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Título:
El mejor guión del mundo. (España)
The best screenplay in the world. (EEUU, Australia, UK)
Duración:
25 minutos.
Idioma: Castellano.
Subtítulos versión extranjera: Inglés.
Rodado en Málaga capital y Rincón de la Victoria.
Abril-Mayo 2007.
Dirección:
Fran Kapilla y José Ruíz García.
Guión: Fran Kapilla y José Ruíz García.
Diseño artístico y storyboard: Fran Kapilla.
Operador de cámara: Fran Kapilla.
Montaje: Fran Kapilla.
Iluminación: José Ruíz García.
Fotografía: José Ruíz García.
Coordinador: José Ruíz García.
Producción: Barley Juice Productions.
Música:
Tara
Linhard "Gipsy in the hills",
Nougat "Waltz with a mandolin",
Pasadena roof orchestra "Cotton club".
Agradecimientos
espaciales:
A
Jose Manuel Escribano y Juan Antonio Cebrián,
presentadores del programa de Onda Cero Radio "La rosa de los
vientos".
A la panadería "El mimbre" (Málaga).
A la bodega "El sevilla" de Jorge Estade en Rincón
de la Victoria (Málaga).
Dirección
y guión
Fran
Kapilla y José Ruíz García
Iluminación,
coordinador y fotografía
José
Ruíz García
Operador
de cámara, diseño artístico y montaje
Fran
Kapilla
Música
(con permiso de sus autores)
Tara
Linhard "Gypsy on the hills"
Nougat
"Waltz with a mandolin"
Pasadena
Roof orchesta "Cotton Club"
Agradecimientos
especiales
A
Jose Manuel Escribano y Juan Antonio Cebrián,
presentadores del programa de Onda Cero Radio "La rosa de los
vientos".
A
la panadería "El mimbre" (Málaga).
A
la bodega "El sevilla" de Jorge Estade en Rincón
de la Victoria (Málaga).
Barley
Juice Productions. Solicitar dvd o memoria de trabajo: frankapilla@yahoo.es
/ goldenpipa@hotmail.com
Días
de rodaje.
(el
siguiente texto está extraído del libro "Memoria
de trabajo" a disposición de cualquier empresa o profesional
de la pantalla)
V.
Crónica del rodaje. Día uno.
Tras
los ensayos, el domingo 8 de abril de 2007 a las diez de la mañana,
se citó a Francisco Campos, Javier Bocanegra y Antonio Montero
para rodar el simulacro del Malaca Festival. Por diversas razones
se comenzó a rodar a las doce de la mañana, con la
pantalla chroma. Los actores figuraron vestidos de gala, con smokings
y corbata. Francisco interpretaba a un presentador que hace entrega
de una estatuilla a Antonio y Javier. Estos celebraban muy contentos
el acontecimiento delante de la pantalla azulada que serviría
para hacer el efecto especial. Una de las imágenes no vistas
fue cuando Antonio y Javier simulan caminar hacia un lado mientras
sonríen y se abrazan; la intención era hacer una subida
simulada desde la platea al escenario. Como curiosidad hay que indicar
que la estatuilla era una diosa de la mitología griega en
porcelana que José tenía en su casa. El rodaje en
sí consistía en apenas 15 minutos.
VI. Crónica del rodaje. Día dos.
Antes
de trabajar con los actores, la mañana del viernes 13 de
abril de 2007, Fran rodó a José los planos detalles
de la máquina de escribir: manos y dedos que recorren rápidamente
las teclas, folios y sonido. También hicieron las últimas
pruebas para los travellings en el piso y dejaron apilado el material.
A mediodía se grabó la televisión emitiendo
el falso montaje del Malaca Festival.
A
las ocho de la noche tuvo lugar la cita con los actores, en la avenida
de las Américas; Lolo, Carolina, Juan Carlos, Sarah, Emilina
y Laura León una vez todos reunidos todos menos Antonio,
se transladaron a un piso en calle La Serna que horas previas había
sido preparado para el rodaje. Como pequeño cathering se
dispuso de botellines de agua, cerveza, cola y golosinas. Mientras
Escarlata Godino, Emilina y Laura maquillaban a Juan Carlos y a
Mary, se comenzó el rodaje con la escena número tres.
Sarah se mostró muy receptiva y en pocas explicaciones, tras
tres tomas repetitivas consiguió captar la sensación
cómica de la escena. Entró por la puerta con su particular
sonrisa sarcástica, avanzó por el pasillo, con la
llave en la mano derecha bien visible hasta encender el ventilador
de la siguiente habitación; esta última toma hubo
que repetirla cinco veces pues el plano era tan cerrado que debía
caber el rostro de Sarah tan cerca como pudiese del interruptor.
La iluminación consistía en dos focos hacia apuntando
al techo en la izquierda y dos focos en el salón. Sarah tiene
un gran potencial y promete mucho como actriz y más como
narradora, un elemento del que no llegamos a sacar partido en este
cortometraje.
Seguidamente
se rodó el travelling desde el salón hasta el pasillo
exterior. Manuel con un gesto de rabia se levantó para perseguir
a Sarah, que aparecía en plano desde la derecha hasta situarse
en primer plano, entre la cámara y Manuel que quedaba en
segundo plano. Este tipo de travelling es laborioso, pues hay que
combinar, velocidad de desplazamiento, actuación de los intérpretes
y enmarque perfecto. El resultado es una persecución de seis
segundos que hubo que repetir tres veces. Los focos se cambiaron
de lugar, alejándolos hasta el extremo del salón;
en el pasillo también se incluyó uno.
Una
vez terminado y Mary dispuesta se grabaron la secuencias de la casera.
La niña se escondía detrás de la casera mientras
Lolo se paralizaba del susto; la iluminación consistió
en un sólo foco sujetado por José. Primeros planos
a la casera gritando, plano medio a la niña tapándose
los oídos y planos medios a Sebastián. Al momento
se pasó a grabar la entrada del gangster en el piso, la casera
le abre la puerta y le dice unas palabras. Juan Carlos con rostro
serio pasó desde el umbral hasta quedar en primer plano y
sacó su pistola apuntando al frente. Hay que destacar que
Mary no es actriz profesional, quizá sea el personaje menos
creíble en la historia, pero aún así tiene
su mérito el haber interpretado un papel cuando nunca se
ha interpretado nada. Tras estas tomas, Sarah, Mary y David se marcharon.
Seguidamente
rodamos la escena número dos, con el personaje de Nora abriendo
la nevera y mirando su interior. Carolina se hallaba nerviosa pero
apenas bastaron tres tomas para transmitir la energía que
su personaje tenía. Abrió la puerta del frigorífico
y gritó su frase mientras no cesaba de mirar el exíguo
contenido congelado. Esta era la primera vez que Carolina se disponía
pasar del teatro a la pantalla, hay que destacar su rápida
adaptación, en los sucesivos días llevaría
el personaje con muchísima naturalidad. Después se
rodó la televisión dando la noticia del cuadro mientras
Carolina se desplazaba desde un primer plano a un fondo neutro;
luego en semipicado, un gesto facial de repulsión, ya que
Carolina acababa de mirar un retrato al que Nora odia. Aquí
se le pedía a Carolina que, mirando arriba, arquease las
cejas y con la boca expresase su desagrado; en tres tomas Carolina
añadió por iniciativa propia un baibén de cabeza
muy de acorde.
Mientras Carolina hacía un breve descanso, en un habitación,
Lolo escribía a máquina, varias tomas desde diferentes
ángulos, con un único foco situado cerca del techa,
a unos dos metros y medio de altura, con unos 40 grados de inclinación.
Un primer plano de Lolo mirando de soslayo y luego un plano medio
en combinación con plano detalle, plano americano y escorzo:
Carolina entra un poco agachapada, mostrando su rostro, Manuel está
en primer plano tan sólo mostrando el escorzo de su codo
y la máquina de escribir. Carolina procede a situarse en
plano americano y decir sus frases.
El
travelling desde la habitación hasta la televisión
en principio era tan complicado como el que se hizo con Sarah Seinn,
sin embargo, quedó un poco mejor plasmado. Carolina se situó
en el recinto intermedio entre el salón y la habitación
de Sebastián. Debía aparecer por la derecha, siendo
arrastrada por Manuel sin que éste cesase de mirar al frente.
El diálogo entre Lolo Martin y Carolina en el sofá
apenas tuvo complicación, planos fijos, escorzo en picado
y un paneo. La toma de Nora gritando a Sebatián mientras
ella está levantada tuvo demasiada luz, el foco situado a
la izquierda da con más intensidad de la que debiera a Carolina,
proyectando una sombra de la actriz en las cortinas del escenario.
Volvían de nuevo con el gangster. Carolina acababa de dejar
caer el plumero al ver al gangster en vista de primerísima
persona (la mano con la pistola). Carolina, con pánico retrocede
hacia la derecha, mientras el gangster le hace un ademán
de caminar adentro. La iluminación consistía en dos
focos tras la puerta de la izquierda y un foco hacia el techo del
salón tras la cámara. Luego se rodó la entrada
del gangster apuntado a Nora en la habitación y el diálogo
que los tres mantienen. Las facciones angulosas de Juan Carlos eran
un buen elemento para su personaje asesino; Fran pretendía
una voz más seca en el gangster, sin embargo Juan Carlos
le puso una entonación melodiosa que contrastaba mucho con
el personaje. Era una curiosidad que no se debía eliminar.
El
rodaje del desmayo del gangster tuvo serios problemas. No se podía
hacer un picado de cámara sin que se viesen el material de
iluminación al fondo; tras mucho mover los cables, trípodes
y focos se tomaron unas imágenes que desgraciadamente no
servían ya que en el momento del desmayo al fondo se veía
el cuerpo de José. Después Carolina y Manuel recogían
del suelo a Juan Carlos que simulaba estar k.o. y lo colocaban en
medio del sofá. Por útimo se grabó a Emilina
y Laura, Antonio Montero no acudió al día de rodaje
por un imprevisto que no tenía demora, así que de
las cuatro tomas de las periodistas tan sólo sirvió
una.
El
segundo día se grabó durante tres horas y media.
VII.
Crónica del rodaje. Día tres.
El
tercer día de rodaje (martes 17 de abril), se quedó
de nuevo con los mismos actores excepto con Sarah y Mary. Se comenzó
grabando el desmayo del gangster, esta vez con más éxito
pero sin demasiadas esperanzas, en el montaje hubo de poner un efecto
especial para simular la paralización del personaje ya que
no se pretendía una caída visible, sino un gesto de
terror del gangster. Mientras Antonio llegaba se recogió
el sonido de las frases de Juan Carlos para un posible doblaje posterior
o retoque digital para dar mayor sequedad a la voz.
En
cuanto Antonio estuvo listo, se dispuso la escena de la entrada
de Anthony y las dos periodistas. Un foco se situó en la
habitación contígua de la izquierda y otros dos en
la del fondo. Carolina se aproximó abrir la puerta donde
encontraba a Emilina a la izquierda, Laura a la derecha y Antonio
al fondo. Las periodistas empujaban literalmente a Carolina y se
la llevaban hasta un primer plano que se pierde, mientras Antonio
entraba sonriente diciendo sus frases. Hubo que repetir cinco veces
esta toma, en la primera por un desenfoque de la lente, las otras
cuatro por petición de Antonio que en muchos sentidos es
más perfeccionista que la dirección.
La
escena en la que Sebastián aparece con muchos papeles en
los brazos y ve a Anthony también hubo que repetirla seis
veces. Debía coordinarse bien los movimientos de Antonio
mientras avanzaba, decía su primera frase, daba la mano a
Manuel, decía su segunda frase y le quitaba los papeles.
También Manuel debía andar hasta la marca indicada
y pararse, luego avanzar junto Antonio mirando de reojo sus papeles.
El resultado es una toma en la que todo va perfecto excepto un papel
que cae hacia la derecha de la pantalla, es de suponer que el auténtico
Sebastián hubiese recogido ese papel también, sin
embargo el tiempo apremiaba y la grabación se podía
considerar como válida.
Luego
la escena de la entrevista no tuvo mayor complicación, se
situó a cada actor en su lugar y se grabó desde diferentes
ángulos; hay que destacar la división de pantalla
en la que Nora y Sebastián distraen su atención de
la entrevista, la concepción de este montaje ya estaba pensada
antes del rodaje por eso la grabación en extremos opuestos
del personaje dejando mucho aire en el marco. Laura leyó
un texto en el que la periodista comenzaba la entrevista, sin embargo,
por motivos de montaje se tuvo que eliminar, de hecho la secuencia
completa de Anthony y las periodistas es demasiado lenta. El efecto
especial de la cocaína cayendo ya estaba preconcebido, sin
embargo dista mucho de tener una calidad de cine.
Antonio
como siempre, aportó sus geniales improvisaciones que lo
delatan como presentador de reportajes de televisión. Destacar
su avalanzamiento sobre el paquete de cocaína. La última
escena rodada el segundo día fue el de la cocaína
esparciendose por la habitación; se embadurnó de harina
a Juan Carlos, Antonio, Laura y Emilina. El suelo y los sofás
también se llenaron de harina. José se colocó
a la izquierda y lanzó con fuerza un buen puñado que
debía caer encima de los actores. Las periodístas
no estaban muy de acuerdo con lo de llenarse el vestido y la cara
de harina; se les agradece su esfuerzo.
El
rodaje del tercer día duró unas dos horas, también
tuvo un cathering de refrescos y frutos secos.
VIII. Crónica del rodaje. Día cuatro.
El
viernes 20 de abril, cuarto día de rodaje, se pretendía
grabar a Estrella Jiménez saliendo del bar y hablando por
teléfono con su marido. Se quedó con ella y con Francisco
Campos a las cinco de la tarde, había que simular como fuese
que era de día y por la mañana. Cuando Estrella acudió
a la cita unas nubes oscuras invadieron el cielo, dando al día
un aspecto sombrío e invernal, Fran comentó que no
se podía rodar así. A las seis de la tarde acudieron
Pablo Stone y Manu.... para hacer de extras en la escenas. Entonces
un rayo de esperanza se cernió sobre los cineastas, concretamente
luz del sol. Rápidamente se rodaron tres tomas, consistía
en un travelling un poco caprichoso. Estrella debía salir
caminando del bar mientras la cámara la seguía hacia
atrás (los figurantes hablaban de fondo sobre "La broma
del vampiro"), luego el travelling se convertía en un
paneo lateral hasta situarse en la nuca de Estrella y el travelling
continuaba hasta que la actriz se giraba diciendo sus frases. El
resultado fue muy grato.
Tras
esto, nos pusimos en camino hasta la oficina de José para
rodar la escena del despacho de la ejecutiva. Con fondos oscuros
y luz fuerte sobre el rostro se grabó a Estrella a Paco y
a los propios directores Fran y José. Paco interpretó
al notario, repeinado, engominado, vestido con traje gris-retro
y con unas gafas antíguas que el padre de José nos
cedió, realmente no parecía aquel otro personaje del
"Malaca Festival"; Francisco tuvo que sufrir el calor
abrasador que desprendía la lámpara cerca de su rostro.
Luego se rodó a los directores en su papel de directores
de cine; ambos salían con el logotipo de la productora en
la mano, con gafas oscuras y un traje un tanto estrambótico.
Como curiosidad se dirá que la camiseta de José es
la de su página web y la de Fran es la de una conocida serie
de los 70 de piratas espaciales.
Al
término del día, se tuvo un discusión amistosa
entre los cuatro sobre la consideración hacia los estudiantes
de interpretación como un actor-actriz durante prácticas
reales.
IX Crónica del rodaje. Día cinco.
El
sábado 21 de abril a las diez estaban dispuestos todos: Catalina,
Javier, Carolina, Manuel, José y Fran. A las once de la mañana
se comenzó a recrear las escenas de entradas y salidas a
la casa, en el distrito de Teatinos, frente al hospital clínico.
Hay que agradecer al amigo Lumpi que nos cediese el portal de su
edifício para la escena. Comenzamos con la salida de Lolo
y Carolina tosiendo, llenos de cocaína por todo el cuerpo
y con el cuadro de Leonardo da Vinci. José se situó
sobre una escalera a la izquierda e iba dejando caer folios, sobre
ellos; se repitieron dos veces las tomas. Luego un plano detalle
con los policias delante y los protagonistas al fondo; esta escena
hubo que repetirla cinco veces, hasta coordinar a los dialogantes
con la policía apareciendo al unísono. Javier y Catalina
hicieron un buen trabajo, tal vez no fuese el papel idóneo
de Catalina, pues figurando de clienta del bar era más natural
que de policía; Javier hizo su buen aporte improvisatorio
en su frase dirigida a Manuel, pues ya es conocido en él
que dándole rienda suelta se implementa más en el
personaje que forzándolo.
Unos
travellings suaves hacia los dos grupos: policías y protagonistas,
anuncian la persecución que acontece. La primera carrera
hubo que grabarla tres veces, el novio de Catalina tuvo la idea
de añadir un taco a la mujer policía y así
quedó la escena. La siguiente toma de persecución
era la más complicada de todo el cortometraje. Consistía
en una carrera con los dos policías al fondo y los dos protagonistas
en primer plano, a mitad de la persecución y sin cambiar
de plano, debían mantener un diálogo y realizar unas
acciones. Por la laboriosidad del travelling, con una furgoneta
en movimiento y una calle libre de personas, Fran avisó que
esta toma no se repetiría dos veces, había que hacerla
perfecta y así es como resultó.
José
conducía la furgoneta y Fran en la parte de atrás,
sentado en una silla con la cámara y el trípode iba
grabando y diciendo la velocidad que mantener en cada momento. La
velocidad era reducida, el vehículo iba en primera marcha
a unos 15 kilómetros hora. Así que la escena estaba
pensada para acelerarla un 20% y doblar el audio, sin embargo Catalina
y Javier se movían a velocidades distintas que los protagonistas,
por eso el resultado para el observador es que Carolina y Manuel
corren más que los policías que parece que van al
trote. Sin embargo la toma era positiva, se había conseguido
algo digno de quedar reflejado.
Tras esto, se grabó la fuga de Carolina con el cuadro hacia
el fondo y la pelea de Manuel con los policías. Se cometió
un error de colocación, Carolina aparece demasiado distante
de Manuel, el espectador no tiene tiempo para situar su camino tan
lejano, a pesar de eso, la secuencia funciona bien. Para terminar
el día, destacar un gran fallo por parte del director Fran
Kapilla; no se recogió su larga melena y los cabellos incidieron
en la lente de la cámara en un brusco golpe de viento; se
estropeó el plano en el que los policías recogen los
folios del suelo.
X.
Crónica del rodaje. Día seis.
El
domingo 22 de abril se convocó a Emilia Moreno, Lolo, Juan
Carlos, Eduardo, Antonio Montero, Ainhoa a las nueve de la mañana
en la avenida de las Américas. El equipo disponía
de una hora para crear las escenas de persecución entre el
gangster (Juan Carlos) y Manuel. Para ello se hicieron dos travellings
de frente a cada uno, andando, acelerando y corriendo (detalle de
los pies). Luego una tomas tomas fijas y una cenital desde una escalera.
Ese día comenzó a llover, aprisa, mojando el equipo
y el personal, rodamos esta persecución repitiendo varias
veces las tomas para elegir en las que menos se notase la lluvia.
A
las diez se desplazaron a la panadería "El mimbre",
donde Susana, propietaria y figurante los esperaba. Allí
comenzaron con el paseo de Manuel parándose ante la panadería
en aspecto pensativo, anécdoticamente hay que decir que se
repitió la toma cuatro veces ya que a Lolo le costaba más
adoptar un aspecto de intriga que hacer todas las escenas tan dificiles
anteriores. A Susana se le ocurrió la feliz idea de vestir
a Emilia Moreno con las ropas reales de la panadería, en
su origen se preparó un mandil blanco bastante sencillo pero
el conjunto amarillo con gorro, a juego con los colores de la panadería
daban mayor credibilidad a la representación. Así
que se procedió con las escenas número cinco y seis.
Emilia Moreno mostró una aptitud desenfadada, su personaje,
una dependienta totalmente conseguida y bastante castiza. La disposición
del local ayudó mucho en las cinco tomas finalmente reflejadas;
la charla de las tres actrices, la aparición de Sebastián,
la salida de la panadera que coge a Seba en el mismo plano, la entrada
a la panadería de nuevo y la preparación de los gofres.
Algunas de estas escenas fueron repetidas para evitar que se viesen
viandantes con paraguas en las calles. Fuera del local destacar
la actuación de Ainhoa, que se pese a la brevedad de su diálogo
cumple perfectamente el papel de clienta charlatana. Manuel fingía
un retraso mental con saliba colgando incluída; un espectáculo
al que no faltaron las carcajadas del público. Días
antes, Manuel había preguntado a Fran cual era la forma en
la que quería esa interpretación; la mejor respuesta
fue el ejemplo de Tony LeBlanc en el famoso "timo de la estampita".
Mientras
se llevaba a cabo esto, Eduardo acababa de maquillar a Antonio;
se había convertido aquel dicharachero y jovial actor en
un hombre de unos cuarenta años, con canas en las patillas
y parte del pelo, bigote alargado y fino, tez morena mediterránea,
ángulos marcados y una cicatriz en el lado izquierdo que
contrastaba firmemente con su porte elegante. Era en fin, el perfecto
jefe de los mafiosos. Eduardo se pintó una leve cicatriz
y un resalte de pómulos, ya que Fran no quería un
excesivo maquillaje en este personaje debido a que debían
quedar en sucesivos días y podía haber fallos de script
y debido a la naturaleza del joven gangster, el "chico de los
recados". Un travelling bien coordinado, desde la salida de
Manuel de la panadería hasta perderse tras el coche en primer
plano de los gangster charlando. Antonio, siempre sorprendente,
grabó las escenas en castellano con acento italiano y luego
en un italiano bastante acertado, una capacidad que desconíamos
de él: su facilidad para los idiomas; al final se decantó
por usar en el montaje el italiano con subtítulos. Eduardo
apenas aparecía como acompañante, el sicario que portaba
el cuadro.
Filmación
de dos horas aquel día, desde las diez hasta las doce.
XI. Crónica del rodaje. Día siete.
Miércoles
25 de abril, Fran se citó con Carolina a las diez de la mañana;
ambos tuvieron un despiste del día semanal y llegaron una
hora más tarde al lugar por motivos totalmente azarosos.
Este séptimo día se dedicó exclusivamente a
rodar las tomas faltantes de Carolina recogiendo observando el cuadro
de DaVinci y abriendo la ventana del piso. También se aprovechó
para doblar el audio de todos los puntos débiles del personaje
de Nora. Esta tarea fue fácil e instantánea para Carolina
ya que si en algo era experta era en doblaje profesional de cine.
Mientras, José transportaba a la bodega los focos, las mesas,
los manteles y muchos elementos decorativos del supuesto café-bar.
XII. Crónica del rodaje. Día ocho.
Un
problema telefónico hizo que algunos sms de Fran llegasen
varios días tarde, Estrella fue una de las afectadas por
esta disfunción y cuando se enteró ya estaba totalmente
comprometida. Llegado el sábado 29, se procedió a
recrear las escenas 7 y 9. El equipo se desplazó en tres
vehículos hasta el Rincón de la Victoria, hasta la
bodega privada de la casa de Jorge Estades. Allí se reconvirtió
en un bar animado, con mesas y manteles, tazas, platos, copas, comida
y la gente sabiamente repartida. Jorge Estade interpreta al barman
del lugar; en principio era un papel con poca importancia pero el
ímpetu de Jorge (que previamente había sido protagonista
de otros dos cortos) hizo que el barman expresase alguna que otra
reacción hacia el resto de protagonistas. Esa mañana
apareció una figurante no esperada, Mayra Manfredo, amiga
y compañera de estudios de Catalina, que estuvo dispuesta
a hacer de extra.
Catalina
Baeza nuevamente figuró de espaldas en una silla, para llenar
el ambiente del local; Desi, la hermana de Jose y sus dos amigas
Estefanía Rivas y Libertad Conejo también posaron
como clientela de la cafetería. Al fondo en la barra, cuatro
personajes: Manu, Pablo Stone, Fran Kapilla y José Ruiz.
Los dos directores salen una vez más, no tanto por cameo
hacia sus personas sino para rellenar aún más la cafetería.
Fran y José se marchan rapidamente y dejan sitio a Manuel,
que se acerca a escuchar la radio. La escena de la barra había
sido previamente hablada con Jose Manuel Escribano, uno de los presentadores
del programa de radio La rosa de los vientos. Sebastián oye
con entusiasmo la falsa emisión que Jose Manuel grabaría
días más tarde; cerrando así un círculo
argumental a la vez que cultural, pues muchos son los que se sienten
honrados con esta colaboración.
La
iluminación del bar supuso un problema con respecto a otros
días. Era poco el espacio donde colocar los focos de manera
que no deslumbrasen y que no estorbasen a actores y realizadores.
Una de las tomas más importantes, cuando Sebastián
disimula no haber bebido café mientras Pablo lo mira, tuvo
un fallo de composición, abajo a la izquierda se pueden ver
dos luminosos filos de los focos. Aún con ese fallo de decoración,
para esta toma, se usó un elaborado travelling con cuatro
acciones diferentes; Fran fue marcando "uno", "dos",
"tres" y "cuatro" sucesivamente. Uno: José
comenzaba con el movimiento de dolly hacia la izquierda; dos: Pablo
miraba de reojo a Manuel que ya había adoptado su aire de
mal disimulo; tres: Laura comenzaba su camino desde la derecha hasta
la parte izquierda de la barra mientras decía su diálogo;
cuatro: Manuel bebía de la taza de Laura rápidamente.
Laura Ávila tiene capacidad de una futura actriz profesional,
el papel no fue el más indicado para ella y debido al ruido
ambiente hubo que doblar su voz para que se entendiese bien el mensaje
de la secuencia. Manu y Pablo cumplieron bien su papel como extras;
contando también la nula experiencia en el mundo de la interpretación
lo cual hace sus papeles más dignos.
Juan
Carlos entraba en el bar (tanto él como como Manuel tienen
aquí un pseudo plano americano, para destacar o bien el paquete
de gofres o de las manos de asesino); se rodaron dos bonitas tomas
en el que se le ve caminando hacia la barra mientras un travelling
lo sigue desde atrás y luego desde delante, ambos tomando
como referencia tan sólo su mano izquierda; sin embargo por
motivos de metraje hubo que eliminar estas imágenes. En su
origen, Juan Carlos preguntaba por el baño, pero a José
y Fran les pareció más interesante crear una complicidad
entre el barman y el gangster tan sólo transmitida por leves
movimientos de manos y ojos. Jorge Estades intentó decir
una frase que se repitió cerca de quince veces; José
desistió de cambiarla de algún modo debido a las carcajadas,
luego, Fran la eliminó en el montaje; porque José
a pesar de ser un buen actor, estaba sumamente divertido. Otra toma
eliminada correspondió a Eduardo, un travelling frontal en
contrapicado mientras se internaba en el bar.
El
problema llegó en la escena número nueve. Estrella
no estaba presente y el día que viniese no íbamos
a poder reunir tanta gente así que se optó por disfrazar
a Desi con una prenda rosa y poner un pequeñísimo
escorzo grabando tan sólo las frases de Manuel. Esta, la
escena 9, podría considerarse como la más floja debido
a la realización y el trucaje del falso escenario del bar.
El día terminó con tres horas de grabación,
el cathering se tomó al final consistiendo en los pasteles
y dulces que sirvieron para la falsa cafetería.
XIII. Crónica del rodaje. Día nueve.
El
jueves 3 de mayo, Fran envió a Jose Manuel Escribano un fragmento
del vídeo del bar para doblar con la voz del radiolocutor.
Luego, se dedicó la mañana para rodar dos pequeñas
escenas a Carolina y Manuel; miraban el cuerpo del gangster inconsciente,
hablaban, Sebastián miraba su reloj y por último Nora
cogía un cuadro. La otra toma era simplemente Sebastián
recogiendo folios del suelo. Mientras Carolina charlaba con Escarlata,
Fran y Manuel aprovecharon para doblar el audio de todos los detalles
de Sebastián, incluída la larga persecución
final. La jornada tuvo dos horas de filmación.
XIV. Crónica del rodaje. Día diez.
El
domingo 6 de mayo se citó a Eduardo y Manuel para rodar la
escena del intercambio del cuadro por el paquete de gofres en un
baño. En su origen se íba a rodar dicha escena en
unos baños públicos del Rincón de la Victoria,
pero por consejo de José se miró en las inmediaciones
de Málaga y descubrimos otro sitio parecido para la escena.
A pesar del bloqueo que hizo José al público para
evitar su entrada en los aseos durante algunos minutos, no faltó
quien entró hacer sus necesidades en pleno rodaje. Se esperó
pacientemente el desahogo del espontáneo. A Eduardo no le
costó nada interpretar al sicario de la mafia que va hacer
un trabajito. Con su voz susurrante, su maquillaje y el rostro serio
era fácil crear a un personaje malvado; hay que destacar
el contraste de su cara desencajada en tono humorístico cuando
Sebastián le comenta el destino del paquete de la supuesta
cocaína. Ambos actores se grabaron cada uno en un compartimento
de aseo, con diálogos completos; Fran operaba la cámara
con la puerta abierta del cada compartimento.
Terminada
la escena 8, se rodaron algunos exteriores que no se utilizaron,
como el de Manuel caminando cerca de un jardín con suma tranquilidad.
Luego en la calle se hizo un paneo de cámara hacia la derecha
viéndose a Eduardo empujando a Manuel y entrando en el supuesto
bar. Para esta toma se eligió un coche blanco al azar aparcado,
semejante al del jefe de los mafiosos del sexto día de rodaje.
Eduardo simulaba salir del coche y caminar hacia la esquina inferior
derecha; adelantaba a Sebastián y lo empujaba. El plano se
repitió cuatro veces, las dos primeras por descordinación
de las velocidades de ambos protagonistas, la tercera por un error
de Fran al no dar la orden de acción a tiempo a Manuel y
la cuarta por un numeroso grupo de turistas que circulaban entre
los actores y la cámara.
Tras
esto, los cuatro se desplazaron hasta la plaza del Perchel, donde
se rodaron dos escenas más que correspondían a los
últimos minutos del cortometraje. Rápidamente y en
plena calle se maquilló a Manuel con la camisa arrugada,
lleno de harina, con la esposa en la mano izquierda y la pistola
guardada en el cinturón. Se hizo un pequeño zoom hacia
atrás mientras Manuel atravesaba una carretera precipitadamente
hasta entrar en un edificio neutro y con aspecto grisáceo.
Luego, con un gran reloj digital de la plaza, Manuel pasaba debajo
corriendo, en línea recta atravesando el asfalto; para evitar
accidentes, Fran gritó acción con un plan previo.
José debía ir caminando hasta el paso de cebra, justo
cuando estuviese en medio debía pararse unos segundos, el
tiempo justo para que Manuel corriense por el asfalto sin peligro
de ser atropellado. La toma fue exitosa, sin embargo por motivos
de montaje posteriormente se comentó el repetirla.
XV. Crónica del rodaje. Día once.
El
sábado 12 de mayo, José muy temprano fue a conseguir
el último mantel rojo que encontró en la tienda. Estrella
y Manuel debían terminar las grabaciones pendientes: la apuesta
(escena número nueve) y la conclusión de la apuesta
(escena número veintiséis). A última hora,
Jorge Estades avisó que no podía disponer de la bodega
durante más de quince días por motivos de trabajo.
El grupo se transladó a la oficina de José; allí
simularon el bar con una mesa, Manuel en escorzo y Estrella con
un fondo de pared blanca. Previamente se habían rodado las
frases de Manuel en la auténtica bodega, así que se
confió un trabajo de montaje que salvase la escena.
Seguidamente,
se pasó a la conclusión de la apuesta. Se puso la
oficina de José en penumbra, los focos direccionados a los
rostros de Estrella y Manuel y se procedió a grabar dos finales
alternativos. Uno en el que la ejecutiva coge a Seba de la solapa
de su camisa con la luz desde atrás y con la luz desde arriba
y otra escena en la que Seba da una inesperada explicación
didáctica del cine en defensa del cortometraje. La jornada
acabó con dos horas de actividad; hubo un cathering-desayuno
de cervezas, agua y bocadillos de tortilla.
XVI. Crónica del rodaje. Día doce.
El
sábado 19 de mayo, tras un visionado y premontaje de gran
parte del material, se rodó la escena 27. Últimas
tomas que también coincidían con el final del cortometraje.
Hasta ese momento ni el mismísimo protagonista sabía
cual era el desenlace del cortometraje. Se usó la pantalla
chroma para emular la gala da los Oscars y por vez primera Lolo
Martin y los directores figuraban vestidos con smoking. El último
día de rodaje apenas duró una mañana.
XVII.
El montaje.
Fran
Kapilla montó íntegramente el corto, según
la escaleta previamente establecida entre él y José
Ruiz. Tres semanas de trabajo intenso, guión en mano, con
programas de tratamiento de video y de audio profesional. Primeramente
se extrajo todo el material grabado de la videocámara; alrededor
de 5 horas de vídeo. Luego se fue construyendo cada escena
independientemente, con sus retoques de luz, color y audio. Cada
escena iba siendo colocada en el esquema principal del corto como
si piezas de un puzzle se tratase. También se utilizaron
unos cuantos efectos 3d mínimos para retocar algunas escenas.
El audio ya estaba más o menos planificado sobre la escaleta,
fundamentalmente los tres temas musicales y el diálogo de
los actores. Finalmente y tras mucha edición de video, el
corto quedó en 30 minutos de duración. El equipo se
esforzó aún más, hay que agradecer los consejos
de Ernesto, que tras un rápido visionado consiguió
eliminar algunos detalles que redujo el corto hasta los 25 minutos.
El
17 de mayo Juan Antonio Cebrián y Jose Manuel Escribano grabaron
el fragmento de audio para la escena de la radio en el bar; el mismo
día por la noche, Silvia envió la grabación
via internet. El lunes 21 Jose Manuel se transladó hasta
Málaga y dobló la voz del comentarista de televisión
(escena 1 y 27); fue la primera persona fuera de la dirección
que vio un preview del cortometraje.
Se
eliminaron algunos fotogramas en los efectos especiales que dejaban
entrever la poca calidad de ellos. Se montó y se extrajo
a dvd la escena 27, donde se mostraba la supuesta gala de hollywood
y los créditos. Entonces se grabó sobre la televisión
esta escena, para volver a montarla con el audio de Jose Manuel
Escribano y la música (Concierto para violín y cuerda
num 5 de Mozart).
Por
fín llegó el momento de crear el video final. Varias
horas de compresión y renderizado y el 8 de junio se dio
por finalizada la creación; Fran llevó la primera
copia en dvd al Área de Juventud, donde la concejalía
de turismo haría un visionado y daría un visto bueno
para su proyección en estreno en el Centro de Arte Contemporáneo
de Málaga.
La
primera emisión en televisión tuvo lugar el 19 de
junio a las 23:00, en el Canal Málaga. La dirección
pretendía que antes se hiciese el estreno en la sala de cine
del CAC, sin embargo no sería hasta el mes de octubre cuando
se harían las proyecciones en el museo del patrimonio y demás
sitios.
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