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Por Fran Kapilla, 1999. Poema
épico basado en el personaje de cómic de Sergio Aragonés.
Creado durante las clases más aburridas del instituto, a
escondidas.
Cantar
primero de la Balada de Groonan.
Años
ha, vivió aquel tal cual dichoso
con sí mismo, que valía como ocho.
Como ocho toneles de vino blanco
se bebía al día en la taberna del manco.
Groo lo llamaban, y era aquel,
el de los largos cabellos y barba de un mes.
Despachaba a los malvados con destreza,
y luego se ponía como el "quico" de cerveza.
Pero lo que Groonan más anhelaba en aquestos años,
era hincharse de foundé de queso en lo del manco.
La pedazo balada de Groonan empezó:
cuando borracho y con resaca, en la taberna despertó.
En el bosque, los pájaros cantaban y las nubes se elevaban,
y una figura más o menos medio humana por allí pasaba.
No se sabía de qué país provenía, si
era chino, moro o sevillano,
era el más vil, destructor y malvado, el gran mago Feliciano.
Feliciano era más malo que Ming, era malo de nacimiento,
a los niños les tiraba los lacasitos y a las abuelas iba
confundiendo.
Además era horrible, feo, repugnante e inmundo,
se hizo mago y le dio por conquistar el mundo.
Un martes decimotercer día del mes, llegó Feliciano
a lo del manco,
donde se hallaba nuestro héroe historias contando.
Llegó a la barra "limonada" pidiendo,
"eso
es de mariquitas", comentaron riendo.
El tabernero le sirvió la limonada de la marca Tío
Pepe,
y Feliciano vio un gargajo flotando, como un continente.
Feliciano le dijo: "¡Oiga, a ver que pasa!"
el tabernero respodió: "tranquilo, eso va por cuenta
de la casa".
Todos se descojonaron; pero Groonan añadió:
"las
limonadas son de flojillos"; y entonces se armó...
Del hechizo que Feliciano causó, el local se convirtió
en humillo
y el pobre Groonan quedó hecho polvillo.
Tíos de dos metros de ancho por cuatro de alto se revolcaban
en los restos,
Feliciano se largó y Groonan juró vengarse de "aqueste
incesto".
Veinte tíos fuertotes perseguían a Groonan con enfado,
y éste corriendo como una liebre, se preguntaba "¿Habré
errado?".
Con sus dos katanas preparado, botas rojas y escudo en mano,
Groo partió hacia el destino para pillar a "el Feliciano".
Contó sus provisiones con gran esfuerzo mental,
pues no es tarea digna para un neandertal.
Armado y aprovisionado, un escudero necesitaba,
que con sabiduría y valentía la carga llevara.
Buscando arriba y abajo su escudero fue hallado,
no era más listo que Groonan y Baldrick era llamado.
Groo y Baldrick, Baldrick y Groo,
la balada iba de mal en peor.
Baldrick tenía gustos raritos,
pues siempre estaba comiendo nabitos.
Acercándose a su escudero Groo exclamó:
"¿Habías
servido antes a algún señor?".
Baldrick explicó que al servicio de un lord había
entrado,
y horas después se había suicidado.
Groo dijo: "Únete a mi causa muchacho"
Baldrick maulló: "No se si fiarme de vos, mi amo".
"¡Hijo
de Perkins!" exclamó Groo,
y al instante a Baldrick convenció.
Los dos, por caminos andando estaban,
¡pobres
ciervos, pobres osos, pobres ratas!
Y es que la peste que echaban,
a los animalejos del bosque mataba.
A un pueblecillo el dúo llegaba,
"serán
neandertales" la gente pensaba.
El pueblo de los melenitas era,
los pobres no saben lo que les espera.
"¡Alto
ahí bellacos!" dijeron tres guardianes,
"¿Acaso
sois hetitas?" preguntaron los rufianes.
"De
toda la vida tío" dijo Groonan sonriente,
creyendo que lo mejor era seguirles la corriente.
La paliza que ambos se llevaron no fue humana,
palos, piedras y sablazos recibieron en la espalda.
Dolidos y confusos a otro pueblo llegaron,
y en esto que otros guardias encontraron.
"¡Alto
ahí mariquitas!
¿no
sereis melenitas?"
"Melenitas
y a mucha honra, señores guerreros."
Insistió Baldrick a los pedazo gamberros.
"Pues
os cortaremos el cuello y los cojones",
y Groo pensó: "cada uno tienes sus aficiones..."
Después de otra paliza, Baldrick seguía tranquilo
y desairado,
pero al gran Groo se le ocurrió una idea: vover al pueblo
contrario.
Mientras Groo trazaba un plan con cuidado,
los hetitas invadían el pueblo de al lado.
Groo se aproximaba al supuesto pueblo de melenitas,
ahora infestado de salvajes hetitas.
Mientras al pueblo Groo entraba,
"¡Soy
un melenita y no un guarro hetita!" nuestro héroe exclamaba.
Aquesto Groo decía,
cuando un ejército de hetitas en el pueblo había.
Groo y Baldrick sufrieron tortas, guantazos y mordiscos,
no los hubieran tratado peor que si fueran moriscos.
"¡A
lanzazos!" gritaban veinte hombres,
"¡No
hagamos prisioneros!" decían otros tantos nobles.
Mientras a lanzazos a Groo iban cosiendo,
Baldrick decía: "Jo, cómo lo están poniendo".
Al otro pueblo melenita decidieron ir,
para buscar posada y dormir.
Nuestros héroes en tal pueblo estaban,
y todos con mala cara les miraban.
"En
este pueblo todos somos melenitas y no os conocemos,
si sois de los nuestros, unas preguntas os haremos"
"Si
vivo ¿porqué no vivo? y si muero ¿porqué
no muero?,
¿Cual
es la respuesta?", dijo el posadero.
"La
gallina" Baldrick respodió,
"¡Eso
no puede ser!" Groo insistió.
El posadero: "Calma, para ver que no sois hetitas,
os haremos una pregunta más facilita."
"Cuando
los dos a un bar vais a comer,
y no queda Casera, ¿qué debeis hacer?"
Groo dijo: "una buena birra hay que pedir",
y Baldrick: "una porra de horchata, debo insistir."
Por las calles del pueblo, desnudos iban corriendo,
los lanzazos y sablazos ya les venían jodiendo.
"¡¡Teneis
una oportunidad de con vida salir!!"
dijo el posadero: "Pasad la prueba de repetir."
"¿Repetir
qué?" dijo Groo el guerrero,
"Repetir
la oración de nuestro dios Parmeno."
"¡Repetid
ya las palabras del texto sagrado,
aquel que servía para envolver pescado!"
Baldrick dijo: "Una salchicha Baldrick llamada,
que con poca cultura a los dioses hablaba."
"¡Frases
secretas y sagradas has hablado!",
dijo el carpintero: "¡El dios Parmeno un elegido nos
ha enviado!"
Los melenitas a Baldrick en un gran altar llevaban,
y Groonan marginado y sólo quedaba.
Al escudero Baldrick ya todos aclamaban,
y atado a un palo a Groo arrastraban.
"Bárbaro
inmundo"-dijo un melenita-"al elegido debes adorar,
o buen espadazo te vamos a dar."
Otro dijo a Groo: "¿Alguien conoce a este subproducto
humano?,
si nadie lo conoce, la cabeza le pisamos y una mano le cortamos."
Baldrick reaccionó lentamente: "si éste infiel
los pies me besa,
le perdonaremos la vida y en el carro hará de rueda..."
Groo gritó: "¡¡¡Como eso me hagas,
Baldrick, te cogeré,
y las canciones del Fary te cantaré!!!"
Así pues, Groo llevaba el altar y recibía latigazos,
los melenitas se dirigían al poblado hetita esta canción
cantando:
"Ay
torito bravo, ay torito bueno,
criatura sagrada del gran dios Parmeno."
Los tontos melenitas creyéndose invencibles,
por llevar a Baldrick; ¡pobres infelices!
Todos clamaban: "Viva el gran Baldrick y los melenitas,
muerte a los hetitas que son nenas y mariquitas."
Los hetitas guerreros espartanos,
al oir esto se fueron cabreando.
Dijo el lider hetita: "Tranquilo noble pueblo,
tenemos hachas, arcos, espadas y al capitán Trueno."
"Tranquilos
estamos nosotros" dijo el posadero,
"que
aunque armas no llevamos al elegido tenemos."
Las barbaridad que acontinuación se vió,
la sensibilidad del espectador hirió.
A Groonan y Baldrick solos los dejaron,
los melenitas temblorosos se las piraron.
A Groonan semejante destrucción,
a la taberna del manco le recordó.
Con sus dos katanas rajó a hetitas a destajo,
porque se acordó del malvado Feliciano.
A los débiles, viejos y bajitos Groonan rajaba,
hasta que se encontró con el capitán Trueno "cara
a cara".
Por vergüenza y pudor,
no se contará lo que aquí pasó.
Pero como ni pudor ni vergüenza tenemos,
lo que ocurrió contaremos.
Primeramente, el capitán Trueno,
a Groo le arrancó el pelo.
De segundas el hígado le abrió,
y sin anestesia le operó.
"¿Acaso
sois vos judío, moro o berebere?"
dijo Groonan al cristiano sonriente.
Tal fue el cabreo que el buen cristiano pilló,
que a golpes de espada a Groo afeitó.
Groo vió que el capitán a sus amigos llamaba,
Jabato y guerrero del antifaz; asi que se largaba.
Baldrick a su rescate llegaba,
en un cubo de estiercol a Groo transportaba.
Cuando ya a salvo estaban, siguieron rastreando a Feliciano,
pero con cuidado porque los tres cristianos a ellos iban buscando.
Como larga era la travesía,
Baldrick reconstruyendo a Groo se entretenía.
Otro día llendo por el bosque un cartel casi se cargan:
"No
entre en el palacio del rey Fortachón sin barba."
Dijo Groo: "Baldrick...je je, tienes una barba muy bonita..."
Y Baldrick: "Sí, nunca he usado maquinilla."
De un buen tirón, Groo a Baldrick media barba le arrancó,
y los dos con media barba entraron en lo del rey Fortachón.
A las primeras de cambio en el bar-Budo entraron,
porque les recordaba a la taberna que otros se cargaron.
Cosa rara era aquello,
allí todos eran cultos, ¡hasta el tabernero!
La o con un canuto hacían,
y vino con gaseosa bebían.
Uno que hablaba latín, decía el bribón,
que el tío más sabio era el rey Fortachón.
En la taberna Groo estaba todavía,
a juzgar por los gritos que de allí salían.
Groonan acabó con la cultura que allí había,
y dijo que Fortachón un diablo sería.
Hombre o mujer, gigante o diablo,
ese Fortachón sería amigo de Feliciano.
De repente unas pisadas horribles se oían,
y algo gigantesco hacia Groo venía.
Era un elefante de vista faltío,
que encima llevaba al jinete sombrío.
El del latín dijo: "¡Al rey fortachón viene
a desafiar,
está loco, la va a palmar!"
El jinete sombrío en el palacio entró,
y segundos después en calzoncillos salió.
Dijo un guardián: "Pueblo de los barbudos, oidme,
va a salir Fortachón el invencible."
Todos se escondieron en la taberna,
y Groonan quedó sólo delante de la puerta.
Temiéndose lo peor,
Groo saliba tragó.
De la puerta un enano salió,
un letrero llevaba: "soy el king Fortachón."
Groo riendo: "Ese tío es un simple enano,
Papá Pitufo sería un gigante a su lado."
El rey dijo cabreado: "¡Groonan te estaba esperando,
y éstos tres amigos míos te estaban buscando!"
Tres tíos como tres armarios de la puerta salieron,
el guerrero del antifaz, el Jabato y el capitán Trueno.
¿Cómo
nuestros héroes se salvarán?¿Qúe les
ocurrirá?
Todo esto y más lo oiremos en el segundo cantar.
Cantar
segundo de la Balada de Groonan
Existió un bárbaro que venganza buscaba,
tenía
un escudero y Groonan se llamaba.
Con el rey Fortachón se metía,
este
bárbaro siempre la lía.
Atrapado lo tenían tres cristianos fanáticos,
que
dirigidos por Fortachón fomaban los 4 fantásticos.
Groonan gimió: "No me mateis por favor, no valgo la
pena,
soy un cobarde, un traidor, una mierda."
Baldrick dijo: "Yo creí que mi señor era un héroe
Teucro,
tendré que rescatarle con el cubo de estiercol."
Groonan a Baldrick de la mano cogiendo,
que era su hijito iba diciendo.
"¿Cómo
va ser su hijo? -dijo el del antifaz,
-si este tío tiene barba y de beber vino es capaz."
Groo respodió: "Qué pasa si tiene sed el chiquillo,
y esta barba son sólo cuatro pelillos."
Dijo el rey Fortachón: "Que demuestre lo dicho,
dándole un beso a su hijo."
A Groo el ánimo flaqueaba,
a Baldrick roja se le ponía la cara.
Con gran repugnancia y esfuerzo,
Groo acercó sus labios al escudero.
Baldrick la cara llena de ronchas tenía,
chinches y otros bichos había.
Mientras Groo un beso preparaba,
Baldrick un ojo le guiñaba.
Finalmente dijo gritando Groo,
"¡Prefiero
otra tortura por dios!"
A otro extremo vio la espada del Jabato,
¡puro
acero toledano!
"Era
broma" dijo Groo riendo,
"Quiero
a mi hijo" afirmó escupiendo.
Cuando Groo un beso daba a su hijo tardío,
se oyó un ruido; era el jinete sombrío.
Fortachón gimió: "El fantasmón ha vuelto,
creí que había muerto...!
"No
me gustan los sombríos -dijo el Jabato rebotadillo-
robaton mis caballos y quemaron mi castillo."
"No
me gustan los sombríos -dijo el del antifaz cabreadillo-
destrozaron mi ciudad y a mi gente hicieron picadillo."
"No
me gustan los sombríos -dijo el capitán enfadadillo-
mataron a mi familia y se comieron mi bocadillo."
El sombrío dijo: "¿Eres tú el capitán
Trueno?
¡eres
mi hermano dado por muerto!
Dijo el capitán: "Trueno me decían,
y creo que un hermano en el norte tenía."
Sombrío respondió: "era el suegro, el abuelo
del cuñado,
aquel que perdió la mano..."
Dijo Fortachón: "¿Aquel que la mano perdió?
ese era mi sobrino, por mi honor."
Dijo Jabato: "¿Aquel que al norte viajó?
era mi tío y allí una taberna montó."
Dijo el del antifaz: "¿El de la taberna del norte?
primo mío era, todos lo conocen."
Baldrick continuó: "¿Bar-Ucho por nombre tenía?
con mis amigos allí las juegas me corría."
El del latín dijo: "El Bar-Ucho yo también conocía,
y con el amigo Baldrick las juegas me corría."
Todos estaban contentos y sin pena,
tenían a sus seres queridos gracias a la taberna.
Pero Groo dijo: "Sí, esa era la taberna del manco,
la que destrozó Feliciano!"
A todos los parientes un sentimiento flojillo les entraron,
y por culpa de Groonan a olvidar penas se las piraron.
El sombrío al capitán abrazaba,
y Fortachón casi lloraba.
El Jabato al guerrero del antifaz la mano daba,
y Baldrick se tomaba una caña con el que latín hablaba.
Todos con tristeza hicieron un juramento:
"No
descansarían hasta que Feliciano sufriera tormento".
Así los ocho héroes se fueron a buscarlo,
vamos a repetir quienes eran por si alguien lo ha olvidado:
El capitán Trueno que buenas botas llevaba,
era alto, sonriente y de ropa nunca cambiaba.
El guerrero del antifaz una máscara tenía,
sólo se cubría los ojos ¡y nadie lo reconocía!
El Jabato que en la mili "serpiente" lo llamaban,
llevaba espada de acero y faja castellana.
El jinete sombrío no era aquel que herido salió,
era un farsante que mala fama le dió.
El amigo Laertorius que latín sabía,
aunque no tenía proezas, venganza quería.
El rey Fortachón que de alto no tenía nada,
sabía una técnica que "judo" lo llamaban.
Baldrick, el escudero pachucho,
era inculto, bajo y delgaducho.
Y por fin, Groonan, el nota de ésta balada,
que de héroe valeroso no tenía nada.
Groonan el número ocho hacía,
porque ocho toneles se bebía.
Cuando se preparaban para irse los tipos,
decidieron formar dos equipos.
A suertes lo echaron,
y salió un raro resultado.
Jabato, Trueno, Sombrío y Fortachón,
junto con Antifaz el equipo se formó.
Los tres más tontos por el camino difícil irian,
y los otros cinco un atajo buscarían
Groo, Baldrick y Laertorius el otro equipo eran,
pobres animales, van a comenzar sus tareas.
Una pregunta se hicieron antes de proseguir:
"¿para
encontrar a Feliciano, dónde hemos de ir?"
Esta pregunta le hicieron a un trovador,
y éste en verso les repondió:
"dos
caminos teneís en frente,
uno límpio y bonito y otro sucio y repelente."
"Que
Baldrick decida" los dos recomendaron,
y después entre basura los tres se encontraron.
Los otros cinco héroes al mismo trovador encontraron,
y la misma pregunta formularon:
"¿por
qué camino se puede ir?" dijo el capitán,
"uno
es límpio y otro sucio, teneis un par."
El camino lipio éstos eligieron,
y los cinco cantaban contentos.
Groo en un asqueroso pantano se hallaba,
y los otros cagados de miedo estaban.
Cinco gnomos al paso les salieron,
y ellos gritaron:"¡Mamá, que miedo!"
Algo entre las piernas a Groonan le pasó,
y muy asustado a un gnomo aplastó.
Muy enfadadillos, los gnomos sus armas querían sacar,
los héroes se asustaron, se los iban a cargar.
Sacaron tirachinas y petardillos,
Groo se rió de esos chiquillos.
De repente los chiquillos gritaron;
"Ja
ja ja -pensó Groo- los he asustado."
Los gnomos se tiraron al foso,
Groo se giró, tras él había un oso.
Laertorius con gran valor a la boca del oso fue tirado,
y los otros dos huían mientras era devorado.
A Groonan la conciencia no le remordía,
pero rescatar al romano él debia.
Pues cinco duros le había prestado,
y Laertorius todavía no se los había dado.
Groo, la mano, en la boca al oso metió,
y de entre tripas y hobbits a Laertorius agarró.
Entonces el osó aspiró,
y a él también se lo trago.
Aquello estaba muy oscuro y olía muy mal,
Baldrick con el cubo de estiercol les debía rescatar.
Baldrick, impasible, le pregunta al oso dónde está
su amo,
y ¡pobre tonto! tambien fue tragado.
Los tres en la barriga del oso estaban,
y gran estreñimiento al animal causaban.
Dentro de la barriga gran oscuridad había,
suerte que Groo un mechero tenía.
Cuando Groo, el mechero encendió, todos se asustaron,
entre las tripas un tal Livingston estaba flotando.
El oso muy mal se sentía,
nuestros amigos, lo peor se temían.
Bajo sus pies un agujero se abrió,
y Laertorius a salir comenzó.
Groo chilló:"¡Está siendo expulsado,
vamos a ser defecados!"
El oso, rapidillo porque un dolor tenía,
se fue a cagar al foso, donde cuatro gnomos había.
Tres bárbaros por un sitio salieron,
con armas y ropas al foso cayeron.
Los inocentes gnomos, aquesto miraron,
aquella horrible escena siempre recordaron.
Mientras ésto Groonan pasaba,
los otros cinco héroes, pueblos salvaban.
Los tres cristianos doncellas rescataban,
Sombrío y Fortachón, palacios conquistaban.
Más tarde, los héroes encontraron civilizaciones inteligentes,
los tontos llegaron a Pompeya y a Cámelot los fuertes.
Groo a Pompeya quería llegar,
para así el Vesubio poder visitar.
Laertorius dijo que latín sabía hablar,
a sus compañeros de la mili quería visitar.
Laertorius por la calle contento andaba,
la casa de Caecilius ya avistaba.
Groo dijo:"déjame a mí entrar primero,
que voy a saludar a esos romanos como en mi pueblo."
Unos pasos hacia la puerta había dado,
cuando se dio cuenta que la cola de un perro había pisado.
Cerberus se llamaba ese pedazo perro,
tenía tres cabezas y medía dos metros.
Entre sus mandíbulas a Groo cogió,
y como si fuera un hueso, en el jardín lo enterró.
Laertorius y Baldrick en la copa de un árbol lo esperaban,
no tenían miedo del perro sino que cansados estaban.
Cuando Groo del agujero salió, masticado y salivado,
ante él estaba Cacecilius alucinado.
Caecilius a su cocinero Grumión llamó,
pues creía que un vagabundo era Groo.
Laertorius lo calmó:"No llames a tu cocinero musculoso,
pues éste es Groonan el valeroso."
Caecilius dijo:"Grumión, tira pa dentro,
prepara bocatas para estos hambrientos."
El peligro del volcán, Caecilius les contaba,
el miedo de una erupción a todos aterrorizaba.
Habló Caecilius:"Cada año, una víctima
hay que echar,
pero voluntarios en Pompeya son dificil de encontrar."
Saltó Groo:"Se apagara de una vez cuando un héroe
lancemos,
¡fuiste
un gran compañero Baldrick, te añoraremos!"
Baldrick respondió:"Mi amo, os recuerdo que no soy un
valiente,
pero vos teneis fuerza, inteligencia y nobbits entre los dientes."
Groo se defendió:"Sabias palabras has pronunciado,
pero comparado con Laertorius no somos nada a su lado."
Laertorius quedó estupefacto,
los Pompeyanos le creían un héroe santo.
Atado a un palo, a Laertorius llevaban,
en ese momento Groo le animaba:
"Venga,
hazlo como buen romano,
que vas a salvar a los Pompeyanos."
Baldrick también animaba:"miralo por el lado bonito,
en la lava, vas a estar muy morenito."
"¡¡Que
los demonios del Averno se os lleven!!"
gritaba Laertorius no muy alegre.
Groo contestaba:"no es necesaria tu bendición,
hacer ésto es todo un honor."
A Laertorius en el Vesubio arrojaban,
y una lagrimilla Baldrick soltaba.
Pues una espinita, clavada en el pie tenía,
y a Baldrick molestia le hacía.
Laertorius todavía iba cayendo,
de repente crujidos se estaban oyendo.
Un chorro de 200 metros de lava, a Laertorius por el aire lanzó,
el cual se perdió en el horizonte de tan alto que voló.
La lava a las casas y callejuelas llegaba,
por culpa de Groo el pueblo se abandonaba.
Cuatro pobres gnomos, que bajaban de la sierra,
un trauma psicológico les causó la escena.
Groo una carrera con Baldrick se estaba echando,
pues la lava, los talones les venía pisando.
"¿Habré
errado ésta vez?" Groo se pregunto,
"Son
cosas naturales" Baldrick respondió.
Metela, esposa de Caecilius, a Groo malefícios hacía,
y una legión romana juró que se vengaría.
Laertorius un largo rato había volado,
y en lo más profundo del Caribe había aterrizado.
Mientras en Pompeya las desgracias pasaban,
en Cámelot a los cristianos vitoreaban:
"Vivan
los héroes castellanos,
que honramos y respetamos."
Cantar
tercero de la Balada de Groonan
Nuestros
héroes por tierra santa andaban,
y
Laertorius, era el primer hombre que volaba.
En el Caribe, el romano había acabado,
y por una araña gigante estaba atrapado.
La araña viscosa y hambrienta lentamente avanzaba,
pero el latino despreocupado, ésto pensaba:
"Fue
tan sólo una bromita, lo de tirarme al volcán,
seguro que enseguida a rescatarme, mis amigos vendrán."
En el Caribe, Laertorius bien se lo estaba pasando,
en tierra santa, Groo a una basílica estaba llegando.
"Una
especie de merienda están organizando,
vamos a ver que están festejando."
Groo y Baldrick en la gran basílica se internaron,
donde un obispo a la plebe, misa estaba dando.
"Purificaos
amigos, en aquesta agua de las colinas"
dijo el obispo, señalando una mala piscina.
Ambos amigos a la piscina se echaron,
y al salir, el agua negra dejaron.
"Grandes
pecados, debeis haber perdido"
afirmó el obispo, mientras sacaba el sagrado vino.
Dijo Groo:"¡Hombre, lo que hay que ver,
está dando buen vinillo para beber!"
Groo subió al altar y se echó el vino a la boca,
el obispo alucinado, no creía ver tal cosa.
Y mientras esta heregía, el obispo contemplaba,
Baldrick una caja de "galletas" encontraba.
Inquirió el escudero:"Mi señor, he encontrado
galletas blancas",
El obispo dijo:"¡Deja eso, son las hostias sagradas!"
Groo respondió:"Trae un puñado pa acá,
que hay hambruna"
Los dos héroes, se las comieron hasta no dejar ni una.
Se armó una gran bulla en la iglesia,
la plebe comía chorizo y bebía cerbeza.
El bárbaro unas monedas se había agenciado,
pues el cepillo de la iglesia se había cargado.
Al obispo el bárbaro dijo:"Eh amigo, aqui tengo dinerillo,
no se lo digas a nadie y te daré un poquillo."
El obispo irritado saltó:"¡¡Parad esta misa
negra,
o me cago en Dios y todo lo que se menea!!"
Al oir éste insulto, la gente se fue cabreando,
y los campesinos en "lapidación" estaban pensando.
A pedrada limpia, al obispo purificaban,
mientras Groo y Baldrick, de allí se largaban.
Ésta
escena a cuatro gnomos transtornó,
que por allí pasaban aflijidos y con temor.
Tras ellos, la basílica destrozaba quedaba,
los héroes querían montar una tienda de campaña.
En el otro extremo del mundo, cinco héroes luchaban,
eran los cristianos que leyendas y aventuras pasaban.
Groo en el desierto; los cristianos haciendo hazañas,
y Laertorius en el caribe, al cual se le acercaba una araña:
"No
tengo miedo -Laertorius dijo- vendrán a rescatarme,
y no miro a la araña, que viene a devorarme."
Dijo Groo:"Baldrick, monta la tienda en lugar seguro,
no quiero encontrarme bandolero alguno."
El otro pensó:"la tienda plantaré en ésta
buena llanura,
no encontraremos bandoleros, no tengo duda alguna."
Montada la tienda de campaña, Groo un sueñecito se
echó,
después preguntó a su escudero el clima del exterior.
Baldrick salió al exterior y con su tarea en mente,
ignoró al ejército que tenía enfrente.
Doscientos mil caballeros, hijos de San Luis, a cada lado había,
entre dos ejércitos estaba la tienda donde Groonan dormía.
Baldrick a los dos ejércitos sin inmutarse miraba,
y es que, calculando el tiempo ocupado estaba.
Baldrick entró en la tienda y dijo que iba a llover,
Groo se recostó y dijo que dormir tranquilo iba poder.
Los dos ejércitos, con furia se miraban,
y enseguida el uno contra el otro se lanzaban.
Groonan, el retumbar de unos cascos oyó,
y el bárbaro se temió lo peor.
"Baldrick,
cascos de caballos estoy oyendo,
¿no
serán cuatro bandoleros viniendo?"
Dijo Baldrick:"No son bandoleros ni son cuatro,
son dos ejércitos que se aproximan armados."
"Ah,
bueno, creí que eran bandoleros" dijo Groo,
"puedo
estar tranquilo y a dormir vuelvo yo."
En un instante, Groo, de la amenaza se dió cuenta,
Baldrick había huido, y caballos caían sobre su cabeza.
En medio de hachazos y lanzazos Groo estaba,
y desde una colina, Baldrick la batalla avistaba.
Cuatro tíos a puñetazos, a Groonan se pasaron,
y después atado a un carro, un campo de espigas segaron.
Un tal Wallace a Groonan agarró,
y blandiendo su espada, al héroe moldeó.
Un tío llamado Rodrigo Díaz de Vivar a Groo cogió,
y a una sesión de piercing con espada, le sometió.
Cuatro inocentes gnomos que en ese momento pasaban,
un trauma psicológico aquello les causaba.
Cuando los ejércitos, la guerra terminado habían,
el guerrero hecho polvo, la colina subía.
Baldrick, tranquilo, algo de la mochila sacaba,
erá foundé de queso y nabitos a las brasas.
Aquella buena comida, algo les recordó,
la taberna del manco que Feliciano destrozó.
Al mar los dos querían llegar,
pues Groo casi no podía andar.
Cuarto
cantar te la Balada de Groonan
Por el desierto ambos caminaban,
y una cueva sombría avistaban.
En la misteriosa cueva ellos entraban,
pues un poco de sombra buscaban.
Dijo Baldrick:al hombre del saco no quiero encontrarme,
pasad vos, yo aquí fuera prefiero esperadle.
Groo muy contento la entrada atravesó,
Baldrick
es un cobarde, el bárbaro pensó.
Una antorcha, el inculto agarraba,
y unos ojos rojos ante él brillaban.
Al bárbaro inculto, el terror lo invadió,
algo de cinco metros corría en su dirección.
Al otro lado, Baldrick un grito oyó,
después todo se calmó.
Mi
amo, una paliza a alguien da con su espada,
voy a tapar la entrada a la cueva por si se le escapa.
Groo tembloroso y raudo de la cueva escapaba,
pero no pudo, tapada la entrada estaba.
Y otro grito terrorífico se oyó,
Baldrick orgulloso se sintió.
Aullidos horribles de allí salían,
que al oido de cualquiera ofenderían.
Un nómada que pasaba decía con suma bondad:
Amigo,
no habrá entrado nadie en la cueva ¿verdad?
Mi
amo ha entrado y tarda mucho,
a ver si sale ya-dijo el escudero pachucho.
El nómada explicó:Pues un terrible demonio aquí
habita,
y a los viajeros incautos les arranca la lengüecita.
Baldrick contestó contento:Agora mesmo un grito he
oido,
seguro que mi amo, con su espada al demonio ha partido.
El nómada dijo:Retiremos la piedra que bloquea la entrada,
que quiero saludar al héroe que a demonios gana.
La roca ambos apartaron,
y Groonan salió rodando.
El nómada vio unos ojos rojos y lo peor se temió,
el demonio entre los dientes se lo llevó.
Groo y Baldrick de la cueva escaparon,
y al instante cuatro gnomos al lugar llegaron.
Pensando que había felicidad, a la cueva entraron,
y un horrendo espectáculo contemplaron.
Al mismo tiempo que ésto ocurría,
en el Caribe, Laertorius atrapado seguía.
La araña que quería devorarle,
la pierna empezaba a olisquearle.
Lejos de allí, los cristianos buscando a Feliciano seguían,
aventuras, honor y valor a los necesitados imponían.
El bárbaro y su escudero a la costa llegaron,
donde un barco había anclado.
Mira
ése barco, Baldrick dijo Groo,
Amigos
mercaderes, esos son.
Un pirata del barco los vió acercándose,
cogió su espada y gritó a los andantes:
¡Vosotros
dos de allí, catetos, escuchadme,
el neandertal y el fideo andante!
Si
limosna pedís, ya podeis largaros,
si sois ricos melenitas, podeis acercaros.
Como los dos muy lejos todavía estaban,
no oyeron bien las dichas palabras.
Groo pensó:Primero ha dicho ¡héroes ayudadme!
el invencible y el valiente andante.
Despues
ha dicho que limosna iba a darnos,
porque ellos son ricos y agraciados.
El par de tontos, raudos al barco se aproximaron,
los piratas, las hachas y los bates sacaron.
Baldrick algo raro sentía,
porque un pirata un cañón encendía.
Los piratas con sonrisas, las espadas sacaban,
y los héroes con valor, les saludaban:
Aquí
llegan los héroes justicieros,
a saludar a los fornidos marineros.
Un marinero con repugnacia, se les acercó,
y al oido ésto les musitó:
Deponed
las armas y el dinero,
o me cago en el dios Parneno.
Baldrick dijo:Mi amo no posee dinero,
porque
es un fiero guerrero.
Los piratas se miraron asombrados,
y al unísono contestaron:
Que
lo demuestre domando éste toro de España,
pues no podemos ni con una güadaña.
Mi
amo es español y a mucha honra,
seguro que con un brazo atado, él lo doma.
Groonan, mirando el paisaje estaba,
y no vio el toro que ante él soltaban.
Toda una escena los marineros vieron,
y a Groo traían sin un brazo y maltrecho.
Un pirata con perilla a los tontos se les acercó,
Sois
valientes, necesitamos gente con honor.
Los otros piratas los miraron con desprecio,
y para alistarlos, el nombre les pidieron.
Tú,
el mono estratégicamente afeitado,
dinos tu nombre o serás degollado.
BALDRICK
unos niños me llamaron,
y todavía lo sigo conservando.
Los piratas al oirlo, en carcajadas estallaron,
Vaya
nombre de subnormal, para sí comentaron
Procedamos
con el apellido,
y olvídate de aquellos chiquillos.
Baldrick callado quedó,
el silencio todo inundó.
No
estoy seguro Baldrick inquirió,
Alguna
idea tendrás Groo explicó.
SAL
DE AHÍ dijo el escudero a los piratas,
y Groonan dijo que el significado explicara.
De
niño a mis amigos decía SÍ SOY BALDRICK SÍ,
y ellos respondían LO SABEMOS, SAL DE AHÍ.
Ahora
le toca al torero, al guerrero de goma
dijo el pirata Perilla al bueno de Groonan.
Groonan rápidamente las espadas sacó,
y en una elegante postura sus dotes mostró.
Si
vas a estar así, cierra las piernas,
pues en el pantalón tienes una rajeta.
Todos se morían de risa al mirar a Groo,
¡pobres
inocentes!, ¡ya conocerían el dolor!
Quinto
Cantar de la Balada de Groonan.
Estando embarcados y ya en alta mar, la noche caía,
y los de a bordo algo echar al cuerpo querían.
A Baldrick lo pusieron de cocinero,
porque los marineros estaban hambrientos.
¡Tráenos
ya la sopa!
ladraba un pirata con gorra.
Por una buena cena, todos estaban impacientes,
hasta que habló Perilla, que era el más elocuente:
Parece
que el chiquillo mucho tarda,
voy a ver si tiene, al menos la ensalada
Unos sonidos de la cocina emanaban,
se oía al escudero y al guerrero cómo chillaban.
Cuando a la cocina entró Perilla,
vio que Groo era comido por una tortilla.
Groonan en una mandíbula estaba gritando,
pues una tortilla se lo estaba merendando.
¡Qué
criatura de las entrañas es aquesta! dijo Perilla
Baldrick
¿qué le has echado a la tortilla?
El tonto escudero con una sustancia la había cocinado,
era verde, viscosa y Laertorius se la había dado.
Apresurado, Baldrick contestó:¡Patatas parecían,
y huevos de retoño demoníaco en la etiqueta ponía!
Los demás piratas a la cocina bajaron,
y de un lanzazo a Groonan salvaron.
Aunque el lanzazo un nuevo orificio le causó,
es bien cierto, que de la tortilla lo salvó.
La tortilla diabólica habia escapado,
y por las bodegas se había internado.
Los piratas se marcharon sin sopa ni huevos,
y Perilla enfadado dijo a los nuevos:
Bueno
patanes, haced algo útil hoy,
echad un cabo al agua que yo a dormir voy
Ya
me encargo yo de eso Groo dijo con sonrisilla,
Esperemos
que no te equivoques dijo Perilla.
Hacia el cabo Gorrilla Groo se acercaba,
¿Qué
querrá éste? Gorrilla pensaba.
Sin mediar palabra Groo a Gorrilla agarró,
y con todas sus fuerzas al mar lo lanzó.
Otra vez Perilla de la cocina subía,
y de nuevo a Groo la palabra dirigía:
Enciende
las calderas sin guasa,
y cuidado con el fuego de las brasas.
El pirata Tuertaco miraba en las brasas apagadas,
pues allí una moneda buscaba.
Groo llegó con una antorcha y a la caldera la lanzaba,
no se fijó que las brasas a Tuertaco icendiaban.
Groonan salió de la caldera sin oir ni un grito,
pues se olía que Baldrick cocinaba otro demonito.
Los piratas estaban sentados en la mesa,
esperaban las delicias que Baldrick hiciera.
Para no quedar mal, Baldrick unas pizzas encargó,
las pidió en un papelote y en una botella al mar arrojó.
Cuando la botella en la costa encontraron,
una embarcación llegó con las pizzas que encargaron.
Después de comer de forma innarrable,
a dormir se fueron los piratas miserables.
Tan sólo el cojo dormido sobre la mesa quedó,
porque estaba borrachillo de beber alcohol.
Groo a recoger el mantel iba,
era lo que encargado tenía.
De un tirón el mantel dobló,
y con él al cojo se llevó.
En un lado del barco el mantel sacudió,
las migajas y el cojo al agua tiró.
Los tiburones al cojo se zampaban,
y Groonan muy feliz canturreba:
Mantengo
limpio el barco entero,
no hay ningún bicho infecto.
Por allí pasaban Parcheto y Perilla,
preocupados por una cosilla.
Los
muchachotes están desapareciendo,
Pardiez, debe haber un asesino dentro.
¡Al
asesino yo voy a encontrar!
dijo Groo echando su espada atrás.
El pobre Parcheto, que tras Groo estaba,
de un tajo la cabeza le cortaba.
Hijo
mio Parcheto dijo Groonan,
¿Quién
te ha cortado la caberola?
Está
claro que el asesino está por aquí.
Admitió Groonan sin ganas de vivir.
Perilla añadió: ¿Donde te escondes asesino
traidor?,
ya verás lo que le hacemos a quien a Parcheto la cabeza cortó.
Acudieron a cubierta los tres piratas que quedaban,
todos debían buscar al asesino que escondido estaba.
Groo vociferó:¡Por la virgen y los siete angelillos
moros,
no quiera ése asesino que lo encuentre solo!
Perilla y Margarito buscaban sin parar,
a los camarotes iban a mirar.
Baldrick y Patillo en la cocina miraban,
Por si el traidor allí estaba.
Groo registraba todo aquello,
Garfito le ayudaba en ello.
El pirata Garfito en un bidón se metía,
para sorprender al asesino que por allí se escondía.
Groo bajó a la despensa por si Garfito estaba,
y se fijó en un bidón que abierto estaba.
Vaya
descuidados marineros
el vino se va a poner malejo
Cogió clavos, unas maderas y un martillo,
y cerró el bidón para conservar el vinillo.
Garfito encerradó allí se quedó,
atrapado en el bidón permaneció.
Mientras aquesto en el barco pasaba,
a pocas leguas Laertorius pensaba:
La
araña gigante, un dedo se me ha comido,
¡Groo
vendrá a rescatarme, estoy convencido!
En el barco un revuelo había,
Patillo delante de la tortilla corría.
Era demoníaca y hambrienta,
corría tras Patillo como una fiera.
Patillo creía estar perdido,
pues la bodega era un laberinto.
A una puerta de salvación éste llegaba,
pero por el otro lado alguien un cerrojo echaba.
Groonan el cerrojo estaba echando,
cuando un grito estaba escuchando.
Groo pensaba que al asesino encerraba,
pero era la tortilla que a Patillo devoraba.
El pirata Margarito aún seguía vivo,
era fiel y bueno como un corderito.
Perilla a Margarito miraba,
pues de éste sospechaba.
"¡La
evidencia es bien clara,
todos muertos y tu como si nada!"
Perilla, una soga a Margarito le echó,
y en la quilla del cuello lo colgó.
Perilla, Groo y Baldrick, solos estaban,
cuando un barco allá se avistaba.
Llevaba insignias y cruces dibujadas,
era la inquisición que a piratas desdeñaba.
Perilla muy nervioso se sentía,
algo muy malo presentía.
"Groonan,
tira todo lo que pese por la borda,
que nos persiguen unos bellacos que son una horda"
Groo tiraba cajas y trastos,
también los utensilios y canastos.
El barco pirata gran velocidad tomaba,
y Perilla de los inquisidores se burlaba.
Entonces nuestro héroe el ancla tiraba,
según él, era lo que más pesaba.
"¡¡Qué
faces malandrin!!,
¿es
que en la cabeza tienes serrín?"
"Yo
en la testa pelo tengo,
pulgas, piojos y algún otro bichejo."
Los santos inquisidores al barco se acercaban,
sonrientes llevaban punzones y navajas.
Perilla alarmado, al dios Parmeno adoraba,
porque la inquisición la amistad no negociaba.
Baldrick muy contento se sentía,
pues aquella escena le divertía.
Los inquisidores al barco saltaban,
y por los piratas a Groo preguntaban.
"No
somos piratas malillos,
sino comerciantes de vinillo"
El obispo inquisidor a Perilla miraba,
el muy pillo de él no se fiaba.
De repente, de un bidón salió Garfito,
había estado cinco horas encogido.
"Mi
capitán Perilla"-dijo el insensato,
"¡Tengo
ganas de saquear un barco!"
Los inquisidores, a Perilla habían "agarrao",
porque Garfito "la había cagao".
Groonan y Baldrick al agua se echaron,
no querían a la quilla ser atados.
Así puesto, del barco se alejaban nadando
rumbo al Caribe, para a Feliciano seguir buscando.
¿CONTINUARÁ?
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