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Por Fran Kapilla, 1999. Poema
épico basado en el personaje de cómic de Sergio Aragonés.
Creado durante las clases más aburridas del instituto, a
escondidas.
Cantar
primero de la Balada de Groonan.
Años
ha, vivió aquel tal cual dichoso
con sí mismo, que valía como ocho.
Como ocho toneles de vino blanco
se bebía al día en la taberna del manco.
Groo lo llamaban, y era aquel,
el de los largos cabellos y barba de un mes.
Despachaba a los malvados con destreza,
y luego se ponía como el "quico" de cerveza.
Pero lo que Groonan más anhelaba en aquestos años,
era hincharse de foundé de queso en lo del manco.
La pedazo balada de Groonan empezó:
cuando borracho y con resaca, en la taberna despertó.
En el bosque, los pájaros cantaban y las nubes se elevaban,
y una figura más o menos medio humana por allí pasaba.
No se sabía de qué país provenía, si
era chino, moro o sevillano,
era el más vil, destructor y malvado, el gran mago Feliciano.
Feliciano era más malo que Ming, era malo de nacimiento,
a los niños les tiraba los lacasitos y a las abuelas iba
confundiendo.
Además era horrible, feo, repugnante e inmundo,
se hizo mago y le dio por conquistar el mundo.
Un martes decimotercer día del mes, llegó Feliciano
a lo del manco,
donde se hallaba nuestro héroe historias contando.
Llegó a la barra "limonada" pidiendo,
"eso
es de mariquitas", comentaron riendo.
El tabernero le sirvió la limonada de la marca Tío
Pepe,
y Feliciano vio un gargajo flotando, como un continente.
Feliciano le dijo: "¡Oiga, a ver que pasa!"
el tabernero respodió: "tranquilo, eso va por cuenta
de la casa".
Todos se descojonaron; pero Groonan añadió:
"las
limonadas son de flojillos"; y entonces se armó...
Del hechizo que Feliciano causó, el local se convirtió
en humillo
y el pobre Groonan quedó hecho polvillo.
Tíos de dos metros de ancho por cuatro de alto se revolcaban
en los restos,
Feliciano se largó y Groonan juró vengarse de "aqueste
incesto".
Veinte tíos fuertotes perseguían a Groonan con enfado,
y éste corriendo como una liebre, se preguntaba "¿Habré
errado?".
Con sus dos katanas preparado, botas rojas y escudo en mano,
Groo partió hacia el destino para pillar a "el Feliciano".
Contó sus provisiones con gran esfuerzo mental,
pues no es tarea digna para un neandertal.
Armado y aprovisionado, un escudero necesitaba,
que con sabiduría y valentía la carga llevara.
Buscando arriba y abajo su escudero fue hallado,
no era más listo que Groonan y Baldrick era llamado.
Groo y Baldrick, Baldrick y Groo,
la balada iba de mal en peor.
Baldrick tenía gustos raritos,
pues siempre estaba comiendo nabitos.
Acercándose a su escudero Groo exclamó:
"¿Habías
servido antes a algún señor?".
Baldrick explicó que al servicio de un lord había
entrado,
y horas después se había suicidado.
Groo dijo: "Únete a mi causa muchacho"
Baldrick maulló: "No se si fiarme de vos, mi amo".
"¡Hijo
de Perkins!" exclamó Groo,
y al instante a Baldrick convenció.
Los dos, por caminos andando estaban,
¡pobres
ciervos, pobres osos, pobres ratas!
Y es que la peste que echaban,
a los animalejos del bosque mataba.
A un pueblecillo el dúo llegaba,
"serán
neandertales" la gente pensaba.
El pueblo de los melenitas era,
los pobres no saben lo que les espera.
"¡Alto
ahí bellacos!" dijeron tres guardianes,
"¿Acaso
sois hetitas?" preguntaron los rufianes.
"De
toda la vida tío" dijo Groonan sonriente,
creyendo que lo mejor era seguirles la corriente.
La paliza que ambos se llevaron no fue humana,
palos, piedras y sablazos recibieron en la espalda.
Dolidos y confusos a otro pueblo llegaron,
y en esto que otros guardias encontraron.
"¡Alto
ahí mariquitas!
¿no
sereis melenitas?"
"Melenitas
y a mucha honra, señores guerreros."
Insistió Baldrick a los pedazo gamberros.
"Pues
os cortaremos el cuello y los cojones",
y Groo pensó: "cada uno tienes sus aficiones..."
Después de otra paliza, Baldrick seguía tranquilo
y desairado,
pero al gran Groo se le ocurrió una idea: vover al pueblo
contrario.
Mientras Groo trazaba un plan con cuidado,
los hetitas invadían el pueblo de al lado.
Groo se aproximaba al supuesto pueblo de melenitas,
ahora infestado de salvajes hetitas.
Mientras al pueblo Groo entraba,
"¡Soy
un melenita y no un guarro hetita!" nuestro héroe exclamaba.
Aquesto Groo decía,
cuando un ejército de hetitas en el pueblo había.
Groo y Baldrick sufrieron tortas, guantazos y mordiscos,
no los hubieran tratado peor que si fueran moriscos.
"¡A
lanzazos!" gritaban veinte hombres,
"¡No
hagamos prisioneros!" decían otros tantos nobles.
Mientras a lanzazos a Groo iban cosiendo,
Baldrick decía: "Jo, cómo lo están poniendo".
Al otro pueblo melenita decidieron ir,
para buscar posada y dormir.
Nuestros héroes en tal pueblo estaban,
y todos con mala cara les miraban.
"En
este pueblo todos somos melenitas y no os conocemos,
si sois de los nuestros, unas preguntas os haremos"
"Si
vivo ¿porqué no vivo? y si muero ¿porqué
no muero?,
¿Cual
es la respuesta?", dijo el posadero.
"La
gallina" Baldrick respodió,
"¡Eso
no puede ser!" Groo insistió.
El posadero: "Calma, para ver que no sois hetitas,
os haremos una pregunta más facilita."
"Cuando
los dos a un bar vais a comer,
y no queda Casera, ¿qué debeis hacer?"
Groo dijo: "una buena birra hay que pedir",
y Baldrick: "una porra de horchata, debo insistir."
Por las calles del pueblo, desnudos iban corriendo,
los lanzazos y sablazos ya les venían jodiendo.
"¡¡Teneis
una oportunidad de con vida salir!!"
dijo el posadero: "Pasad la prueba de repetir."
"¿Repetir
qué?" dijo Groo el guerrero,
"Repetir
la oración de nuestro dios Parmeno."
"¡Repetid
ya las palabras del texto sagrado,
aquel que servía para envolver pescado!"
Baldrick dijo: "Una salchicha Baldrick llamada,
que con poca cultura a los dioses hablaba."
"¡Frases
secretas y sagradas has hablado!",
dijo el carpintero: "¡El dios Parmeno un elegido nos
ha enviado!"
Los melenitas a Baldrick en un gran altar llevaban,
y Groonan marginado y sólo quedaba.
Al escudero Baldrick ya todos aclamaban,
y atado a un palo a Groo arrastraban.
"Bárbaro
inmundo"-dijo un melenita-"al elegido debes adorar,
o buen espadazo te vamos a dar."
Otro dijo a Groo: "¿Alguien conoce a este subproducto
humano?,
si nadie lo conoce, la cabeza le pisamos y una mano le cortamos."
Baldrick reaccionó lentamente: "si éste infiel
los pies me besa,
le perdonaremos la vida y en el carro hará de rueda..."
Groo gritó: "¡¡¡Como eso me hagas,
Baldrick, te cogeré,
y las canciones del Fary te cantaré!!!"
Así pues, Groo llevaba el altar y recibía latigazos,
los melenitas se dirigían al poblado hetita esta canción
cantando:
"Ay
torito bravo, ay torito bueno,
criatura sagrada del gran dios Parmeno."
Los tontos melenitas creyéndose invencibles,
por llevar a Baldrick; ¡pobres infelices!
Todos clamaban: "Viva el gran Baldrick y los melenitas,
muerte a los hetitas que son nenas y mariquitas."
Los hetitas guerreros espartanos,
al oir esto se fueron cabreando.
Dijo el lider hetita: "Tranquilo noble pueblo,
tenemos hachas, arcos, espadas y al capitán Trueno."
"Tranquilos
estamos nosotros" dijo el posadero,
"que
aunque armas no llevamos al elegido tenemos."
Las barbaridad que acontinuación se vió,
la sensibilidad del espectador hirió.
A Groonan y Baldrick solos los dejaron,
los melenitas temblorosos se las piraron.
A Groonan semejante destrucción,
a la taberna del manco le recordó.
Con sus dos katanas rajó a hetitas a destajo,
porque se acordó del malvado Feliciano.
A los débiles, viejos y bajitos Groonan rajaba,
hasta que se encontró con el capitán Trueno "cara
a cara".
Por vergüenza y pudor,
no se contará lo que aquí pasó.
Pero como ni pudor ni vergüenza tenemos,
lo que ocurrió contaremos.
Primeramente, el capitán Trueno,
a Groo le arrancó el pelo.
De segundas el hígado le abrió,
y sin anestesia le operó.
"¿Acaso
sois vos judío, moro o berebere?"
dijo Groonan al cristiano sonriente.
Tal fue el cabreo que el buen cristiano pilló,
que a golpes de espada a Groo afeitó.
Groo vió que el capitán a sus amigos llamaba,
Jabato y guerrero del antifaz; asi que se largaba.
Baldrick a su rescate llegaba,
en un cubo de estiercol a Groo transportaba.
Cuando ya a salvo estaban, siguieron rastreando a Feliciano,
pero con cuidado porque los tres cristianos a ellos iban buscando.
Como larga era la travesía,
Baldrick reconstruyendo a Groo se entretenía.
Otro día llendo por el bosque un cartel casi se cargan:
"No
entre en el palacio del rey Fortachón sin barba."
Dijo Groo: "Baldrick...je je, tienes una barba muy bonita..."
Y Baldrick: "Sí, nunca he usado maquinilla."
De un buen tirón, Groo a Baldrick media barba le arrancó,
y los dos con media barba entraron en lo del rey Fortachón.
A las primeras de cambio en el bar-Budo entraron,
porque les recordaba a la taberna que otros se cargaron.
Cosa rara era aquello,
allí todos eran cultos, ¡hasta el tabernero!
La o con un canuto hacían,
y vino con gaseosa bebían.
Uno que hablaba latín, decía el bribón,
que el tío más sabio era el rey Fortachón.
En la taberna Groo estaba todavía,
a juzgar por los gritos que de allí salían.
Groonan acabó con la cultura que allí había,
y dijo que Fortachón un diablo sería.
Hombre o mujer, gigante o diablo,
ese Fortachón sería amigo de Feliciano.
De repente unas pisadas horribles se oían,
y algo gigantesco hacia Groo venía.
Era un elefante de vista faltío,
que encima llevaba al jinete sombrío.
El del latín dijo: "¡Al rey fortachón viene
a desafiar,
está loco, la va a palmar!"
El jinete sombrío en el palacio entró,
y segundos después en calzoncillos salió.
Dijo un guardián: "Pueblo de los barbudos, oidme,
va a salir Fortachón el invencible."
Todos se escondieron en la taberna,
y Groonan quedó sólo delante de la puerta.
Temiéndose lo peor,
Groo saliba tragó.
De la puerta un enano salió,
un letrero llevaba: "soy el king Fortachón."
Groo riendo: "Ese tío es un simple enano,
Papá Pitufo sería un gigante a su lado."
El rey dijo cabreado: "¡Groonan te estaba esperando,
y éstos tres amigos míos te estaban buscando!"
Tres tíos como tres armarios de la puerta salieron,
el guerrero del antifaz, el Jabato y el capitán Trueno.
¿Cómo
nuestros héroes se salvarán?¿Qúe les
ocurrirá?
Todo esto y más lo oiremos en el segundo cantar.
Cantar
segundo de la Balada de Groonan
Existió un bárbaro que venganza buscaba,
tenía
un escudero y Groonan se llamaba.
Con el rey Fortachón se metía,
este
bárbaro siempre la lía.
Atrapado lo tenían tres cristianos fanáticos,
que
dirigidos por Fortachón fomaban los 4 fantásticos.
Groonan gimió: "No me mateis por favor, no valgo la
pena,
soy un cobarde, un traidor, una mierda."
Baldrick dijo: "Yo creí que mi señor era un héroe
Teucro,
tendré que rescatarle con el cubo de estiercol."
Groonan a Baldrick de la mano cogiendo,
que era su hijito iba diciendo.
"¿Cómo
va ser su hijo? -dijo el del antifaz,
-si este tío tiene barba y de beber vino es capaz."
Groo respodió: "Qué pasa si tiene sed el chiquillo,
y esta barba son sólo cuatro pelillos."
Dijo el rey Fortachón: "Que demuestre lo dicho,
dándole un beso a su hijo."
A Groo el ánimo flaqueaba,
a Baldrick roja se le ponía la cara.
Con gran repugnancia y esfuerzo,
Groo acercó sus labios al escudero.
Baldrick la cara llena de ronchas tenía,
chinches y otros bichos había.
Mientras Groo un beso preparaba,
Baldrick un ojo le guiñaba.
Finalmente dijo gritando Groo,
"¡Prefiero
otra tortura por dios!"
A otro extremo vio la espada del Jabato,
¡puro
acero toledano!
"Era
broma" dijo Groo riendo,
"Quiero
a mi hijo" afirmó escupiendo.
Cuando Groo un beso daba a su hijo tardío,
se oyó un ruido; era el jinete sombrío.
Fortachón gimió: "El fantasmón ha vuelto,
creí que había muerto...!
"No
me gustan los sombríos -dijo el Jabato rebotadillo-
robaton mis caballos y quemaron mi castillo."
"No
me gustan los sombríos -dijo el del antifaz cabreadillo-
destrozaron mi ciudad y a mi gente hicieron picadillo."
"No
me gustan los sombríos -dijo el capitán enfadadillo-
mataron a mi familia y se comieron mi bocadillo."
El sombrío dijo: "¿Eres tú el capitán
Trueno?
¡eres
mi hermano dado por muerto!
Dijo el capitán: "Trueno me decían,
y creo que un hermano en el norte tenía."
Sombrío respondió: "era el suegro, el abuelo
del cuñado,
aquel que perdió la mano..."
Dijo Fortachón: "¿Aquel que la mano perdió?
ese era mi sobrino, por mi honor."
Dijo Jabato: "¿Aquel que al norte viajó?
era mi tío y allí una taberna montó."
Dijo el del antifaz: "¿El de la taberna del norte?
primo mío era, todos lo conocen."
Baldrick continuó: "¿Bar-Ucho por nombre tenía?
con mis amigos allí las juegas me corría."
El del latín dijo: "El Bar-Ucho yo también conocía,
y con el amigo Baldrick las juegas me corría."
Todos estaban contentos y sin pena,
tenían a sus seres queridos gracias a la taberna.
Pero Groo dijo: "Sí, esa era la taberna del manco,
la que destrozó Feliciano!"
A todos los parientes un sentimiento flojillo les entraron,
y por culpa de Groonan a olvidar penas se las piraron.
El sombrío al capitán abrazaba,
y Fortachón casi lloraba.
El Jabato al guerrero del antifaz la mano daba,
y Baldrick se tomaba una caña con el que latín hablaba.
Todos con tristeza hicieron un juramento:
"No
descansarían hasta que Feliciano sufriera tormento".
Así los ocho héroes se fueron a buscarlo,
vamos a repetir quienes eran por si alguien lo ha olvidado:
El capitán Trueno que buenas botas llevaba,
era alto, sonriente y de ropa nunca cambiaba.
El guerrero del antifaz una máscara tenía,
sólo se cubría los ojos ¡y nadie lo reconocía!
El Jabato que en la mili "serpiente" lo llamaban,
llevaba espada de acero y faja castellana.
El jinete sombrío no era aquel que herido salió,
era un farsante que mala fama le dió.
El amigo Laertorius que latín sabía,
aunque no tenía proezas, venganza quería.
El rey Fortachón que de alto no tenía nada,
sabía una técnica que "judo" lo llamaban.
Baldrick, el escudero pachucho,
era inculto, bajo y delgaducho.
Y por fin, Groonan, el nota de ésta balada,
que de héroe valeroso no tenía nada.
Groonan el número ocho hacía,
porque ocho toneles se bebía.
Cuando se preparaban para irse los tipos,
decidieron formar dos equipos.
A suertes lo echaron,
y salió un raro resultado.
Jabato, Trueno, Sombrío y Fortachón,
junto con Antifaz el equipo se formó.
Los tres más tontos por el camino difícil irian,
y los otros cinco un atajo buscarían
Groo, Baldrick y Laertorius el otro equipo eran,
pobres animales, van a comenzar sus tareas.
Una pregunta se hicieron antes de proseguir:
"¿para
encontrar a Feliciano, dónde hemos de ir?"
Esta pregunta le hicieron a un trovador,
y éste en verso les repondió:
"dos
caminos teneís en frente,
uno límpio y bonito y otro sucio y repelente."
"Que
Baldrick decida" los dos recomendaron,
y después entre basura los tres se encontraron.
Los otros cinco héroes al mismo trovador encontraron,
y la misma pregunta formularon:
"¿por
qué camino se puede ir?" dijo el capitán,
"uno
es límpio y otro sucio, teneis un par."
El camino lipio éstos eligieron,
y los cinco cantaban contentos.
Groo en un asqueroso pantano se hallaba,
y los otros cagados de miedo estaban.
Cinco gnomos al paso les salieron,
y ellos gritaron:"¡Mamá, que miedo!"
Algo entre las piernas a Groonan le pasó,
y muy asustado a un gnomo aplastó.
Muy enfadadillos, los gnomos sus armas querían sacar,
los héroes se asustaron, se los iban a cargar.
Sacaron tirachinas y petardillos,
Groo se rió de esos chiquillos.
De repente los chiquillos gritaron;
"Ja
ja ja -pensó Groo- los he asustado."
Los gnomos se tiraron al foso,
Groo se giró, tras él había un oso.
Laertorius con gran valor a la boca del oso fue tirado,
y los otros dos huían mientras era devorado.
A Groonan la conciencia no le remordía,
pero rescatar al romano él debia.
Pues cinco duros le había prestado,
y Laertorius todavía no se los había dado.
Groo, la mano, en la boca al oso metió,
y de entre tripas y hobbits a Laertorius agarró.
Entonces el osó aspiró,
y a él también se lo trago.
Aquello estaba muy oscuro y olía muy mal,
Baldrick con el cubo de estiercol les debía rescatar.
Baldrick, impasible, le pregunta al oso dónde está
su amo,
y ¡pobre tonto! tambien fue tragado.
Los tres en la barriga del oso estaban,
y gran estreñimiento al animal causaban.
Dentro de la barriga gran oscuridad había,
suerte que Groo un mechero tenía.
Cuando Groo, el mechero encendió, todos se asustaron,
entre las tripas un tal Livingston estaba flotando.
El oso muy mal se sentía,
nuestros amigos, lo peor se temían.
Bajo sus pies un agujero se abrió,
y Laertorius a salir comenzó.
Groo chilló:"¡Está siendo expulsado,
vamos a ser defecados!"
El oso, rapidillo porque un dolor tenía,
se fue a cagar al foso, donde cuatro gnomos había.
Tres bárbaros por un sitio salieron,
con armas y ropas al foso cayeron.
Los inocentes gnomos, aquesto miraron,
aquella horrible escena siempre recordaron.
Mientras ésto Groonan pasaba,
los otros cinco héroes, pueblos salvaban.
Los tres cristianos doncellas rescataban,
Sombrío y Fortachón, palacios conquistaban.
Más tarde, los héroes encontraron civilizaciones inteligentes,
los tontos llegaron a Pompeya y a Cámelot los fuertes.
Groo a Pompeya quería llegar,
para así el Vesubio poder visitar.
Laertorius dijo que latín sabía hablar,
a sus compañeros de la mili quería visitar.
Laertorius por la calle contento andaba,
la casa de Caecilius ya avistaba.
Groo dijo:"déjame a mí entrar primero,
que voy a saludar a esos romanos como en mi pueblo."
Unos pasos hacia la puerta había dado,
cuando se dio cuenta que la cola de un perro había pisado.
Cerberus se llamaba ese pedazo perro,
tenía tres cabezas y medía dos metros.
Entre sus mandíbulas a Groo cogió,
y como si fuera un hueso, en el jardín lo enterró.
Laertorius y Baldrick en la copa de un árbol lo esperaban,
no tenían miedo del perro sino que cansados estaban.
Cuando Groo del agujero salió, masticado y salivado,
ante él estaba Cacecilius alucinado.
Caecilius a su cocinero Grumión llamó,
pues creía que un vagabundo era Groo.
Laertorius lo calmó:"No llames a tu cocinero musculoso,
pues éste es Groonan el valeroso."
Caecilius dijo:"Grumión, tira pa dentro,
prepara bocatas para estos hambrientos."
El peligro del volcán, Caecilius les contaba,
el miedo de una erupción a todos aterrorizaba.
Habló Caecilius:"Cada año, una víctima
hay que echar,
pero voluntarios en Pompeya son dificil de encontrar."
Saltó Groo:"Se apagara de una vez cuando un héroe
lancemos,
¡fuiste
un gran compañero Baldrick, te añoraremos!"
Baldrick respondió:"Mi amo, os recuerdo que no soy un
valiente,
pero vos teneis fuerza, inteligencia y nobbits entre los dientes."
Groo se defendió:"Sabias palabras has pronunciado,
pero comparado con Laertorius no somos nada a su lado."
Laertorius quedó estupefacto,
los Pompeyanos le creían un héroe santo.
Atado a un palo, a Laertorius llevaban,
en ese momento Groo le animaba:
"Venga,
hazlo como buen romano,
que vas a salvar a los Pompeyanos."
Baldrick también animaba:"miralo por el lado bonito,
en la lava, vas a estar muy morenito."
"¡¡Que
los demonios del Averno se os lleven!!"
gritaba Laertorius no muy alegre.
Groo contestaba:"no es necesaria tu bendición,
hacer ésto es todo un honor."
A Laertorius en el Vesubio arrojaban,
y una lagrimilla Baldrick soltaba.
Pues una espinita, clavada en el pie tenía,
y a Baldrick molestia le hacía.
Laertorius todavía iba cayendo,
de repente crujidos se estaban oyendo.
Un chorro de 200 metros de lava, a Laertorius por el aire lanzó,
el cual se perdió en el horizonte de tan alto que voló.
La lava a las casas y callejuelas llegaba,
por culpa de Groo el pueblo se abandonaba.
Cuatro pobres gnomos, que bajaban de la sierra,
un trauma psicológico les causó la escena.
Groo una carrera con Baldrick se estaba echando,
pues la lava, los talones les venía pisando.
"¿Habré
errado ésta vez?" Groo se pregunto,
"Son
cosas naturales" Baldrick respondió.
Metela, esposa de Caecilius, a Groo malefícios hacía,
y una legión romana juró que se vengaría.
Laertorius un largo rato había volado,
y en lo más profundo del Caribe había aterrizado.
Mientras en Pompeya las desgracias pasaban,
en Cámelot a los cristianos vitoreaban:
"Vivan
los héroes castellanos,
que honramos y respetamos."
Cantar
tercero de la Balada de Groonan
Nuestros
héroes por tierra santa andaban,
y
Laertorius, era el primer hombre que volaba.
En el Caribe, el romano había acabado,
y por una araña gigante estaba atrapado.
La araña viscosa y hambrienta lentamente avanzaba,
pero el latino despreocupado, ésto pensaba:
"Fue
tan sólo una bromita, lo de tirarme al volcán,
seguro que enseguida a rescatarme, mis amigos vendrán."
En el Caribe, Laertorius bien se lo estaba pasando,
en tierra santa, Groo a una basílica estaba llegando.
"Una
especie de merienda están organizando,
vamos a ver que están festejando."
Groo y Baldrick en la gran basílica se internaron,
donde un obispo a la plebe, misa estaba dando.
"Purificaos
amigos, en aquesta agua de las colinas"
dijo el obispo, señalando una mala piscina.
Ambos amigos a la piscina se echaron,
y al salir, el agua negra dejaron.
"Grandes
pecados, debeis haber perdido"
afirmó el obispo, mientras sacaba el sagrado vino.
Dijo Groo:"¡Hombre, lo que hay que ver,
está dando buen vinillo para beber!"
Groo subió al altar y se echó el vino a la boca,
el obispo alucinado, no creía ver tal cosa.
Y mientras esta heregía, el obispo contemplaba,
Baldrick una caja de "galletas" encontraba.
Inquirió el escudero:"Mi señor, he encontrado
galletas blancas",
El obispo dijo:"¡Deja eso, son las hostias sagradas!"
Groo respondió:"Trae un puñado pa acá,
que hay hambruna"
Los dos héroes, se las comieron hasta no dejar ni una.
Se armó una gran bulla en la iglesia,
la plebe comía chorizo y bebía cerbeza.
El bárbaro unas monedas se había agenciado,
pues el cepillo de la iglesia se había cargado.
Al obispo el bárbaro dijo:"Eh amigo, aqui tengo dinerillo,
no se lo digas a nadie y te daré un poquillo."
El obispo irritado saltó:"¡¡Parad esta misa
negra,
o me cago en Dios y todo lo que se menea!!"
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