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El
cineasta Jon Rivero, bajo el sello de Cantabria Visual,
realizó sus dos primeros cortometrajes. No me voy
a parar a contar la vida de Jon, porque ni siquiera me pongo
a contar la mía; baste decir que habiendo participado
como extra en largos nacionales, en asociaciones culturales,
de operador de cámara en cortos; habiendo trabajado
en un videoclub y viéndose con una videocámara
recién comprada en las manos... eran motivo más
que suficiente para expresar sus ideas.
Sus
ideas.
Quien
visiona por primera vez sus dos cortos "Desplazados"
y "Rememo", se da cuenta rápidamente de la
marca del autor. Una cantidad desbordante de lírica con
voz en off que suele rematar hacia el final de su obra, algunos
elementos narrativos poco ortodoxos que dividen pantallas o
las recromatizan (he de confesar que se parecen a lo que yo
llamo con cariño mi cinemod) y las historias dramáticas
de gente común en un mundo nada común.
Precisamente
es esa "lírica desbordante" a la que me refiero
la que te hace odiar o amar sus cortometrajes. Como persona
que tiene un contacto cercano a él, me atrevería
a decir que parte de ese estilo ha sido su formación
en Torrelavega y todo el mundo que le rodeaba antes de su translado
a Málaga. Personalmente estoy seguro que en los próximos
cortos, aunque tengan igualmente argumentos dramáticos,
veremos un cambio sustancial en la composición. Pero
tampoco nos interesa la mente del autor, no vaticinemos y sigamos
con el tema que nos interesa.
Desplazados.
Desplazados
cuenta la historia de dos personas que están al borde
de la marginalidad; el uno loco la otra apartada de la frialdad
mundana. El corto tiene poco diálogo, recayendo la mayor
parte del texto en el narrador de la conclusión. Es más
bien un ejercicio audiovisual.
Quizá
el personaje que realiza Patricia Robles esté menos definido,
queda más ambigüo su papel en el corto y hay veces
que no se sabe qué relación existe junto al chico.
En
mi opinión, las escenas de desasosiego en casa con su
hermano (Joaquín Izuel) son demasiado light. Sibel debería
recibir un gran impacto emocional, tan grande como el que padece
Suk al comienzo. Sin embargo, esto se ve solucionado en el momento
que vemos a la chica preocuparse por los niños del colegio
(Adrián Goicoechea) y por supuesto en el esperado final.
¿Esperado
final? Si, realmente no existe un giro argumental último
que te haga levantarte del sillón sobresaltado. Aunque
he de admitir que estoy seguro que el autor no buscaba eso;
y sí te hace levantarte del sillón aplaudiendo,
por su belleza visual.
Desplazados
está dividido en partes, unos pequeños capítulos
que se corresponden a una escena al comienzo, tres a mitad y
cuatro al final. Esto pirámide argumental da a entender
que los comienzos son como esbozos de lo importante que se desarrolla
hacia el final. La complejidad, calidad, argumento de cada parte
son muy diferentes; realmente puede llegar a pensarse, hablando
bien, que son tres cortos en uno, o hablando mal, que tiene
poca unidad.
La
discusión de Jon Rivero con Patricia Lalaguna en la primera
escena, esa supuesta ruptura de pareja en un centro comercial
muy poco tiene que ver con la locura de Suk o su deambular cerca
de un colegio con un descampado ruinoso cerca. Creo que es un
tanto manierista en ese sentido. Por supuesto, existe una coherencia
lógica, aunque poco racional. El espectador tiene que
esforzarse un poco en buscarlo.
El
corto es muy personal, a veces puede ser tachado de demasiado
personal, pero prevalece una gran calidad, algo poco común
para aquel que hace su primer cortometraje.
Rememo.
Pasar
así, de Desplazados a Rememo, sin echar varios días
de charla es un sacrilegio, pero a fin de cuentas lo que importa
es ver los cortometrajes, ni siquiera mi opinión.
Antes
de transladarse a Málaga por motivos tan buenos como
el amor, Jon realizó su "Rememo", que terminó
de montarlo ya en el sur. Sin pararme a pormenorizar la realización
y postproducción del corto (cosa que dejo a los fans
que consigan el dvd) me remitiré exclusivamente a su
significado.
La
historia de dos asesinas (Paula y Cristina), ambas amigas en
un mundo hostil donde la máxima es no tener amigos ni
relaciones. Tal vez ese sea el punto más humano del corto;
la unión de los personajes y su disputa desde que una
asesina al hermano de la otra. Desde mi punto de vista, este
tipo de asesinos tan realistas, que no tienen nada que ver con
los super profesionales de las películas hollywoodienses,
son muy europeos. Tal vez, Jon, ciudadano de Torrelavega conozca
mejor que nadie ese panorama de bandas armadas de centroeuropa.
Si
tuviese que destacar algo de ésta producción,
lo primero sería la gran interpretación de María
Castillo, Patricia Lalaguna y Pedro Morales, que aunque tiene
una corta aparición, realmente da miedo. No quisiera
encontrarme un loco remangado y con pintadas en la frente como
Pedro hace.
Como
punto positivo, Jon repite trabajo con Patricia Lalaguna, que
es una actriz fabulosa y que tiene una belleza física
que personalmente me flipa.
"Paula decide dar un cambio de rumbo
a su vida pero en ese momento Cristina llega a su casa..."
Con
estas palabras, define Jon la sinopsis de su corto. A mí,
personalmente no me parece que Paula quiera cambiar de vida;
más bien ella está huyendo de sus errores, además
con miedo. Si en algún momento se ha querido mostrar
que la chica iba a cambiar de vida, será por el hecho
que no lleva la pistola a mano o que tiene una ropa más
femenina donde ocultar el arma es más difícil
que en unos pantalones de cuero (como los que lleva Patricia).
También
me gustaría destacar el montaje, que como ya dije anteriormente,
me gusta mucho. Tiene unos efectos decentes que lejos de ser
la mierda 3d que se hace en el anticine, son para remarcar la
expresividad de las escenas. Este corto, al igual que el anterior
(por eso este artículo se refiere a los dos y no uno
solo), sigue unos patrones semejantes:
-División
de la historia por capítulos: Tanto los flashback de
niñas, los del ucraniano Anatoli, como los diálogos
de las asesinas, siguen una evolución que van de menos
a más, enmarcados en capítulos diferentes.
-Tonalidad
diferente para diferentes épocas: Cuando las actrices
recuerdan su infancia podemos ver un blanco y negro más
viejuno que cuando las contrata el jefe de la banda, que tiene
como unos tintes morados. En los asesinatos se pueden ver tintes
azulados; todo para diferenciar el momento actual. (He de confesar
que este recurso me influyó bastante en Feliz Navidad,
Sofía).
-Tamaños
y ventanas: Jon, como montador, usa ventanas para enmarcar ciertos
aspectos, sobretodo al final, cuando las asesinas caminan por
el parque. Tambien corta las pantallas a diferentes alturas.
En
fín, una serie de elementos originales, como los créditos
que van de abajo arriba (la primera vez que lo vi fue en "Piratas"
de 1985 de Roman Ponlanski) que hacen de Rememo una evolución
más compleja en las obras de Jon, aunque como he dicho
con un patrón semejante en el montaje. Un cortometraje
mucho más madura que Desplazados y que estoy seguro que
va servir de trampolín a todos sus integrantes para mejores
obras.
Si
tuviese que penalizar el corto con algo, sería con la
falta de novedad en el argumento. No ocurre nada que no nos
esperemos y la historia está muy manida, los diálogos
son muy generalistas y otra vez encontramos escenas sueltas
que dan coherencia pero no un argumento que sorprenda.
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