan de ese encanto de aventuras espaciales en plan
cine pulp de los cincuenta. Esta época tiene como parangón
toda la revolución científica y cosmonauta. Hay aventuras
que se basan en la exploración del espacio, en los experimentos
del doctor Zarkov para ayudar a alguna civilización lejana; y cómo
no el resurgimiento esporádico de Ming que prepara su gran venganza.
Cine
y televisión
A finales de los año 30 se realizó una serie de películas
sobre el personaje.
-Flash Gordon:
Frederick Stephani y Ray Taylor (1936)
-Flash Gordon's
Trip to Mars (continuación de la anterior): Ford Beebe y Robert
F. Hill (1938)
-Flash Gordon
Conquers the Universe (una nueva secuela) : Ford Beebe y Ray Taylor (1940)
-En
1980 se realizó una adaptación para el cine titulada Flash
Gordon. Fue dirigida por Mike Hodges y contaba con Sam J. Jones
como Flash, Melody Anderson interprentando a Dale Arden, Topol
como el Dr. Zarkov, Max Von Sydow como Ming, Timothy Dalton
como el Príncipe Barin y Ornella Muti como Aura. La película
es más conocida por su banda sonora compuesta e interpretada por
el grupo musical Queen (que suena en esta web algunos segundos).
La película no tuvo demasiada repercursión en la taquilla
ya que se comparaba a la reciente Star Wars, sin embargo está dentro
del cine pulp de "culto".
-En 1982,
Gwen Wetzler, realizó también una producción para
tv Flash
Gordon: The Greatest Adventure of All
-En 1996 Hearst Entertainment realizó una serie de dibujos animados
para la televisión.
-En 2004
el director Stephen Sommers adquirió los derechos cinematográficos
del personaje, así que podemos echarnos a temblar por si hace un
vodrio igual que tantas y tantas películas o series de naves que
vienen haciéndose desde que existen los efectos por ordenador.
Y
para despedirme me quedo con las frases finales de la peli de Mike Hodges
para definir el estilo del héroe: "Quedaos a vivir aquí,
en Mongo." "No, prefiero Nueva York, esto es demasiado aburrido."

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