Dirección Ridley Scott
Producción Michael Deeley, Hampton Fancher,
Brian Kelly, Jerry Perenchio
Guión Hampton Fancher, David Webb (novela Philip
K.Dick)
Música Vangelis
Reparto Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Daryl
Hannah, Edward James Olmos
País(es) EEUU, 1982, 117 min.
Primer
vistazo
Ver
Blade Runner es internarse en todo un mundo nuevo, a la vez maravilloso
y pesadillesco, donde la visión de un futuro no demasiado
lejano confunde sus límites con la distopía de una
realidad alternativa y subterránea que la estética
del cine ha sido capaz de conjurar, permitiéndole colarse
en nuestro propio mundo con todo su caudal alegórico y
transformador.
El filme dirigido por Ridley Scott en 1982 basándose en
la novela del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick,
¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?,
ha terminado por convertirse en un clásico indiscutible
de nuestro tiempo, hasta el punto de haberse ganado un lugar en
la selecta filmoteca del Congreso de los Estados Unidos, y de
poner en boca de todos los términos posmoderno y cyberpunk.
Pero
antes llegar a este nivel de reconocimiento, la cinta habría
de recorrer un largo camino a lo largo del cual supo ganarse la
admiración de una fuerte legión de fans y el respeto
de críticos y estudiosos que hicieron olvidar la relativa
incomprensión de buena parte de la audiencia (y de la crítica)
en tiempos de su estreno mundial. Y aún antes de esto,
las escaramuzas de una producción nada fácil que
vio enfrentarse a realizador y productores, a protagonista y director,
descartarse sucesivos guiones y modificarse el montaje final,
que Scott recuperó en su "Corte del Director",
estrenado en 1992.
El
resultado final, que no es otro que la impresión indeleble
que esta sugestiva profecía ha dejado en los espectadores,
cualquiera hubiera sido la "versión" que presenciasen,
demuestra que Blade Runner, además de estar basada en sólidos
fundamentos creativos, ha incorporado a su naturaleza la impronta
de ciertas circunstancias fortuitas que no sólo forman
parte de la leyenda de la realización, sino ya de su propia
personalidad.
Las razones por las que tantas personas han hecho de éste
un filme de culto tienen mucho que ver con el hechizo de un diseño
futurista tan complejo como coherente donde el punto de vista
de la cámara no es la agresión de lo extraño
sino la exaltación de su belleza -engañosa, por
cierto-. El espectador asiste arrobado al espectáculo de
maravillas que le depara un futuro próximo, como vistas
aéreas de un paisaje urbano infinito y resplandeciente,
vehículos que se elevan por encima de los rascacielos,
inmensas chimeneas llameantes y otras construcciones farónicas.
En
la apertura del filme, todo este paisaje fantástico se
refleja y es devorado por la gélida superficie azul de
un ojo gigantesco, indiferente (sospechamos) a tal magnificencia.
La imagen expresa de manera perfecta la paradoja de una historia
que no tarda en descorrer los velos sobre una realidad diametralmente
opuesta, forjada precisamente por la complacencia del género
humano ante la propia voracidad. En esta realidad disfrazada de
esplendor el hombre se ha contentado con que la naturaleza haya
sido arrasada y las personas vivan entre los desperdicios de una
cultura rapaz, en el seno una sociedad éticamente abominable.
Belleza y decadencia son una sola cosa en Blade Runner, y esta
combinación extrañamente nos seduce, involucrándonos
directamente en el mensaje del filme.
Pero
yendo más allá de esto, el planteo argumental de
la perenne realización de Ridley Scott es lo suficientemente
serio, profundo y abarcador como para ejercer en los espectadores
un efecto movilizador a través de a exposición de
temas tan universales como son la identidad, el propósito
del existir y lo que percibimos como realidad, tan vigentes en
el año 2019 en que se sitúa la acción de
la cinta, como en nuestro propio tiempo.
Relato policial
Como
la mayoría de los relatos futuristas, la trama Blade Runner,
ambientada en una hiper-industrializada ciudad de los Angeles
del 2019, parte de la extrapolación de hechos sociales,
económicos y ambientales en pleno proceso de desarrollo
hoy en día, y de posibles encauzamientos de la tecnología
inspirados por las proverbiales soberbia y antropocentrismo del
género humano.
No
cabe la menor duda de que las grandes corporaciones, los experimentos
genéticos reñidos con la ética, la destrucción
del medio ambiente y la desintegración social son hoy realidades
palpables; todos estos elementos aparecen potenciados en el filme,
que nos presenta un mundo crepuscular donde la humanidad se enfrenta
a los fantasmas de su ruina moral bajo la forma de unos seres
artificiales conocidos como "replicantes".
Creados
genéticamente a imagen y semejanza del hombre para servirlo
como esclavos en su vida en el espacio, aunque mejorados en cuanto
a resistencia física, la inteligencia y sentido de auto-preservación
de esta estirpe perfecta de androides (que representa asimismo
un sentido de justicia universal) los ha llevado a rebelarse contra
sus amos para liberarse del yugo que les ha sido destinado, y
ahora buscan en la Tierra la contestación a sus muchas
preguntas, pero fundamentalmente demandan la prolongación
de su lapso vital de 4 años que les ha sido fijado en el
momento de ser diseñados.
El
gobierno se encarga de eliminar a estas díscolas criaturas
o eufemísticamente, de "retirarlas", recurriendo
a los servicios de policías especiales o "Blade runners",
cazadores profesionales entre los que se cuenta el protagonista,
Dick Deckard (Harrison Ford). Este se encuentra retirado de la
fuerza porque ya no desea realizar más trabajos sucios,
pero su superior Bryant lo obliga a regresar con una velada amenaza
(le dice "si no eres policía no eres nadie",
con lo cual puede significar su deportación para ser enviado
como otros seres humanos aptos a las colonias espaciales, idea
por la que el personaje, en la novela de Philip K. Dick, siente
una especial aversión.
El
encargado de reclutar a Deckard es Gaff, un policía de
mueca torva e impenetrable personalidad que habla una confusa
jerga -mezcla de húngaro, japonés y otros idiomas-,
tan difícil de desentrañar como su indefinido origen
étnico. Este oscuro personaje será el nexo del blade
runner con el cuartel de policía, y lo secundará
y/o vigilará discretamente en varios pasos de la pesquisa.
Deckard
asiste entre escéptico y sardónico a la presentación
del caso que hace Bryant: Cinco replicantes de la generación
Nexus 6, tres varones y dos mujeres, se amotinaron en una colonia
espacial y consiguieron apoderarse de un crucero espacial, asesinando
a su pasaje y tripulación. La nave abandonada es descubierta
dos semanas más tarde en la costa, y poco después
uno de los replicantes se electrocuta al intentar infiltrarse
en las instalaciones de la Tyrell Corporation, la empresa que
fabrica a los Nexus 6; mientras tanto, los restantes logran escapar
y mimetizarse con la población humana. Finalmente uno de
ellos es detectado trabajando en la sección desperdicios
de la misma corporación, y al ser sometido a una prueba
llamada test de Voight Kampff por un colega de Deckard, ataca
a éste dejándolo al borde de la muerte.
Para
que conozca al adversario, el blade runner es invitado a practicarle
la misma prueba a una empleada del Doctor Tyrell (dueño
de la corporación del mismo nombre); se trata de Rachael,
una inteligente y sofisticada replicante que a Deckard le resulta
casi imposible distinguir de un humano. El policía se percata
de que ella no sabe que es una criatura artificial, y ante su
incredulidad Tyrell le revela su secreto: la implantación
de recuerdos pertenecientes a una persona real que tiene por objeto
brindarle toda la "experiencia" que no ha tenido tiempo
de acumular y a la vez suavizar sus emociones, tornándola
más "manejable".
A
partir de entonces Deckard se internará, sin más
compañía que la esporádica aparición
de Gaff vigilando sus pasos, en la peligrosa tarea de rastrear
y "cazar" a los replicantes: Zhora (asesina entrenada
para el crimen político), Pris (modelo de placer), Leon
(operario nuclear) y el líder Roy Batty (modelo de combate),
aunque en más de una ocasión los papeles estén
a punto de invertirse. Y como si esto no fuera suficiente problema,
comenzará a desarrollar un desconcertante sentimiento romántico
hacia Rachael, quien luego de conocer su verdadera naturaleza
escapa de la tutela de Tyrell, convirtiéndose automáticamente
en una nueva presa para el policía.
La
ambivalente posición de Deckard con respecto a los replicantes
y su razón de ser terminará por definirse hacia
el desenlace, cuando su enfrentamiento definitivo con el líder
de los androides le revele una faceta inesperada de aquéllos,
la cual le hará replantear sus convicciones e intentar
una huida junto a Rachael.
Las versiones
Mucho
se ha polemizado en torno de cuál de las dos versiones
de Blade Runner es la definitiva, si la compaginada por los productores
o la original de Ridley Scott, que finalmente se conoció
en 1992. Esto si no contamos como tercera alternativa a la primera
edición en video, que incluía algunas escenas no
vistas en los cines.
Personalmente
me cuento entre los que descubrieron el filme sólo entonces,
en coincidencia con la aparición del video hogareño,
lo que me permitió verlo repetidamente, completo o por
partes, hasta convertirlo en un objeto de culto, sumándome
a su ya importante legión de admiradores. Seguramente esta
circunstancia ha podido llegar a condicionar mi juicio y valoración,
como también ha ocurrido con muchos de los que han visto
primero El Corte del Director, pero creo sinceramente que hubiera
sido capaz de mantener mi punto de vista de haber sido a la inversa.
Dejando
de lado la supresión de la voz en off como refuerzo estilístico
noir y con ella de buena parte de los apuntes psicológicos
y emotivos acerca del protagonista, la insinuación implícita
en el Corte del Director de que Deckard pudiera también
ser un replicante cambia por completo la intencionalidad de la
obra. Si antes aquél era un escéptico descastado,
el sobreviviente de una Tierra desnaturalizada y fantasmal que
debía vérselas muy a pesar suyo con los productos
indeseables de ese mundo crepuscular, ahora pasa convertirse en
uno de los típicos seres alienados de las novelas de Philip
K. Dick, tambaleantes entre universos y realidades paralelas.
El
azar ha querido que el filme adquiera de esta manera una naturaleza
dual muy en sintonía con conceptos manejados por el creador
de El Hombre en el Castillo. Podría decirse que en uno
de estos universos habita un Deckard que es replicante, mientras
que en el otro lo hace uno que es humano. Pero, ¿puede
realmente hablarse de dos filmes diferentes, o solamente de dos
montajes que contienen ligeras diferencias?. La respuesta no es
tan sencilla. Las modificaciones del Corte del director se limitan
fundamentalmente a los siguientes puntos:
1- La supresión del relato en off, una de las particularidades
de la versión estrenada en 1982 más resistidas por
Ridley Scott.
2- El agregado de la breve secuencia de un sueño de Deckard
que sugiere la posibilidad de que aquél sea un replicante.
En ella vemos a un unicornio, en coincidencia con la figurilla
dejada por Gaff en el vestíbulo del departamento de Deckard
justo antes del desenlace.
3- La eliminación de la escena final en la que Deckard
y Rachael huyen a bordo del spinner por un paisaje boscoso (en
realidad se trataba de una unas tomas descartadas por Stanley
Kubrick para El Resplandor).
Pudiera
parecer que esto no es suficiente para hablar de dos filmes independientes,
pero en verdad las modificaciones que ha introducido Ridley Scott
llegan a oscurecer ciertos aspectos de la primera versión
y a potenciar otros, aunque de manera más bien ambigua.
Si
bien la revelación de la verdadera naturaleza de los replicantes
permanece intacta, en el Corte del Director se anula la inquietante
relación fetichista que se establece entre el protagonista
y Rachael, en rigor una muñeca concebida para complacer
a los seres humanos. Y, por supuesto, también se desvanece,
al no incluirse la explicación final, la sugerencia de
que aquélla estaría mucho más cerca de la
humanidad (del atributo y del género) que los otros replicantes,
aún cuando éstos hubieran demostrado poseer similar
estatura existencial a la humana, como lo ha dejado en claro Roy
Batty.
Por
fortuna los cambios han dejado intactas la poética despedida
del androide y la perturbadora escena en que Rachael conoce la
verdad de su naturaleza en de boca de Deckard. Entre los parlamentos
interiores del policía, seguramente el que más se
extraña es el que se le escuchaba mientras asistía
a la agonía de Roy:
"No sé por qué salvó mi vida. Quizás
en sus últimos momentos amó la vida más que
nunca. No sólo su vida. La vida de todos. Mi vida. Buscaba
las mismas preguntas que nostros: ¿De dónde vengo?
¿Hacia dónde voy?. ¿Cuanto tiempo tengo?.Todo
lo que pude hacer fue quedarme allí y verlo morir".
Finalmente
debo decir que no reniego de la existencia del Corte del Director
(y de la nueva versión del 2008), sino todo lo contrario:
creo que su visión complementa de manera más que
estimulante la del Blade Runner original, y recomiendo entusiastamente
a quienes se acerquen al filme por primera vez, o a quienes recuerden
más vivamente una u otra versión, que las vean alternadamente
a ambas, tratando de rastrear los sutiles cambios, especialmente
en la banda sonora. Les aseguro que el efecto es hipnótico,
como si saliéramos de un mundo y entrásemos a otro,
y luego volviésemos al primero y éste también
hubiera cambiado, junto con el nuestro. Esto es en verdad lo que
siempre se ha propuesto Philip Dick con sus historias: descubrirnos
cuán inconsistente es el entramado de lo que entendemos
como realidad.
¿Humano
o replicante?
La
teoría de que Deckard es un replicante se sostiene en los
siguientes argumentos:
La
correspondencia entre el origami dejado por Gaff en el desenlace,
con el sueño de Deckard en el que se ve a un unicornio.
Esto prueba que Gaff conoce los implantes de memoria del replicante
Deckard, entre ellos el de la criatura mitológica. Los
que no entendían el por qué de la costumbre de Gaff
de andar dejando estos souvenirs en la versión de 1982
tienen aquí su respuesta.
La
confusión que surge de los dichos del Capitán Bryant
al presentarle el caso de la rebelión replicante a Deckard,
cuando afirma que son seis de ellos los que llegaron a la Tierra
(tres hombres y tres mujeres, de los cuales uno de los primeros
pereció al intentar traspasar un campo electrificado de
la Tyrell Corp) dio pie a la especulación de que Deckard
podría ser el quinto replicante sobreviviente; esto, sin
embargo, tampoco coicide con lo que dice Bryant, ya que el quinto
replicante debería ser una mujer. En verdad, lo de los
seis replicantes es un gaffe que se produce porque originalmente
el guión contemplaba la inclusión del personaje
de Mary, otra replicante a la que finalmente se decidió
eliminar de la historia.
En
la escena en la que Deckard le confiesa a Rachael sus intenciones
de no salir en su persecución porque le debe la vida, los
ojos del policía parecen relumbrar como lo hacen los de
los replicantes. Sin embargo, en ese momento la figura de Deckard
se encuentra fuera de foco y no es fácil reparar en ello.
Las
palizas que los replicantes le propinan a Deckard en diferentes
oportunidades probablemente no serían soportadas por ningún
ser humano, ni hazañas como las de trepar por la parte
exterior de un edificio bajo la lluvia con dos dedos de la mano
derecha dislocados, y luego saltar de una terraza a otra, aunque
sin lograrlo tan limpiamente como Roy. De ser un replicante, y
comparando su capacidad física con la de los demás,
la cual es de grado A, la de Deckard sería posiblemente
de grado B, sólo superior a la de Rachael, la única
replicante a la que puede reducir sin problemas.
Deckard
comparte con los replicantes el apego por las fotografías,
que se acumulan en gran cantidad sobre el piano de su departamento,
y que son mayoritariamente en blanco y negro, cosa inusual si
tenemos en cuenta la fecha en que se desarrolla la acción
del filme. Estonces estaríamos otra vez ante la evidencia
de falsos recuerdos, sembrados allí con el propósito
de crear la ligazón emocional que se necesita para mantener
contenidos a los replicantes.
Roy
conoce el nombre de Deckard aún cuando nunca antes lo había
encontrado personalmente, un indicio de este último podría
haber formado parte de la sublevación. Algunos especulan
con que Deckard sería el tercer replicante varón
que en verdad no hubiera muerto electrocutado como afirma Bryant,
sino que ha sido atrapado y reclutado por la policía para
terminar cazando a sus propios compañeros gracias a una
manipulación de su memoria encargada a Tyrell. Si Rachael
fuera considerada a su vez como la tercera replicante con una
diferente personalidad adquirida a través del mismo procedimiento,
el equívoco de Bryant quedaría subsanado. Claro
que todo éstas no son más que especulaciones.
Por
encima de cualquier otra consideración, la teoría
del protagonista replicante queda confirmada por las declaraciones
del director y los guionistas, quienes manifestaron en reiteradas
oportunidades que la mayoría de los indicios anteriormente
mencionados se incorporaron en la trama con la intención
de que Deckard (junto con el espectador) terminara creyendo que
era un replicante. Sin embargo, y a pesar de que las modificaciones
introducidas en el Corte del director tienden a apuntalar esta
idea, se evitó proporcionar una conclusión demasiado
contundente como lo hubiera sido incluir el siguiente parlamento
en off de Deckard, que puede encontrarse en uno de los guiones
tentativos del filme:
"Lo
supe sobre el tejado aquella noche. ¡Que éramos hermanos,
Roy Batty y yo!"
Habiendo
expuesto ya algunos de los principales puntos que sustentan la
versión de que Deckard es un replicante, de la cual es
partidario el propio director, Ridley Scott, ahora nos concentraremos
en las evidencias presentes en el relato que parecen sugerir lo
contrario. Algunas de ellas son las siguientes:
El propósito mismo de los replicantes queda establecido
en la introducción del filme como el de vivir en el espacio
realizando tareas más allá de la capacidad física
de los humanos y como esclavos de éstos; Deckard vive en
la Tierra y aunque su trabajo le demande aptitudes especiales,
se asume que él no es el único "blade runner"
que pueda desempeñar su papel.
Deckard
afirma estar retirado: ¿De qué utilidad podría
ser para el Departamento de Policía un replicante en esta
situación?.
Si Roy Batty supiera que Deckard es un replicante (lo que sostienen
quienes encuentran sugestivo el hecho de que el androide conozca
el nombre del policía), no le confesaría, cuando
éste pende en vilo a varios pisos del suelo, que el miedo
que experimenta en ese momento es el mismo que sienten los humanoides
siendo esclavos.
Si
la fuerza policial hubiese querido valerse de un replicante para
cazar a otros replicantes, habría podido disponer de un
modelo dotado de mayor resistencia física que la de Deckard,
la cual demuestra ser inferior a la de todos los Nexus 6 menos
Rachael. Y si el policía fuera de una generación
anterior y por lo tanto inferior, no se explican sus recuerdos,
ya que éstos han sido implantados únicamente a los
nuevos androides, como queda claro al quedar sorprendido el policía
ante esta revelación por parte de Tyrell.
Roy hace alarde de su superioridad física ante Deckard
atravesando una pared con su cráneo. Los replicantes hicieron
antes pruebas de este tipo ante otros humanos como Sebastian y
Chew para infundirles temor o dejar en claro que son diferentes.
En
su parlamento final el Nexus Seis dice: ''I've seen things you
people wouldn't believe" ("He visto cosas que ustedes
las personas no creerían").
La
figurilla de papel que Gaff deja a la salida del departamento
del protagonista representa un unicornio, revelando aparentemente
que aquél sabe de esta imagen recurrente en los sueños
de Deckard, un implante del que Gaff hubiera podido ser puesto
al tanto del mismo modo que el otro conoció las intimidades
de Rachael, debiéndose asumir por todo esto que también
Deckard es un replicante. La pista es demasiado débil porque
la toma que muestra la figura onírica ha sido demasiado
fugaz, además de estar dispuesta de modo tal que aparenta
ser un error de montaje; en consecuencia, el espectador no llega
a relacionar ambas imágenes y la alusión pasa desapercibida
para la mayoría.
Cuando
el blade runner recoge la pequeña figura y se sonríe
al reconocerla, esto denota de manera bastante obscura y siempre
que lo creamos un replicante, que ha asumido en ese mismo momento,
y simultáneamente, los siguientes hechos:
1- Que Gaff ha estado en el edificio y ha dejado vivir a Rachael.
2- Que él mismo es un replicante, lo que le permite sortear
el abismo que podría existir entre un humano y una compañera
androide.
3- Que después de todo todavía cabe abrigar alguna
esperanza para un mundo donde algunos hombres aún son capaces
de experimentar compasión y donde algunos seres artifciales
la han aprendido.
Como
podemos observar, son demasiadas conclusiones a la vez, sin mencionar
el hecho de que la sonrisa de Deckard no se entiende si es que
también ha caído en la cuenta de que al ser ambos
replicantes, tanto a él como a Rachael les resta muy poco
tiempo de vida. Claro que si Deckard es humano, el recuerdo de
Gaff sólo representa un guiño para hacerle saber
a su manera retorcida que ha decidido darle una tregua para que
escape. En este caso la sonrisa no resulta de manera alguna equívoca
y queda plenamente justificada. Como siempre, la simpleza es más
efectiva.
Finalmente,
y lo más importante, el combate final entre Deckard y el
líder de los replicantes tiene mucho mayor poder evocador
si lo interpretamos como una reconciliación del hombre
con su propia naturaleza a través de la compasión
y el respeto hacia otras manifestaciones vitales como ese androide
al que hemos visto elevarse desde el más desaprensivo afán
de perpetuación hasta la adquisición última
de una ética de proporciones cósmicas que lo lleva
a salvar la vida de su acosador y preguntarse acerca del destino
de su propia conciencia y su trascendencia.
El límite
de lo humano
Las obsesiones recurrentes de Philip K. Dick están presentes
en Blade Runner a través del problema que representa distinguir
lo humano de lo inhumano en la figura de los replicantes, un tema
que en otras novelas del autor se limita a una simple cuestión
de apariencias, pero que aquí se profundiza llegando a
la médula de la pregunta "¿quién es
real?" en su más estricto sentido filosófico.
A diferencia de relatos como "La segunda variedad",
donde las imitaciones de lo humano eran poco más que una
trampa cibernética, los replicantes, y especialmente el
personaje de Rachael, nos llaman a preguntarnos hasta qué
punto podemos creer en nosotros mismos, en que nuestra psiquis
nos pertenece y que no somos simplemente una ficha sobre el tablero
de un inextricable juego cósmico. A la vez, el problema
de los androides plantea en el campo de lo especulativo, la hipótesis
de que quizás los entes artificiales extrañasen
poseer una conciencia y un espíritu, aspiración
que parece menos realizable en "¿Sueñan los
androides.." que en la película.
El filme de Ridley Scott desarrolla estos asuntos de manera notable
y hasta coquetea (en la versión más personal del
realizador) con la vuelta de tuerca última que suelen proponer
las historias de Dick, casi siempre resignando la coherencia del
conjunto: en el último momento nos enteramos de que el
protagonista no era quien creía ser o, como en "Usted
lo recordará perfectamente" (We can remember it for
you, wholesale, cuento que sirvió de punto departida a
"El vengador del futuro"), de que su fantasía
era su realidad y viceversa.
Lo que en relatos menores resulta divertido y excitante, en piezas
más serias se transforma en un despropósito. Dick
ha reconocido en diversas oportunidades su error al introducir
cierto tipo de experimentos en sus obras, como cuando se valió
del I Ching para decidir el desenlace de "El hombre en el
castillo", y fue siguiendo esta misma vocación experimental
que los adaptadores de la novela han incluido la noción
de un Deckard replicante aunque ésta no existiera en la
obra de PKD (allí el protagonista era humano). Extrañamente,
los criterios comerciales de los estudios, en otras ocasiones
tan repudiables, han venido a enmendar el "error" a
través de unas pequeñas modificaciones hechas a
un relato que de igual manera en todos sus aspectos hace mucha
justicia al espíritu del escritor.
Sin embargo, el mejor tributo que la película podía
hacerle a la literatura de Dick es haber logrado ese raro fenómeno
en la percepción del espectador que se llama supresión
de la incredulidad, por medio de una ficción y una puesta
en escena tan elaboradas en cada uno de sus detalles que llegamos
a convencernos de que no estamos ante una mera representación
de un futuro posible, sino que se trata de un vasto universo encapsulado,
de una realidad paralela con su propia cosmogonía, organización
y sistema moral basados en una psicología, una ciencia
y una sociología reconocibles y a la vez extrañas.
Personajes
Al intentar medir la gravitación de la literatura dickeana
en el filme, descubrimos que donde más se nota es en la
caracterización de los personajes, los cuales representan
los diferentes tipos y asociaciones presentes en la obra del escritor.
Deckard encarna al funcionario de la burocracia sin convicción
en lo que hace, un peón del sistema que debe soportar los
abusos de la pirámide de poder que se cierne ominosamente
sobre su vida. Este tipo de personaje, que se repite en muchos
de los libros de Dick y con el que el escritor se identifica claramente,
suele tomar partido por una causa perdida, con lo cual se atrae
todo tipo de problemas que transforman en una realidad sus peores
paranoias.
J.F. Sebastian es otro personaje característico del mundo
de Dick, un hombre disminuido que ansía evadirse de su
gris existencia, un paria explotado por los poderosos que nunca
puede obtener lo necesario para lograr el éxito en sus
aspiraciones.
Leon es otro paria, así como el resto de los replicantes,
pero es él quien de todos ellos mejor representa al hombre
común que pasa desapercibido etre las multitudes de seres
anónimos que deambulan con sus vidas sin sentido y sueños
absurdos por las atestadas calles de las grandes metrópolis.
Chew es la cara oriental más prominente surgida de la gran
masa demográfica de aquel origen que puebla tanto la ficción
del filme como los relatos de PKD (el protagonista de El Hombre
en el Castillo, el Sr. Tagomi, es un funcionario japonés
que participa del gobierno de unos Estados Unidos dominados por
los nipones). La figura de los orientales se identifica tanto
con la sabiduría de una cultura milenaria como con el sentimiento
de xenofobia que inspiran su número aplastante y costumbres
tercermundistas. La fascinación por la cultura oriental
es compartida por el director Ridley Scott, que en el policial
Lluvia Negra se encargó de reivindicar a este grupo étnico.
Roy Batty es el renegado, la encarnación demoníaca
que finalmente sucumbe a las leyes del universo, mostrándose
digno de nuestra compasión. En Invasión Divina,
uno de los últimos trabajos de Dick, el escritor demuestra
similar sentimiento de compasión por un Señor de
las Tinieblas cuyo reino se desmorona con la llegada de un Dios
tal vez demasiado ciego y cruel.
Gaff y Bryant son los esbirros del poder que tanto atormentan
a las criatutras de PKD, y siempre parecen estar gozando del papel
intimidatorio que les toca desempeñar. Generalmente conocen
algún desliz que ha cometido el protagonista e intentan
algún tipo de chantaje (como Gaff, quien mantiene en vilo
a Deckard hasta el último minuto, sabedor de su interés
por Rachael).
El doctor Eldon Tyrell es la cabal representación del hombre
maduro, paternalista y casi todopoderoso de las creaciones dickeanas,
como el Runciter de Ubik, que sin embargo en algún momento
cae de su pedestal demostrando debilidad.
Entre las mujeres, Rachael es la chica inocente y a la vez objeto
de deseo (según la novela ¿Sueñan Los Androides
con Ovejas Eléctricas?, sus recuerdos son los de una adolescente
de 16 años), que necesita de la protección de un
hombre. En cambio, Pris y Zhora son la encarnación de la
mujer pérfida que en las novelas de Dick engaña
y complota para poner en jaque a los protagonistas. Ambos tipos
de mujer están inspirados en la experiencia personal de
Dick, quien sufrió la crueldad de unas pero también
supo encontrar consuelo en la fresca inocencia de otras.s.
Escenas
clave Algunas
de las secuencias más significativas y emblemáticas
del filme, además de la utilización del término
"replicante", son mérito del guionista David
Peoples, quien desarrolló la parte detectivesca del relato
a la vez que trabajó sobre la faceta más "humana"
de los androides. Uno de estos picos dramáticos se produce
cuando Rachael concurre al departamento de Deckard y éste
la confronta rudamente con la verdad de su naturaleza, relatándole
anécdotas de su infancia que sólo ella podía
haber conocido.
El guionista y el director saben exactamente cómo tensar
la cuerda de la emoción creando un espacio íntimo
entre los protagonistas, súbitamente destruido por la infidencia
del policía, que echa sombras sobre la perfecta sugestión
de humanidad de que ha hecho gala Rachael hasta ese momento, toda
seguridad y autosuficiencia.
Cuando ella se derrumba la consternación se apodera del
espectador, y ésta es la primera identificación
con los replicantes a que nos induce el guión, no solamente
haciéndonos sentir pena por Rachael, sino trazando un paralelo
con nuestra propia psicología y sus muchas trampas en relación
al pasado y los recuerdos. La anécdota del huevo que se
abre para que la araña que lo ha puesto sea devorada por
sus crías, introducida por Deckard y completada expresivamente
por Rachael, es una maravillosa metáfora que hace referencia
a ese temor que alguna vez todos habremos experimentado, de que
estalle el recipiente de nuestro subconsciente (el huevo) y todos
descubran nuestros secretos (las crías), haciéndonos
perder la identidad y llevándonos a la destrucción
(como la araña).
En esta notable escena Ridley Scott se luce como creador de atmósferas
íntimas y enrarecidas, así como conductor de intérpretes.
La música de Vangelis (el tema es Memories of green o "Memorias
de lo verde", incluido en el album de 1983 "Hasta luego",
en la recopilación de 1990 "Temas" y en la banda
de sonido oficial del filme, de 1994) acompaña magníficamente
con su original contrapunto entre un piano clásico y un
fondo de extraños sonidos electrónicos.
Las escenas de amor en el filme, al igual que la que acabamos
de citar, le deben mucho a Peoples y están profusamente
trabajadas en el campo de la psicología y las relaciones
interpersonales, describiendo una seducción primero circunstancial
que luego se vuelve violenta y posesiva, destinada tanto al placer
como a reafirmar la "realidad" de Rachael. Se trata
de una extensa secuencia que se inicia cuando la replicante acompaña
a Deckard a su departamento, luego de salvarlo del ataque de León.
Después de tomar una copa, Deckard se descubre el torso
y se lava las heridas mientras Rachael lo observa con ese extraño
fulgor en los ojos, propio de los androides. Ella quiere saber
si la perseguiría si escapara hacia el norte, y él
sólo le promete que no lo haría personalmente, pero
otro sí. Deckard se duerme antes de contestar su pregunta
acerca de cuál es su fecha de origen, y entonces Rachael
se dedica a contemplar la colección de fotografías
familiares que hay en el departamento, e interpreta unos melancólicos
acordes en el piano; acto seguido, transforma su apariencia soltando
su vaporosa mata de cabellos castaños. Este gesto tan simple
y tan íntimo está cargado de significado, además
de estar bellamente resuelto en una sucesión de planos
del magnífico rostro de Sean Young.
Por primera vez quizás, el personaje se aparta de los condicionamientos
que rigen su comportamiento (las costumbres, gestos e inhibiciones
de otra persona) para ser alguien completamente nuevo. La música
había despertado a Deckard, que se une a Rachael frente
al piano; ella le confiesa que cree haber recibido lecciones de
música, pero ignora si son sus recuerdos o los de la verdadera
Rachael. El la alienta diciéndole que toca hermosamente
y la besa en los labios, a lo cual la replicante reacciona huyendo
hacia la puerta, donde es alcanzada por el policía, que
le cierra el paso con violencia. La secuencia se cierra con un
brusco juego de seducción rematado por sugestiva elipsisis.
Los
replicantes representan la guerrilla y el inconformismo en un
mundo en disolución. A pesar de sus capacidades sobre-humanas,
su estrategia no es una completamente racional ni meditada: vuelven
a la Tierra cuando la inminencia de su caducidad se torna una
amenaza acuciante y comienzan a merodear los estratos inferiores
de la estructura de la Tyrell Corporation (acosando a Chew y a
J.F. Sebastian), mientras se asimilan a una vida urbana haciendo
lo que mejor saben (Leon como operario de desperdicios industriales,
Zhora como seductora en un club nocturno). Roy es quien conduce
a los otros y los mantiene unidos en pos de un objetivo: conseguir
la prolongación de su acotado tiempo vital. Dentro de esta
pequeña comunidad replicante, Roy es el gobierno y quien
salvaguarda el bien común.
En un pricipio los replicantes no planean encontrarse con Tyrell,
su creador, lo cual tal vez sea una manera de negar la figura
divina por sentirse empequeñecidos ante ella, como también
lo ha hecho el hombre. Lo primero que buscan es información
a través de Chew y Sebastian, la cual les está vedada
(la medida fundamental de toda tiranía). Pero cuando la
información que pueden obtener les resulta insuficiente
por estar concentrada en la sola persona de Tyrell como divino
soberano, el líder de los replicantes acude a su presencia
produciéndose una confrontación repleta de simbolismo,
entre creador y criatura.
El comportamiento de los androides expresa la dicotomía
entre su naturaleza sintética y su faceta espiritual. Lo
que en el computador Hal 9000 de 2001: Odisea del Espacio era
un problema de ética (su programación lo obligaba
a mentir, lo cual creaba un conflicto con sus principios puramente
racionales), en los replicantes es uno filosófico. La sugestión
de humanidad que les han infundido sus creadores los empuja a
perseguir la utopía de un espíritu y un alma humanos,
lo cual les exige una prueba de su realidad y substancia: los
recuerdos. Pero, ¿es ésta solamente una obsesión
inducida por sus implantes de memoria?.
Creo encontrar evidencias suficientes para pensar que no lo es.
Después de todo, si sólo somos un conglomerado de
material genético regido por los caprichos de la química,
entonces ¿qué es lo que nos hace ser humanos?. Philip
K. Dick sostiene que este rasgo distintivo es la empatía,
es decir la capacidad de preocuparnos por otras manifestaciones
vitales. Y siendo que los replicantes también prueban poseer
este atributo como lo dejan en claro su manera de protegerse unos
a otros y sus reacciones ante la muerte de un igual, ¿no
podrían también ellos proclamarse "humanos"?
Cuando Roy dice en su despedida "Todos estos momentos (los
que ha experimentado a lo largo de su corta pero intensa existencia)
se perderán como llanto en la lluvia", está
delantando su sentimiento de futilidad ante el misterio de lo
no revelado y lo insatisfecho, exactamente el mismo que anida
en el espíritu del hombre, un indicio de que ambas especies
podrían situarse en el mismo escalón evolutivo.
Esto nos lleva a una nueva comparción con el filme de Stanley
Kubrick, ya que los temas centrales de ambas películas
se resumen en una sola palabra: "evolución" (este
término aparece inclusive en la introducción de
Blade Runner: "la evolución de los robots a la generación
Nexus 6").
A este respecto resultan esclarecedoras las palabras de Kubrick
al explicar sus motivos para realizar 2001: "(..) La imaginación
se desencadena libremente cuando se considera lo que podría
ser la evolución última de la inteligencia (..)
Las máquinas-inteligencias desempeñarán un
primer papel en el planeta, pues todas las experiencias que las
criaturas biológicas pueden conocer podrán también
ser vividas por las máquinas. Tendremos un mundo en el
que las máquinas serán más útiles
que los hombres, porque no estarán limitadas por sus experiencias
personales, sino que dispondrán de toda la experiencia
que es posible registrar."
Ontología
Después de haber discutido suficientemente acerca de los
componentes humanos en los replicantes, se me ocurre interesante
la posibilidad de intentar descubrir qué tenemos los humanos
de replicantes. Y me arriesgaría a decir que no es poco,
según lo demuestra la extensiva analogía trazada
a lo largo de la trama con los caracteres sintéticos, comenzando
por su apariencia física y composición orgánica
hasta sus similares búsquedas y obsesiones.
Pero la comparación de resultados más reveladores
surge de analizar los orígenes de ambas especies, proyectándonos
más allá de lo fenomenológico y atravesando
numerosas instancias de interpretación hasta llegar a la
más profunda, es decir la ontológica, el estudio
del ser mismo. Después de todo, y bajo esta nueva luz,
el guiño de un Deckard replicante no parece estar completamente
fuera de lugar, si es que entendemos las últimas implicancias
de la historia, en concordancia con algunos de los postulados
filosóficos y preguntas existenciales presentados en la
obra de Philip K. Dick que han sido trasladados al filme sino
en su totalidad, al menos en cantidad suficiente como para percatar
al espectador de su dimensión metafórica.
Tal como los replicantes, el hombre es traído al mundo
por una voluntad extraña, la de los progenitores (Roy llama
a Tyrell "padre"). Llegado a cierta edad, su inteligencia
le permite preguntarse acerca de lo que lo rodea creando vínculos
afectivos con su entorno: familiares, objetos, posesiones (en
los replicantes esto se canaliza a través de las fotografías),
y poco después algún accidente como la muerte de
una mascota (o la experiencia de ver a una criatura devorada por
su propia cría que recuerda Rachael) lo pondrá de
cara con los "hechos de la vida", como lo expresa Tyrell:
la indefectible muerte, a la que quizás nunca termine de
aceptar, y que los replicantes experimentan en carne propia.
Resulta sugestivo el hecho de que Rachael necesite remontarse
a su propia niñez para intentar probar su humanidad a Deckard.
Este período de la existencia repleto de nuevos territorios
que descubrir en un proceso muchas veces cruel, es la analogía
con que se presenta a los replicantes, quienes cronológicamente
podrían ser niños (cuatro años es su tope
de vida), aunque ellos nunca han pasado por las fases naturales
del crecimiento físico o psicológico, y en cambio
han sido "cargados" con todo un bagaje de experiencias
ajenas.
Sin embargo siguen siendo infantes de alguna manera grotesca,
y hay numerosas situaciones que permiten sorprenderlos en gestos
infantiles: Leon discute con Holden la diferencia entre un "tortugo"
y una "tortuga"; Pris juega con una muñeca y
Roy somete a Deckard a una aterradora versión del juego
de las escondidas, además de confesarle a Tyrell sus faltas
en medio de mohines, cual si confesara sus travesuras a un adulto.
El hombre también suele conservar numerosos rasgos de comportamiento
infantiles, y de alguna forma también es "cargado"
de experiencia ajenas bajo la forma de prejuicios, costumbres,
valores morales y otros condicionamientos que se le imponen socialmente,
muchas veces contrariando sus tendencias naturales. Hay quienes
creen que los extremos del ciclo de la vida llegan a tocarse (pregúntenle
si no a Citizen Kane por el significado de Rosebud), por lo cual
los ancianos que se enfrentan a la cercana muerte lo hacen casi
con idéntica disposición de ánimo que la
de un niño: con temor, asombro e inquietudes primarias,
relativizando creencias de toda la vida; al igual que Roy, quien
ya no puede tener fe en su Creador y ha cambiado su creencia en
sí mismo por la creencia en el otro y en su valor.
El
ser humano, al igual que el replicante, es una creación,
o se siente la creación de un poder o entidad superior,
una creencia inherente a la mayoría de las religiones humanas.
Según ellas, esta entidad creadora se encuentra oculta
en su propia dimensión espiritual, pero al mismo tiempo
penetra todas las cosas, incluso el corazón humano, cuyas
intenciones es capaz de juzgar. Tyrell está lejos de conseguir
esta omnipotencia, aunque al igual que Dios puede disponer del
destino de sus criaturas porque conoce todo acerca de ellas y
sabe cuándo lo han traicionado. Sin embargo, hay algo que
escapa a su juicio, y esto es la idea de que él mismo pudiera
ser el instrumento de otro Dios aún mayor, y que por lo
tanto también pudiera ser juzgado por sus actos y condenado.
Una vez delatado Tyrell en su carácter de deidad falsa,
humanos y replicantes parecieran quedar en igualdad de condiciones,
sabiéndose sometidos ambos a los designios de otro poder
mucho más vasto, esquivo e inapresable, que bien podría
ser una nueva ilusión como los recuerdos falsos de los
replicantes.
El conocimiento del mundo, su origen y del propio ser es el fin
máximo a que aspira el hombre a través de la filosofía.
En Blade Runner, quienes se lanzan a la búsqueda de este
conocimiento de manera más evidente son los replicantes,
al pretender encontrar un remedio para prolongar sus acotadas
existencias, el cual sólo puede ser conocido por quien
los ha creado, el Dr Tyrell. En el camino, estos seres irán
teniendo su propia experiencia del mundo y desarrollando sus propias
emociones, que es su manera de cimentar una individualidad.
La mayoría de ellos posee el conocimiento a priori de que
son seres artificiales, ya que su misma función en la sociedad
los caracteriza como tales -han sido creados para satisfacer diferentes
necesidades de los humanos, y para suplir a éstos en tareas
peligrosas o aburridas-. Otros, como Rachael, poseen un dispositivo
mental -los implantes de memoria- que les hace a vivir el engaño
de que son humanos, ya que recuerdan las vivencias de una persona
auténtica.
Del mismo modo que en Kant el conocimiento a priori conduce a
la noción de un Dios, en los replicantes "la marca
del fabricante" que llevan incorporada (representada por
sus habilidades especiales, y hasta quizá literalmente
por una marca como el número de serie de la serpiente de
Zhora; recordemos además que Chew reconoce "sus"
ojos en los Nexus 6) les permite tener la certeza a través
de la sola razón, de que existe un creador, Tyrell. Y como
su conocimiento proviene directamente de éste, ellos pueden
compararse a los espíritus puros o ángeles.
Por lo dicho anteriormente resulta bastante obvio que la búsqueda
de conocimiento de los replicantes coincide con la del racionalismo.
Pris inclusive, estando en el departamento de J.F. Sebastian,
pronuncia la máxima de Descartes, un filósofo racionalista:
"Pienso, luego existo", a continuación de lo
cual despliega sus "habilidades especiales" ante la
mirada atónita de Sebastian. La cita no es casual, ya que
Descartes consideraba al ser humano como una dualidad entre una
materia regida por leyes mecánicas (como los autómatas)
y un alma.
Otra característica que acerca aún más a
los replicantes a un conocimiento racional y cierto es su inexperiencia
emocional, siendo que casi todos los sistemas filosóficos
entienden que para llegar a este tipo de conocimiento es imperativo
dejar de lado las manifestaciones de los sentidos, los cuales
en la novela de PKD están muy limitados para estas criaturas.
Finalmente el conocimiento de los replicantes implica una rebelión
contra el plan del creador. En oposición a esta identificación
de los replicantes con un racionalismo que desemboca en el campo
de lo espiritual o metafísico, Tyrell se identifica con
un empirismo materialista que conduce a la destrucción
y la no-trascendencia.
Por
su parte, Deckard también va a salir al encuentro del conocimiento
de sí mismo, pero en su caso los resultados son bastante
más ambiguos, incluso si creemos que también él
es un replicante como lo sugiere el "corte del director",
siendo su engaño aún mayor que el sufrido por Rachael,
ya que él no tiene ninguna afinidad con los replicantes
-por lo menos inicialmente-, y de hecho su trabajo consiste en
eliminarlos sin compasión. Deckard tiene una idea oscura
y vaga de sí mismo, al igual que Rachael y la mayoría
de las personas corrientes. Ellos "conocen" del mismo
modo que pueden saber qué es amar, doler, ver o temer.
A decir de los fenomenólogos, todas éstas son actividades
intencionales que tienden hacia algo que que está fuera
de nosotros, en el mundo que nos rodea (esto se relaciona con
la empatía de que carecen los replicantes).
Pero en el mismo ser humano ésta es una advertencia bastante
vaga, y es función de la filosofía hacernos tomar
conciencia de esta actividad preconsciente. Ha sido la tarea de
la fenomenología y del existencialismo de Husserl, Heidegger
y Sartre, entre otros pensadores, explicar estas actividades humanas
básicas (*) con las que podemos identificar a Deckard y
a Rachael mientras que no son plenamente conscientes de sí
mismos.
El momento en que Deckard como ser humano más se aproxima
al auto-conocimiento, es cuando se le revela la verdadera naturaleza
de su adversario, y se produce por fin una corriente de empatía
entre ambos. La actitud del replicante Roy Batty de salvar la
vida de su oponente quedaría encuadrada dentro de la ley
moral de Kant, lo cual lo equipara a un humano. El conocimiento
que recibe Deckard por este medio es comparable a una revelación
religiosa.
Curiosamente, y siguiendo los indicios presentes en el "corte
del director", el personaje de Gaff, con su ambigüedad
y enigmáticos origamis cumple en cierta forma con el papel
del filósofo que alguna vez desempeñó Sócrates
en sus conversaciones. Gaff es el encargado de abrir los ojos
de Deckard a la verdad, como solía hacerlo Sócrates
con su ocasional interlocutor.
Finalmente, el hecho de que la trama del filme sea la de un policial
encierra una metáfora acerca de la búsqueda de conocimiento
de la filosofía, donde puede haber diferentes versiones
o hipótesis sobre la solución de un enigma, y aunque
ésta nunca llegue a revelarse, sabemos que existe en alguna
parte. En ese preciso lugar es donde coinciden humanos y seres
artificiales con las mismas preguntas: ¿Quién soy?
¿De dónde vengo? ¿Cuánto tiempo tengo?...
Y esas preguntas nos convierten, a la luz de nuestra íntima
razón, en seres tan extraños como los mismos replicantes.
(*) Antropología Filosófica (Philosophical Anthropology),
de J.F. Donceel.
Interpretaciones
Luego
de apreciar las sutiles y ambiguas divergencias y puntos de contacto
entre las dos diferentes ediciones de Blade Runner, arribamos
a un prematuro desenlace en el Corte del director, el cual nos
proporciona la prueba más acabada de que Ridley Scott había
querido un estilo mucho más parco y enigmático para
su realización. Fundamentalmente, se ha excluido el epílogo
que mostraba a Deckard y Rachael en su huida (un montaje encargado
por la producción), de manera que la última escena
es la del ascensor cuyas puertas se cierran llevando a la pareja
a un incierto destino.
El desenlace de la versión comercial de 1982, en el que
muchos quisieron ver una imperdonable concesión hollywoodense,
tiene a mi criterio una enorme cuota de ironía y viene
a redondear de manera inmejorable el mensaje del filme. O por
lo menos el mensaje del filme que yo más prefiero.
Este final no hace más que llevar hasta sus últimas
consecuencias el desplazamiento psicológico que se manifiesta
a lo largo del relato, por el cual la decaída humanidad,
condenada por su propia voracidad, ha debido contentarse con las
versiones sintéticas de los recursos de su mundo, y aún
con la de sus propios congéneres, con quienes ha perdido
la capacidad de relacionarse porque está moralmente destruida,
se repliega hacia el espacio y ni siquiera tiene patrones culturales,
étnicos y raciales comunes que le permita agruparse en
comunidades.
La consecuencia final de este desplazamiento sería abrazar
una vida enteramente sostenida en la ficción y el simulacro.
Como en Solaris, la novela de Stanislaw Lem y el filme de Andrei
Tarkovski, Blade Runner parte del concepto de humanoide como imagen
refractal de la psiquis humana (seres que comparten los recuerdos
de personas reales), que luego alcanza entidad propia (la capacidad
de experimentar emociones y formularse preguntas acerca del propósito
de su existir).
En el medio queda la duda de cuál el la verdad acerca de
estas criaturas, una pasmosa ambigüedad que hace de un desenlace
en apariencia simplista, algo tan inquietante: ¿es el final
del comienzo para una nueva especie de relación del hombre
con la máquina o acaso es el comienzo del fin para el primero
de ellos?
Había dicho que en Blade Runner se ha dado un caso excepcional
debido a la afortunada intervención de los productores,
que lejos de desvirtuar el trabajo de Ridley Scott, ha permitido
que todas las piezas de su creación caigan en su lugar
con un inesperado alcance.
Esta aportación representa una textura adicional, una segunda
piel donde la voz interior del protagonista revela una dimensión
introspectiva en la que se entremezclan la pesadilla y la ensoñación,
además de situar claramente el dilema moral que representa
su trabajo: destruir lo inhumano para convertirse en ello. No
digo que el filme no se sostenga sin este agregado porque su lenguaje
y sus atmósferas son apabullantes; se trata simplemente
de que el relato en off y el final "feliz" le sientan
mucho mejor.
La visión del policía como ser humano resume la
actitud ambigua del hombre hacia la tecnología: por un
lado su afán descubridor y afición por los artefactos,
y por el otro su anhelo de volver a las fuentes, a la naturaleza
y las emociones primitivas; puesto en otros términos, es
el miedo a la deshumanización expresado por el hombre frente
a la elevación de la máquina como ente pensante
y dotado de voluntad, hecho a su imagen y semejanza. Sin embargo,
la paradoja de Blade Runner es que toda esta tecnología
ha evolucionado hacia lo que podríamos llamar su "humanización",
en tanto que su artífice, es decir el hombre, la ha ido
perdiendo.
El tono cavernoso y deslucido de la voz en off, visto originalmente
como un defecto, subraya el contenido onírico de la historia,
dando la sensación de provenir de un plano diferente junto
a toda una gama de sutiles referencias auditivas con las que el
filme envuelve subliminalmente al espectador. Es aquí donde
las inquietantes deformaciones de la realidad inspiradas en los
universos de Philip K. Dick encuentran su mayor repercusión,
por ejemplo en la repetición de diálogos que no
son exactamente iguales a los originales (el de Holden con Leon,
reproducido mientras Deckard recorre el túnel rumbo a su
departamento), o en la anticipación de otros que se producirán
más adelante (como la referencia a la araña que
se cuela en una elipsis de la sesión de Voight Kampff).
Por supuesto, tampoco se puede dejar de lado en esta faceta del
relato la impresionante labor de Vangelis, cuya sugestiva música
"ambiental" para el filme lamentablemente no se ha incluido
en el cd de la banda original de sonido. Esta música expresa
con increíble versatilidad desde la influencia oriental
en la sociedad y los sonidos de la metrópolis, hasta la
mezcla de maravilla e inquietud que inspira en el ánimo
el progreso y la extraña amalgama biomecánica que
denota la naturaleza de los replicantes.
El recurso de las voces flotantes fue adoptado por posteriores
realizaciones como "El Elemento del Crimen", de Lars
Von Trier; por lo demás, esta voz sólo agrega datos
circunstanciales que no modifican el curso de la historia; sin
embargo, al prescindirse de ella quedan al margen la referencia
a que la ex mujer de Deckard solía llamarlo "sushi"
(pescado frío), la reacción íntima del policía
frente al cadáver de Zhora y su conmovedora reflexión
final, luego de presenciar la agonía de Roy.
El tan resistido desenlace también influenció las
secuencias escapistas de "Brazil", de Terry Gilliam.
Particularidades
Varias
particularidades hacen de Blade Runner un filme único dentro
del género de la ciencia ficción. Entre ellas se
pueden citar las siguientes:No es una película acerca de
científicos locos, ni de héroes indestructibles
que salvan al mundo. Tampoco plantea una lucha entre el bien y
el mal representados por dos fuerzas completamente fieles a esas
consignas: La misión del "buen" policía
se pone en tela de juicio y la búsqueda de los "malos"
replicantes se ve reivindicada.A diferencia de otras películas
futuristas de temática social como Metrópolis, Blade
Runner no describe una revolución de las masas, sino una
del espíritu. Es así que el protagonista, parte
integrante del sistema represivo de la autoridad, reconoce en
sí la llama del inconformismo avivada por sus emociones,
que junto con la revelación final que representa el extraño
comportamiento del androide Roy Batty en la azotea, lo llevan
a rechazar a través de la huida todo un sistema de valores
falsos.Los androides (los replicantes pueden ser considerados
androides, aunque la palabra fue prohibida de manera expresa por
Ridley Scott) no tienen partes metálicas ni dispositivos
mecánicos, sino que son producto de la ingeniería
genética, y sólo sus ojos revelan cierto resplandor
ámbar o rojizo cuando están sometidos a una gran
tensión "emocional". Sin embargo, esta escasez
de efectos no atenta contra la credibilidad de la historia, ya
que es el comportamiento de cada una de estas criaturas lo que
revela de manera inequívoca su verdadero ser.Los efectos
visuales, anteriores a la era digital -afortunadamente- son otra
muestra del genio y la imaginación de Douglas Trumbull
("2001: Odisea del Espacio"), quien nunca necesitó
de las técnicas de animación computada para lograr
resultados perfectos. Los efectos de "El Quinto Elemento",
por citar un ejemplo reciente, son mucho menos convincentes.Harrison
Ford compone un personaje apático, marginal, podríamos
decir un antihéroe. Como si esto fuera poco, se ve involucrado
en una situación fetichista con una mujer artificial. Claro
que antes ha descubierto que ella posee emociones...La ambientación
no es de ningún modo aséptica como algunos futurólogos
imaginaron el porvenir, sino que se basa en la cultura de la basura,
así como en la instalación definitiva de la moda
"retro". Estructuras de antiguos edificios conviven
con inmensos complejos de departamentos; autos antiguos con modernos
vehículos voladores, etc. En cuanto al vestuario, todo
está permitido, desde los tapados de piel estilo años
'40 hasta los atuendos de materiales sintéticos y ceñidos
al cuerpo. El paso del tiempo le está dando razón
a esta concepción de un futuro no tan limpio pero sí
muy convincente.La opresión del poder no se expresa de
manera demasiado explícita como suelen hacerlo una gran
parte de los relatos de anticipación, que probablemente
hubieran echado mano al obvio recurso de embanderar las instalaciones
del departamento de policía con algún tipo de insignias
gigantescas (recordar el caso de "1984"). Aquí
la descripción de los espaciosos ambientes como congelados
en el tiempo (superflua papelería y ventiladores de techo
incluidos), al igual que del aire amenazador del teniente Bryant,
del seguimiento implacable de Gaff y de las frecuentemente avistadas
y poco amigables patrullas policiales alcanzan para sugerir un
estado policial casi omnipotente.El vestuario de Ted Lapidus es
un dechado de elegancia y originalidad, muy a tono con los ambientes
de la historia, y está lejos de los lugares comunes y ridiculeces
a que nos tiene acostumbrados el cine de ciencia ficción.
Simbologías
Muchos
espectadores no se dan cuenta del a menudo extensivo nivel de
signigficados ocultos que escritores y directores introducen intencionalmente
en sus trabajos. Algunas veces el resultado pretende ser serio;
otras sólo representa un guiño juguetón dirigido
a los conocedores. Un buen ejemplo de esto último son las
imágenes de R2-D2 y de C3-PO, los robots de La Guerra de
Las Galaxias, que aparecen en un mural egipcio como fondo en Los
Cazadores del Arca Perdida (George Lucas dirigió la primera
y produjo la segunda película). Es probablemente mejor
explorar algunos pocos y "obvios" mensajes ocultos en
Blade Runner. El Corte del Director antes de comenzar a hurgar
en asuntos más arcanos.
Una de las escenas críticas del filme gira alrededor del
intento de Roy Batty por llegar a su creador, el Dr. Eldon Tyrell,
a través de J.F. Sebastian. Una partida de ajedrez entre
Batty y Tyrell pasa a ocupar el centro de la escena. El ajedrez
ha sido tradicionalmente el juego real de la vida -un conflicto
entre los poderes de la oscuridad y de la luz por la dominación
del mundo-. En un primer nivel, el juego representa las luchas
intelectuales de Batty y de Tyrell (primero sobre el tablero de
ajedrez, y luego mientras Tyrell trata de razonar con el replicante).
En un segundo nivel, la partida tiene ecos de las luchas de los
replicantes (peones) por obtener más vida y volverse humanos
(convertirse en "reyes"). Los movimientos finales en
el juego son particularmente instructivos. Roy ataca (Reina a
Alfil 6) con el espíritu del jugador bajo la Voluntad.
Tyrell quita (Caballo toma a la Reina) con una pieza representativa
del intelecto vacío de espíritu. Roy finaliza el
juego (Alfil a Rey 7) con un movimiento reafirmando la primacía
de lo espiritual por encima del campo físico.
Mientras sigue las pistas, Deckard hace que una fabricante de
peces artificiales examine la escama que ha encontrado en la bañera
de León. Las imágenes usadas como efectos especiales
son las de un brote de marihuana hembra.
El simbolismo de los ojos es rampante en todo el filme. Algunos
de los ejemplos más prominentes son: close up de un ojo
durante la secuencia de apertura; la importancia de los ojos en
el test Voight Kampff; la visita a al "Mundo de los ojos"
de Chew, donde tanto éste como León manipulan ojos;
el intento de los replicantes de matar a seres humanos hundiéndoles
los ojos; los ojos de la lechuza son mostrados en varias oportunidades;
Roy Batty juega con unos ojos de juguete encajados en anteojos
cuando está en lo de Sebastian; los ojos de Deckard y de
los replicantes fulguran; el Dr. Tyrell usa un par de anteojos
trifocales que magnifican sus ojos. En esta conexión resulta
útil citar una historia de E.T.A. Hoffman llamada "El
Autómata". En ella, un hombre se enamora de una autómata
que toca el piano. Luego de percatarse de su verdadera naturaleza,
se suicida lanzándose desde un edificio. Ya que fueron
los ojos los que la delataron, el hombre grita "qué
bellos ojos" justo antes de saltar. Las correspondencias
aquí con Rachael (una replicante que toca el piano) y Deckard
(se enamora de Rachael, intenta un salto casi suicida del edificio
de Sebastian) son inconfundibles.
Cuando
Gaff "arresta" a Deckard en un puesto de venta de "sushi"
en el comienzo, hay mucho más en juego que una comida interrumpida.
El acontecimiento marca la transición entre un sedado retiro
(recuérdese que el replicante muerto es el que ha sido
"retirado") a una frenética lucha entre la vida
y la muerte o alternativamente, su despertar de la oscuridad de
la ignorancia a la luz del conocimiento. Es más que una
coincidencia que deba estar comiendo pescado en este momento decisivo:
el pescado es la comida sacramental de muchas religiones basadas
en un Misterio (por ejemplo la Ultima Cena, la comida Sabática
Hebrea, y numerosas fiestas de los muertos). Universalmente, repartir
el pescado es renovar o sustentar simbólicamente la vida.
Pris, la replicante prostituta, tiene fecha de inicio (nacimiento)
el 14 de Febrero, día de San Valentín.
La
repetida aparición del número 23 como parte integral
de números importantes que aparecen en el transcurso del
filme es una de las primeras irregularidades que atrajeron mi
atención. Robert Anton Wilson (1988) ha comentado extensamente
la "sincronicidad del 23" y sus significados aparentes.
En el corte del director de Blade Runner este número es
citado desordenadamente gran cantidad de veces. Algunos ejemplos
son: los replicantes renegados matan a 23 personas en la nave
secuestrada, el spinner de la policía de Los Angeles es
número 995 (9+9+5=23), el teléfono de Rachael es
555-7583 (7+7+5+3= 23), el número de licencia de Deckard,
B26354 (2+2+6+3+5+4=22), y el del departamento de Sebastian, (46751)
(4+67+5+1=23). El número 23 es representativo del hombre
emprendiendo la Gran Tarea -el Matrimonio Místico de los
Cabalistas-, o unión con la cabeza de Dios. El primero
abandona sus comodidades y luego el mundo en su totalidad. No
hay vuelta atrás para alguien que ha iniciado este camino
que es claramente representativo del camino de Deckard y el de
otros replicantes.
Con suerte, estos ejemplos serán suficientes para mostrar
que una considerable cantidad de material oculto subyace bajo
la superficie de Blade Runner.
Después
de reconocer las instancias precedentes de significados ocultos
en Blade Runner. El Corte del Director, decidí emprender
un cuidadoso estudio de cada uno de los caracteres en la película.
Mi esperanza era que esto ayudaría a esclarecer numerosos
asuntos de la trama y sus interpretaciones. Además de confiar
en el tradicional simbolismo de las criaturas de la naturaleza
y objetos atribuidos a los caracteres a lo largo de la historia,
también realicé Gematria sobre cada uno de sus nombres.
Gematria es una de las tres partes de la Cábala literal
Judía. Es un proceso exegético basado en valores
numerales relativos: palabras y frases de valor numérico
similar son consideradas explicativas unas de otras. Como un proceso
en potencia altamente subjetivo, puede ser una herramienta un
tanto arriesgada para emplear en la interpretación.
Israel Regardie, un eminente estudioso del ocultismo ha escrito
que "..la Gematria será percibida tanto como cosas
sin sentido descritas de la manera más grotesca, o despertará
una especie de simulacro del estado místico original experimentado
por el que la usa". Con el objeto de minimizar la subjetividad
involucrada, previamente al análisis propiamente dicho
de cada nombre fueron adoptadas reglas de cálculo.
El proceso resultó bastante simple: los nombres fueron
traducidos a sus equivalentes en hebreo, valores numéricos
standard fueron substituidos por letras y sumados, y luego se
consultó un libro de correspondencias (en este caso "Sepher
Sephiroth in Regardie" [ed.], 1986). En favor de la brevedad,
las interpretaciones de más abajo sólo muestran
una forma abreviada del proceso exegético. Aquellos que
deseen verificar mis interpretaciones pueden hacerlo con la información
a la mano.
Por supuesto, antes de continuar debería proveer algún
razonamiento como por ejemplo por qué es razonable analizar
una película realizada en 1982 con una antigua práctica
mística hebrea. La respuesta es bastante simple: la mayoría
de los nombres de personajes y temas esenciales han sido tomados
directamente de la novela de Philip K. Dick "¿Sueñan
los Androides con Ovejas Eléctricas?" (1968), y es
conocido que Dick incorporaba sistemas místicos a algunos
de sus trabajos; aún una visión rápida del
filme revela un gran número de temas bíblicos (ver
"El Hilo Místico" más abajo).
La novela ganadora del premio Hugo de Dick, "Un Hombre en
el Castillo" (1962) estaba enteramente tramada consultando
el I Ching y "Ubik" (1969) gira alrededor del Bardo
Thodol del Libro Tibetano de los Muertos. En cartas privadas,
Dick ha escrito que hacia 1966 había recogido un "filón
de material teológico" de su amistad con el Obisco
Episcopal de San Francisco Pike (quien fue eventualmente despojado
de su oficina debido a sus viajes demasiado públicos a
los campos del misticismo). Las últimas palabras de Dick:
"Valis" (1981), "La Transmigración de Timothy
Archer" (1982) y "Radio Libre Albemuth" (1985)
fueron directas exploraciones religioso-místicas publicadas
bajo el disfraz de la ciencia ficción. No sería
sorprendente que otras novelas de P. K. Dick produjeran afinidades
místicas luego de una inspección cercana.
Correspondencias de caracteres:
Roy Batty: El caracter de Roy Batty es tanto el más trágico
como el más inspirador de Blade Runner. El es Lucifer (como
angel destructor) y Cristo (como salvador crucificado de su enemigo,
Deckard). Su fecha de inicio es el 8 de Enero -dentro de las variaciones
del calendario para la Fiesta de la Epifanía (del griego
epiphanos, el emerger de la deidad), otro lazo con Cristo. Sin
embargo, como Lucifer se rebela en contra del orden y conduce
a sus ángeles caídos (los otros replicantes) en
una guerra contra el Cielo. De hecho, Roy asciende exitosamente
a los cielos y confronta, condena y destruye a su Creador (Tyrell).
Pero ni siquiera esto puede salvar a Batty y a sus amigos replicantes
que han estado bajo una inalterable sentencia de muerte desde
su nacimiento. Una exégesis de Roy Batty (RY BTTY = 200/20,
220) significa los gigantes bíblicos conocidos como Nephilim,
quienes eran superhombres (Cuando poníamos nuestros ojos
en los Nephilims no nos sentíamos más grandes que
saltamontes; y así es como debíamos de haberles
parecido a ellos. [Num. xiii 33]).
Roy es asociado con diversos animales a lo largo de la película.
Mientras interroga a Chew, una figura iluminada de apariencia
de águila puede ser vista brevemente detrás suyo.
El águila es una atribución tradicional de fuerza
y poder. Luego, cuando Roy persigue a Deckard por las ruinas del
edificio de departamentos de Sebastian, aúlla varias veces
como un lobo. El lobo representa a la Tierra, y a espíritus
devoradores, persecutores. En la mitología celta, un lobo
se traga el sol por las noches (como Batty ha destruido a Tyrell).
Antes de salvar la vida de Deckard, Roy adopta una paloma blanca
como su atribución animal última. Las palomas representan
el amor, la paz, la luz y la vida espiritual, especialmente cuando
se pasa de un estado de existencia a otro. Incidentalmente, el
fondo sobre la escena de la muerte de Roy es un enorme cartel
luminoso de TDK Corporation (TDK = 33 = dolor, lágrimas,
duelo).
Bryant:
el inspector de policía Bryant aparenta no portar una especial
significación en el filme más allá de lo
que vemos en la pantalla. Una exégesis de su nombre (BRYNT
= 271) significa que es bajo y cruel, ciertamente una adecuada
descripción del inspector.
Chew:
El diseñador genético de ojos Chew es uno de los
científicos de la Tyrell Corporation que forma una trinidad
de poderes naturales. Chew is un eremita que habita el campo del
hielo - su laboratorio criogénico. Una exégesis
de su nombre (CHV = 14) significa la interacción de la
Divina Voluntad con la materia, o su rol como creador de ojos.
Deckard:
Una exégesis de su nombre (DKRD = 228) significa el Primer
nacido (Adán) y un regidor de la Tierra. Es vinculado al
Dr. Tyrell (ver más abajo) por su posesión de un
árbol bonsai siempreverde que simboliza la vida eterna.
Está bastante claro por las pista en Blade Runner. El Corte..
que Deckard es un replicante. La pieza de evidencia crucial que
lo confirma es la figura origami del unicornio que Gaff deja fuera
del departamento de Deckard en el final de la película.
Deckard también es relacionado a Sebastian por la posesión
compartida de un unicornio (ver más abajo). En esta instancia,
el unicornio representa virtud, incorruptibilidad, poder y fortaleza.
El unicornio es también un guardián del Arbol de
la Vida. Gaff sólo puede haber sabido del sueño
del unicornio de Deckard mediante el acceso a su mente, por lo
tanto Deckard debe ser un replicante con implantes de memoria.
El unicornio se manifiesta a sí mismo desde el campo de
los sueños hacia el mundo material. Similarmente, Deckard
ha sido transformado de un destructor de la vida en su guardián,
y de humano en replicante (sin embargo, ¿hay realmente
alguna diferencia?). Esto es apoyado por la exégesis del
número del departamento de Deckard (9732): éste
simboliza el lugar donde se unen los mundos arquetípicos
y formativos -por ejemplo, el descubrimiento de Deckard de su
verdadera naturaleza-.
Gaff:
Gaff es una oscura figura que pasa todo su tiempo siguiendo a
Deckard durante su caza de los replicantes. Una exégesis
de su nombre (GPHPH = 173) significa "ilumina mis ojos"
- una precisa descripción considerando su rol pivotal en
iluminar a Deckard vía la figura origami del unicornio.
Holden:
Holden es baleado por León en la secuencia de apertura
de Blade Runner. Es puesto en una máquina resucitadora
y nunca se lo vuelve a ver. Una exégesis de su nombre (HLDN
= 89) significa "cuerpo" y "silencio."
León
Kowalski: La atribución animal de León es la tortuga
que representa el sostén del mundo, la Tierra y la base
de cualquier materia. Las tortugas están relacionadas también
a las regiones del norte. Una exégesis de su nombre (LN
KWLSKY = 80/146, 226) significa el Mundo y el Norte. León
es el replicante "hombre común".
Taffey
Lewis: Una exégesis de su nombre (TPHPHY LVS = 580/336,
916) apropiadamente decribe su nightclub, The Snake Pit (El foso
de la serpiente), como el lugar de depravación donde ocurre
un ataque. El gusano que Deckard halla en su trago encarna la
muerte y la disolución que yace bajo la superficie del
resplandeciente exterior del nightclub. Las velas dispuestas en
todo el lugar representan lo incierto de la vida al ser fácilmente
extinguibles y formar un vínculo simbólico con las
del dormitorio de Tyrell (ver más abajo).
Pris:
Cuando Pris encuentra por primera vez a J.F. Sebastian, ella está
enmarcada por luces callejeras que recuerdan a ojos de gato. Mientras
la escena llega a su fin, la replicante mira maliciosamente a
las espaldas de Sebastian mientras maullidos gatunos sintetizados
resuenan en la noche. Tradicionalmente, el gato ha representado
la cautela, la maldad, la oscuridad, los poderes de la luna y
la variable naturaleza. Todos estos aspectos caracterizan el papel
de Pris en tenderles la trampa a Sebastian y a Tyrell para que
sean asesinados.
A Pris le ha sido dada a menudo la atribución del mapache
debido a su maquillaje; sin embargo, sus ojos oscurecidos, su
complexión pálida y sus llamativos labios rojos
son también las marcas históricas de las prostitutas.
Una exégesis de su nombre (PRS = 580) significa depravación,
particularmente el chivo expiatorio cargado con los pecados de
los judíos y luego desterrado ("el animal cargará
todas sus iniquidades sobre él hasta algún terreno
yermo, donde el hombre lo liberará, allá en lo inhóspito".
[Levit. xvi 22]).
Rachael:
Una exégesis de su nombre (RChL = 238 ~ 76) significa el
esclavo secreto, un reconocimiento al status de Rachael en el
inicio del filme. Su atribución natural primaria es la
araña, con cuyo conocimiento Deckard prueba a Rachael que
ella es un replicante. La araña es la Gran Madre en sus
aspectos como tejedora del destino y generatriz que teje la red
de la realidad fuera de su propia substancia. Rachael ciertamente
puede ser considerada como la tejedora del destino de Deckard.
Como la Gran Madre, Rachael también es Eva. Sus atribuciones
secundarias surgen durante el test Voight Kampff realizado por
Deckard: ternero, mariposa, avispa, mujer desnuda, ostra y perro.
Estas se combinan para significar un intachable y casto pero fértil
perfil psicológico femenino (ejemplo, el rol de Rachael
como la forma experimental y de transición de replicante
que es difícilmente distinguible de un ser humano "real".
J.F.
Sebastian: Sebastian es otro de los científicos de la Tyrell
Corporation que forma una trinidad de poderes naturales; es el
eremita que habita el campo del agua ("goteante" es
una definición que le queda chica a su edificio de depatamentos).
Una exégesis de su nombre (YPH SBSTYN = 95/841, 936) significa
el lisiado que crea una multitud. Esto se refiere tanto a su afflicción
con la progeria y a su rol como diseñador genético.
Las atribuciones animales de Sebastian son los roedores (ratas
son vistas por docenas a su alrededor en su departamento), el
osezno (un oso en uniforme militar lo saluda cuando trae a Pris
a su vivienda), el avestruz (entre sus juguetes), y el unicornio
(También entre sus juguetes).
El roedor representa hipocresía y duplicidad, señalando
el rol de Sebastian en traicionar al Dr. Tyrell. En el Cristianismo,
los oseznos son emblemáticos de seres amorfos, una justa
descripción de Sebastian, quien es humano pero sufre del
mismo destino (una expectativa de vida acortada basada en al genética).
El unicornio representa la docilidad de Sebastian. The avestruz
significa su rol como destructor, que combinado con una exégesis
de su número de pase en la Tyrell Corporation (1 + 6 +
4 + 1 + 7 = 19, "un enemigo") reafirma en papel de Sebastian
en la muerte deTyrell.
Dr.
Eldon Tyrell: El Dr. Tyrell es la cúspide de apariencia
eremita de la trinidad de poderes naturales de la Tyrell Corporation
- un Dios sol viviente. El habita un zigurat (*) dorado que empequeñece
todos los edificios vecinos de Los Angeles. En la tradición
sumeria, el zigurat representa a la Montaña Sagrada, el
lugar habitado por la Divinidad, y el eje cósmico. La única
vez que vemos el sol y las estrellas es desde de la ubicación
privilegiada del edificio de la Tyrell Corporation.
Por la noche, Tyrell reposa en una cama rodeada de 46 velas (la
luz de la perfección y, a través de la exégesis,
uno de los nombres sagrados de Dios). La cabecera está
decorada con un motivo de grullas blancas -simbólicas de
una elevada posición, inmortalidad y un intermediario entre
el cielo y la tierra. Las atribuciones animales de Tyrell son
la lechuza (sabiduría, soledad; obscuridad, muerte) y el
águila (poder, autoridad). Interesantemente, también
posee varias atribuciones de plantas: dos arboles bonsai de siempreverde
(vida eterna) vistos en la mesa de la oficina cuando Deckard arriba
por primera vez a la Tyrell Corp. y una planta perecedera (el
principio de la vida, en toda su manifestación) en la esquina
izquierda de la oficina.
Todo lo que rodea a Tyrell -los árboles, la lechuza, Rachael,
el mismo edificio ue habita- son manifestaciones artificiales
que provienen directamente de su voluntad. Una exégesis
de su nombre (LDN TYRLL = 84/279, 363 significa lo todopoderoso
y duradero, pero falso, un Creador que habita una ciudad. Como
el Creador es falso, también lo son sus creaciones (los
replicantes). El es el garantizador de la vida y de la muerte.
Todos los que desean verlo deben ascender por una escalera dorada
(zigurat) y solicitar una audiencia en su recámara. Así
como el nightclub de Taffey Lewis es un lugar de decadencia física,
el dormitorio de Tyrell es un lugar de desolación espiritual
(ver comentarios anteriores acerca del juego de ajedrez).
Zhora:
Una exégesis de su nombre (ZHR = 212) significa una ramera.
Mientras es cierto que Zhora está programada para cometer
asesinatos políticos, su ocupación en BR es la de
una bailarina exótica en un club nocturno para adultos
(la voz que anuncia su acto en "The Snake Pit": "Obsérvenla
tomar los placeres de la serpiente que una vez corrompió
al hombre"). De hecho, su acto es presentado como "La
Señorita Salomé y Su Serpiente"- una abierta
referencia a la mortífera bailarina de la serpiente de
la leyenda hebrea. Como atribución animal de Zhora, la
serpiente representa muerte, maldad, pecado y pasión sexual.
Las serpientes acompañan a numerosas deidades femeninas
y con frecuencia se aparecen en pares a su alrededor simbolizando
la unión sexual.
Muchos observadores han señalado que hay numerosas parejas
en la película: Deckard y Rachael, Pris y Roy, y León
y Zhora. Una exégesis los nombres de cada pareja producen
interesantes resultados. Deckard y Rachael (228/76, 304) signican
oro o iluminación, incorruptibilidad, y sacritud - una
forma de los dioses.
Pris y Roy (580/220, 800) signican el arco iris - una transfiguración
o el puente entre un mundo y otro.
León y Zhora (226/212, 438) signican la piedra baetylic
de Jacob - un lugar de encuentro entre el cielo y la tierra ("Construid
el altar del Señor vuestro Dios con bloques de piedra desnuda,
y ofrézcanle ofrendas íntegras sobre él al
Señor Vuestro Dios". [Deut. xxvii 6]). Por lo tanto,
cada una de las parejas encarna un objeto perfecto que conecta
el mundo de los humanos con el campo de lo trascendental.
Una exégesis de la suma de los nombres de todos los replicantes
(incluyendo a Deckard) significa el aceite de Unción ("...
extrajeron numerosos demonios, y ungieron a numerosos enfermos
con aceite y los curaron"). [Mk 6, 13]). Así como
este aceite infunde nueva vida divina a quienes lo reciben, también
los replicantes con su existencia y esclavitud sirven como potencial
curación a una sociedad que ha perdido contacto con su
capacidad de empatizar.
El
Hilo Mundano:
Blade Runner. El Corte del Director consiste en dos hilos temáticos
cercanamente relacionados: un hilo primario o mundano que es la
historia detectivesca futurista que se desarrolla sobre la pantalla,
y un hilo secundario o mítico que recrea dramas cósmicos
pre-Cristianos. Para que la coherencia de pensamiento sea mantenida,
estas dos facetas deben ser examinadas como items separados.
El tema del hilo mundano de BR es que las vidas de los humanoides
sí importa: la barrera física entre los humanos
es tanto artificial como de piel (como Deckard se percata al practicarle
el Voight Kampff a Rachael y luego cuando él mismo cruza
esa barrera). La separación existencial entre humanos y
replicantes es de la misma manera una maquinación que les
permite a los amos conservar su poder sobre sus esclavos sin tener
el inconveniente de los escrúpulos morales. Mucho tiempo,
energía y tinta han sido gastados en debates acerca de
cuál es a trama "real" en el corazón de
la temática mundana de BR. Mucho de esto requiere tomar
en cuenta detalles del proceso de filmación y de post-producción
que son claramente inadmisibles si el filme va a ser examinado
como una narración.
El
Hilo místico:
Como el estudio previo de los caracteres ha demostrado, numerosas
leyendas antiguas son revisitadas en BR. Roy Batty es Lucifer,
el portador de la Luz, encarnado en toda su iracunda, destructiva
gloria solar. Los otros tres replicantes (Pris, Zhora, and León
Kowalski) son los ángeles caídos menores. Debe recordarse
que aunque Lucifer y los ángeles rebeldes fueron arrojados
a la oscuridad, también eran parte de la creación
original y aún son seres de luz.
En BR, la única motivación de los replicantes es
ascender a los cielos y conseguir que su Creador arregle su creación
imperfecta (conseguir acceso a Tyrell y a vidas más largas).
Ellos comienzan corrompiendo al séquito de Tyrell (Chew
y Sebastian) y luego destruyéndolos. Sólo Roy tiene
éxito en conocer al Creador, pero su esfuerzo es inútil.
Aquél no puede, o no quiere deshacer algunos de sus "errores"
pasados. Roy destruye a Tyrell en un arranque de ira incontrolable
ante su última hipocresía. Ni siquiera esta medida
extrema puede alterar el destino y Roy se da cuenta de que ha
desperdiciado sus últimos días destruyendo lo que
él atesora con tanta devoción: la vida. En un esfuerzo
final, Roy es capaz de lanzarse desde la oscuridad y revelar su
cuerpo de luz original como Cristo, cuando salva a Deckard de
una muerte segura. Roy ha trascendido todas las limitaciones y
logrado llevar a cabo la Gran Tarea dándose cuenta de que
mientras la muerte es el último horizonte de todo, él
aún puede negar sus intereses egoístas con el objeto
de hacer una profunda diferencia afirmando la vida (Quienquiera
que desee salvar su vida la perderá; pero el que de su
vida por mí la salvará. [Lk 9, 24]).
Es instructivo notar el siguiente y aparente error de continuidad
en BR: cuando Roy Batty y Deckard se encuentran en el enfrentamiento
decisivo, Roy conoce el nombre de Deckard a pesar de que nunca
se han visto antes. En el contexto del mito de Lucifer y de los
análisis previos de los caracteres, esto cobra perfecto
sentido. Después de todo fue el "pecado de orgullo"
(negarse a reverenciar a Adán [hombre] como amo de la Tierra)
el que hizo que Lucifer y los ángeles rebeldes fueran echados
del cielo en primer lugar. ¡Por supuesto que Roy (Lucifer)
debería reconocer a Deckard (Adán, gobernador de
la Tierra)!
Los paralelos entre la Caída de Hombre y los eventos que
rodean a Deckard y a Rachael no podrían ser más
claros. Tanto Deckard (Adán) como Rachael (Eva) comen poco
juiciosamente el fruto prohibido del Arbol de la Sabiduría
(descubren que son replicantes) y entonces deben abandonar el
Jardín del Edén (una vida de previamente bendecida
de ignorancia en la ciudad). Los simbolismos naturales y las exégesis
que apoyan esta interpretación son innegables. De manera
más que interesante, pareciera que Gaff desempeña
el rol de la serpiente (el Diablo, Lucifer) en esta nueva puesta
en escena del mito. El tanto le proporciona indirectamente conocimiento
a Rachael (conduciendo a Deckard a la Tyrell Corporation para
que le haga el test), como suministrándole directamente
conocimiento a Deckard acerca de su status como replicante (a
través de la figura de origami del unicornio). Si recuerdan
la exégesis del nombre de Gaff, éste significa "El
iluminador" (como Lucifer, el portador de la Luz).
¿Pero,
Qué Significa Todo Esto?
Habiéndolos
llevado por un desaforado paseo en coche por los extraños,
penumbrosos territorios del mito y del misticismo, temo que ustedes,
gentiles lectores, ahora esperen que revele una rápida
y elegante conclusión de dimensiones cósmicas. ¡Miren
de cerca!. No poseo ningún sombrero alto de donde extraer
el proverbial conejo. He dispuesto antes una mesa repleta de porcelana
dorada y cristalería barroca -¿y ahora desean que
remueva el mantel de una audaz tirón?. Les ruego me disculpen,
debo declinar la propuesta. A veces me convenzo de que todo el
simbolismo de más arriba fue sembrado intencionalmente
en Blade Runner. El Corte del Director por una cábala iniciada
por Philip K. Dick y concluida por unos misteriosos asistentes
quienes pusieron sus manos en el guión del rodaje mientras
nadie estaba mirando. Luego, en momentos de mayor escepticismo,
veo todo el asunto como un mero punto de reunión sinergético
entre mi mente y la oscura visión de Ridley Scott sobre
un futuro posible. Lo que está claro, sin embargo, es la
respuesta a las tres preguntas planteadas en el filme: "Quién
soy?, ¿Por qué estoy aquí?, y ¿Qué
significa ser humanos?. Roy Batty, en sus momentos de agonía
nos enseña cómo ser "más humanos que
lo humano" de la mejor manera que existe.
Guión de Hampton Fancher (1980)
Diferencias:
Son 6 los replicantes: Roy, Zhora, Pris, Leon, Mary y otro que
es destruido al intentar traspasar los dominios de la Tyrell Corporation.
Deckard es sometido a un test de aptitud para el trabajo que lo
lleva por un viaje virtual a altas velocidades por un recorrido
repleto de peligros donde aparecen por primera vez imágenes
relativas a su nostalgia por la naturaleza: bosques helados y
un cielo límpido que distraen su atención de la
prueba. Al eliminarse del corte de Ridley Scott el viejo desenlace
donde Deckard y Rachael huyen sobrevolando en su vehículo
los bosques del norte, desaparece toda alusión directa
al paisaje mental creado por Philip K. Dick como válvula
de escape del protagonista.
Tyrell ofrece a Deckard que se lleve a Rachael como asistente
en su trabajo, cosa que éste declina aceptar. Rachael sabe
que es un replicante antes de ir a ver al policía en su
departamento, y su caracterización es mucho más
dura que la versión definitiva del mismo personaje: mata
a Leon sin inmutarse y responde favorablemente y sin hacerse demasiadas
complicaciones a los avances de Deckard. En este trabajo en solitario
de Hampton Fancher Rachael posee mayores limitaciones, por ejemplo,
la imposibilidad de llorar o de soñar.
El
personaje de Holden tiene mayor relevancia que el de Gaff. Es
amigo personal de Deckard, que lo visita en el hospital donde
ha ido a parar después de ser agredido por Leon, y allí
le brinda su opinión profesional acerca de la estupidez
de que un blade runner haga el amor con su presa. Holden expresa
su convencimiento de que los androides no son "reales",
y que las emociones que puedan mostrar son simuladas o una mera
ilusión.
La
intervención de Chew, el fabricante de ojos, se limita
a entregarle su mercancía a Sebastian. Ambos personajes
no trabajan para la Tyrell Corporation, sino que manejan sus propias
pequeñas empresas, recibiendo ocasionalmente encargos de
Tyrell. El oriental no muere a manos de Batty ni escucha sus evocadoras
palabras "Si hubieras visto lo que yo he visto con tus ojos...".
También se extrañan las vívidas imágenes
extraidas de un poema de Milton:
En
este temprano boceto, la pesquisa con que Deckard llega hasta
Zhora es mucho menos sutil: lo consigue con la única ayuda
de unas fotos (no está la pista de la escama de serpiente
en la bañera).
El
encuentro del policía con su primera presa no se produce
en el local de Taffey Lewis (que aquí aparece como un nervioso
pederasta), sino en otro edificio donde audicionan nuevos números
artísticos de diversa índole. En posteriores reescrituras,
al suprimirse el personaje de Mary, cuya muerte afecta a Deckard,
este sentimiento se proyecta sobre Zhora, a quien en verdad ha
matado sin sentir remordimiento alguno simplemente porque ella
"no le gustaba".
Además
de Pris, en el edificio de J.F. Sebastian están instalados,
de incógnito, Roy y Mary, quienes más tarde serán
presentados al humano como los "tíos" de Pris.
Mary es la menos inteligente y brutal de las replicantes; borrada
del guión definitivo, algunos de sus parlamentos son atribuidos
a la otra androide, que muestra mayor afinidad con Roy. Muere
acribillada dentro de un ropero donde se había refugiado,
cuando Deckard abre fuego sobre una habitación aparentemente
desierta. También se omiten el personaje del sereno del
edificio y su departamento-granero en el que abundan animales
como cerdos y gallinas fabricados por Sebastian. Su cuerpo devorado
por ratas, es hallado por Deckard cuando penetra en el edificio
en busca de los replicantes.
Tyrell está casado y tiene una numerosa prole; ellos son
retratados como si formaran parte de una nueva realeza, con caprichos
prontos a ser satisfechos por un séquito de sirvientes,
y además son poseedores de esclavos (los replicantes),
cuya explotación es el principal sostén de su imperio.
Posteriormente, los guionistas prefirieron presentar a un Tyrell
solo e inalcanzable, con el objeto de reforzar su identificación
con la imagen del creador.
La
excusa de Sebastian para llegar al doctor Tyrell no es una movida
brillante de ajedrez, sino la entrega de un regalo para el hijo
del primero, que éste le ha encargado fabricar. Se trata
de un pequeño grifo viviente (criatura mitológica,
mitad león, mitad águila).
Tanto
Tyrell como su familia y empleados son masacrados por Batty, cuyo
encuentro con su creador es idéntico al que conocemos.
Sebastian no muere entonces, sino que es arrojado por la ventana
de su departamento cuando los androides se ven cercados.
El
combate final de Deckard con los replicantes es fundamentalmente
distinto. El que lo enfrenta con Pris se produce en un gimnasio,
es mucho más extenso y se emplean como armas pesas y otros
artefactos de gimnasia. En el caso de Roy, hay aún mayores
diferencias, siendo la batalla mucho más cruenta e inhumana
por el simple hecho de que los androides son aquí mucho
menos humanos (Roy es capaz de seguir luchando con una perforación
debajo de un ojo que le atraviesa la cabeza), y su objetivo nunca
se aparta de la destrucción.
El
Nexus 6 no exterioriza -no es su intención- su extrañamiento
ante los misterios de la vida antes de morir ni inspira reflexión
alguna en el apaleado Deckard, que en vez de ser salvado por el
replicante debe apelar a sus propios medios para contrarrestar
el peso muerto de aquél cuando está a punto de caer
al vacío debido a su propia torpeza. Es que después
de rematar a Batty con un disparo en la base del cráneo,
no puede zafarse de su mano que le apresa el tobillo, y en su
desesperación tropieza y queda colgando del borde de unas
escaleras.
Gaff
desaparece virtualmente de la historia, y con él todas
sus miniaturas y dobles sentidos. La referencia al unicornio no
existe, ni a la posible naturaleza artificial del protagonista.
En
el desenlace Deckard lleva a Rachael a un lugar apartado parecido
a los bosques que ella ha visto en una de las fotografías
de su departamento, y la mata. El policía, que la ama y
ha llegado a creerla más humana que muchas de las personas
que conoce, piensa que de esta manera evitará que otros
la persigan. Tyrell, que en verdad no ha muerto, es mantenido
en animación suspendida hasta que pueda ser reanimado.
Se
había pensado originalmente en Dustin Hoffman para interpretar
a Deckard, y el diminuto actor incluso mantuvo varias entrevistas
con Ridley Scott para discutir la historia, pero problemas personales
lo alejaron del proyecto.
El ojo en el comienzo de la película pertenece a Holden,
según lo revela el storyboard.
El texto completo del anuncio callejero que puede escucharse mientras
Deckard espera su turno en el bar que sirve fideos es el siguiente:
"Una nueva vida lo espera en las colonias del espacio exterior.
La oportunidad de volver a empezar en una tierra dorada de oportunidades
y aventura. Nuevo clima, facilidades recreativas... completamente
gratis. Use a su nuevo amigo como sirviente personal o un incansable
trabajador de la tierra. El humanoide replicante genéticamente
diseñado y vestido a la moda diseñado especialmente
para satisfacer sus necesidades. Así que sigamos adelante,
América, pongamos a nuestro equipo allá arriba..."
En el corte del director se agrega: "Este aviso es patrocinado
por la Corporación Shimato Dominguez - Ayudando a América
en el nuevo mundo".
Las partes vocales utilizadas en los comerciales callejeros fueron
extraídas de "Japan: traditional vocal and instrumental
music, Shakuhachi, Biwa, Koto, Shamisen" ("Japón:
Música vocal e instrumental tradicional, ..."), interpretado
por Ensemble Nipponia (Electra Asylum Nonesuch Records/ Warner
Communications Inc., 1976). Las letras cuentan la trágica
historia de la completa destrucción de un clan japonés
por otro. El "Tema de amor" y los acordes de Rachael
en el piano son variaciones de el Nocturno nº 13 de Chopin.
Cuando Gaff recoge a Deckard, la escena de despegue en la computadora
es la misma utilizada en Alien, donde la cápsula de escape
se separa de la nave madre. La presentación en blanco y
negro de la máquna Voight Kampff también fue usada
como proyección de pared en Alien. Cuando Deckard entra
en su departamento hacia el desenlace, el murmullo de fondo es
el mismo que se escuchaba en ciertas partes de aquella película,
y el humo de cigarrillos tiene idéntico color amarillo.
El "corte del director" contiene dos tomas aéreas
adicionales del acercamiento a la Tyrell Corporation, dos primeros
planos del ojo de Holden y dos tomas de éste desde atrás
que no se ven en otras versiones. El vuelo del spinner hacia la
estación de policía es idéntico en todas
ellas excepto que Gaff puede ser oído diciendo algo en
la jerga urbana.
La voz en off agregada para el estreno comercial de 1982 fue escrita
por un veterano de la televisión llamado Roland Kibbee,
luego de descartarse un primer borrador del escritor y guionista
Darryl Ponicsan. Cuando los co-escritores Fancher y Peoples, ahora
amigos, vieron la película juntos, tenían tanto
miedo de que el otro la hubiera escrito que se abstuvieron de
realizar cualquier comentario negativo hasta después de
varios meses. Fuente: Los Angeles Time Magazine, 13 de septiembre
de 1992.
Las tomas aéreas con que se montó un final feliz
opuesto al de Ridley Scott usadas en la misma versión fueron
secuencias descartadas de El resplandor, de Stanley Kubrick (filme
de cuyo elenco participaba Joe Turkell, el actor que interpreta
al Dr. Eldon Tyrell).
Tomando en cuenta las diferentes exhibiciones previas para testear
a la audiencia (Denver/Dallas y San Diego) y la versión
europea (más larga y similar a la primera edición
en video), hay cinco versiones diferentes de Blade Runner. Las
copias vistas en Denver/Dallas y San Diego aún no llevan
la voz en off aunque en la última de ellas ya se puede
apreciar la modificación del desenlace; existen pequeñas
diferencias en los diálogos y en la duración.
La novela de Dick ofrece una explicación de por qué
ciertos animales reales son tan costosos (las palomas, vistas
en gran abundancia en el edificio de Sebastian, no se cuentan
entre ellos): algunos animales son mucho más raros que
otros y supuestamente las lechuzas están extintas.
El individuo con la cabeza sobre su brazo en la foto del departamento
de Leon es Roy. En la impresión de trabajo, se escucha
a Deckard decir: "Hola, Roy".
El diálogo con el fabricante de serpientes no coincide
con el movimiento de los labios porque originalmente era ligeramente
distinto y al final no se mencionaba el nombre de Taffey Lewis.
Los versos que recita Roy en el laboratorio de Chew son una paráfrasis
de la poesía "America: una profesía",
de William Blake. "Fiery the angels fell,
Deep thunder roll'd around their shores Burning with the fires
of Orc". "Fieramente cayeron los ángeles Profundos
truenos rodaron alrededor de sus playas
Ardiendo con los fuegos de Orc".
Los ojos de Deckard fulguran tenuemente (amarillos-anaranjados)
cuando le dice a Rachael que él no la perseguiría,
pero otro sí lo haría. Deckard está parado
detrás de Rachael, y está fuera de foco.
Cada personaje está asociado a un animal diferente:
Leon:
tortuga
Roy:
lobo, paloma
Zhora:
víbora
Rachael:
araña
Tyrell:
lechuza
Sebastian:
ratón
Pris:
mapache
Deckard:
pez (sushi: pescado crudo), unicornio
El departamento de Sebastian está lleno de criaturas bastardeadas,
parte humanas, parte máquina y parte animal. Hay un unicornio
relleno en la mesa de trabajo (a la derecha de la pantalla, mientras
los ratones se escabullen encima de la parafernalia diseminada
mientras Sebastian duerme).
La enorme cama de Tyrell, adoselada y cubierta por un palio, está
moldeada sobre el modelo de la cama del Papa.
El juego de ajedrez entre Tyrell y Sebastian usa la conclusión
de un juego disputado entre Anderssen y Kieseritzky en Londres,
en 1851, que es considerado como uno de los más brillantes
de todos los tiempos, y se conoce universalmente como "El
Juego Inmortal". Su expresión algebraica es la siguiente:
1 e4 e5 2 f4 exf4 3 Bc4 Qh4+ 4 Kf1 b5 5 Bxb5 Nf6 6 Nf3 Qh6 7 d3
Nh5 8 Nh4 Qg5 9 Nf5 c6 10 Rg1 cxb5 11 g4 Nf6 12 h4 Qg6 13 h5 Qg5
14 Qf3 Ng8 15 Bxf4 Qf6 16 Nc3 Bc5 17 Nd5 Qxb2 18 Bd6 Qxa1+ 19
Ke2 Bxg1 20 e5 Na6 21 Nxg7+ Kd8 22 Qf6+ Nf6 23 Be7 Checkmate.
El concepto de inmortalidad tiene obvias asociaciones en la posterior
confrontación entreTyrell y Batty. En un plano, el juego
de ajedrez representa la lucha de los replicantes contra los humanos:
los humanos consideran a los replicantes como peones que son removidos
uno a uno. Los replicantes individuales (peones) intentan volverse
inmortales (una reina). En otro plano, el juego entre Tyrell y
Sebastian representa a Batty acechando a Tyrell. Este comete un
error fatal en el juego de ajedrez, y otro error fatal tratando
de razonar con Batty.
En una de las primeras versiones del guión Tyrell era un
replicante, y Roy lo descubre por la llave que llevaban tanto
éste como Sebastian. En esa versión el Tyrell auténtico
estaba en una "crio-cripta". Después que Roy
mata al replicante Tyrell, hace que Sebastian le muestre la cripta
donde el verdadero Dr.Tyrell se encuentra muerto debido a un error
cometido por aquél.
El etil metano sulfonato como agente que cuya utilización
propone Batty para revertir su proceso de envejecimiento es un
mutágeno, y el subsiguiente debate entre el replicante
y Tyrell explora correctamente los problemas asociados al cambio
del DNA en las células.
Las compañías o productos que muestran sus logos
en el filme son ANACO, Atari, Atriton, Bell, Budweiser, Bulova,
Citizen, Coca-Cola, Cuisine Art, Dentyne, Hilton, Jovan, JVC,
Koss, Lark, Marlboro, Million Dollar Discount, Mon Hart, Pan Am,
Polaroid, RCA, Remy, Schiltz, Shakey's, Toshiba, Star Jewelers,
TDK, The Million Dollar Movie, TWA, Wakamoto.
Alguien reparó en que cierto número de las compañías
cuyos logos aparecían en el filme tuvieron dificulatades
finacieras luego del estreno y se habló de la "maldición"
de Blade Runner. Atari tenía el 70% del mercado de consolas
en 1982, pero sufrió pérdidas por más de
2 millones de dólares en el primer cuatrimestre de 1991.
Bell perdió su monopolio en 1982. Pan-Am se declaró
en quiebra en 1991. En 1982, Coca Cola lanzó su "nueva
fórmula", perdiendo millones de dólares. Sin
embargo, esta compañía ha experimentado desde entonces
el mayor crecimiento de cualquier empresa americana en la historia.
Cusinart se declaró en bancarrota en Julio de 1989.
El arma que usa Deckard es un rifle Austrian Steyr/Mannlicher
con acción de seguro, pero sin la empuñadura y el
cañón originales, dejando solo el recibidor. Una
nueva empuñadura fue agregada como efecto.
La
atmósfera
"No
puedo recordarlo exactamente, pero creo que la pirámide
fue una combinación de mis ideas y las de Ridley. Originalmente,
el edificio Tyrell iba a estar en la ciudad, iba a ser un edificio
masivo dentro de la ciudad misma. Decidimos que sería mucho
más "visual" si lo ubicábamos fuera de
la ciudad, de manera que realmente se elevara por encima del horizonte.
La pirámide fue la primera miniatura que construimos. A
lo largo de su base tenía probablemente ocho pies por ocho,
la cima era probablemente de dos pies cuadrados."
".. Se construyó con anterioridad a la fotografía
principal, ya que la primera escena que se rodó fue el
interior de la oficina de Tyrell, y teníamos que tener
las placas de la otra pirámide fuera de la ventana. De
modo que tuvimos que construir la pirámide, fotografiarla,
preparar las placas y hacer la proyección frontal en aquel
set."
".. Con el objeto de conseguir el efecto de la luz del sol
de fondo en la oficina de Tyrell, toda la parte superior del cuadro
era una serie de grandes reflectores del estudio. Después
de hacer la proyección frontal de los actores moviéndose
frente a la ventana, toda la parte superior de del cuadro fue
removido y reemplazado por una pintura mate. El sol tuvo que ser
opticalizado y rotoscopiado y cualquiera que se moviera frente
al sol tuvo que ser rotoscopiado también.
-Douglas Trumbull (Supervisor de Efectos Fotográficos Especiales)
"En filmes espaciales como Viaje a Las Estrellas o La Guerra
de Las Galaxias tienes vehículos volantes que están
allá afuera en el espacio, no interactuando con nada. No
hay reflejos en la superficie del vehículo o ninguna clase
de complejidad en la iluminación. La iluminación
en miniaturas de ese tipo es bastante sencilla. Pero cuando tienes
una miniatura que debe interactuar con un ambiente animado, o
con el ambiente de otra miniatura, se vuelve muy complicada. Por
ejemplo, los vehículos de Blade Runner tienen gran cantidad
de luces brillantes en ellos, y esas luces deben brillar sobre
los edificios en miniatura. Y si los edificios tienen luces, también
deben reflejarse sobre las miniaturas de los vehículos.
Y en realidad ambos se filman en dos momentos diferentes. Realmente
tienes que planearlo todo muy bien para lograr que la iluminación
interactiva funcione bien."
".. La idea de este bar que sirve fideos, donde por primera
vez vemos a Deckard era la de un MacDonalds del futuro en ciertro
sentido. De la manera en que lo traduje, lo imaginé como
un lugar llamado White Castle (Castillo Blanco), al que solía
ir cuando era un niño. Los White Castles fueron construidos
originalmente en los años '40. Todas sus superficies eran
curvadas y azulejadas. Basándome en ello, pero convirtiéndolo
en un lugar al aire libre, construimos nuestro bar de fideos.Tomamos
la actitud de que se trataba de una cadena. Hay uno en el centro
donde vemos a Deckard por primera vez, y hay otro cuando Sebastian
conduce hacia su departamento."
-Lawrence G. Paull (Diseñador de Producción)
"Hay gran cantidad de detalles en las vistas urbanas y los
paisajes industriales. Mucho de ello fue simplemente agregar uina
pieza tras otra. Algunas veces Ridley se involucraba en disponer
las tomas y otras no, pero tenía el concepto general de
lo que quería en cada una de ellas. Bastante a menudo ponía
de cabeza algo que que había usado como spinner, le adhería
unas cuantas cosas y se transformaba en un edificio.
".. El ambiente en la película es casi un protagonista.
Es una amenaza latente en todo momento. Una de las cosas que no
dejaba de tener siempre en mi mente por aquel entonces era que
esta ciuadad casi se cierra sobre ti o eres bombardeado por formas
y figuras constantes. Es casi algo orgánico. Si el aire
acondicionado se descompone o lo que sea, tan sólo lo agregas
a la estructura del edificio, lo agregas al exterior antes de
reparar esa parte. Dejas esa parte y construyes otra cosa sobre
ella y entonces levantas otro edificio encima de la primera. Funcionó
muy bien con la construcción de los modelos porque esa
es la manera en que normalmente juntamos las cosas.
-David Dryer
"Syd Mead vino con los diseños de la increíble
máquina Voigt Kampff. Discutió acerca de ella con
Ridley y conmigo, y entonces volvió con tres o cuatro esquemas.
Finalmente arribamos a una unidad que se abre y tiene un respirador
y un oscilador y todo tipo de perillas. Básicamente es
una máquina detectora de mentiras. La mentira es, no soy
un replicante."
-Lawrence
G. Paull (Diseño de Producción)
"Ridley dibujó un boceto de esta máquina, la
cual dijo era una exótica clase de detector de mentiras,
y leía las contracciones del iris. Cuando mientes, o estás
bajo stress, tu iris tiende a contraerse o a expandirse. La máquina
de Voight Kampff se centraría en la pupila y el operador
tendría una imagen ampliada del iris. La máquina
mediría las contracciones del iris y pondría esto
en un gráfico o algo por el estilo.Ridley quería
que esta máquina fuera algo bastante delicado, del tamaño
de un maletín, fácilmente portable, pero también
debía verse muy peligrosa sobre un escritorio, muy intimidante,
tal como si fuese una tarántula gigante. De modo que decidimos
que debería respirar."
".. Mi razonamiento para ello era que la máquina extraería
muestras de aire del área circundante. Cuando estamos asustados
o aprensivos, nuestros cuerpos expelen cierto olor. Y creo que
son minúsculos desprendimientos moleculares de proteínas
o algo que tus glándulas excretan. De modo que tu química
se altera cuando estás tenso. Instalas la máquina
y ella comienza por sí sola tan pronto como el sujeto entra
en la habitación; su brazo se mueve en derredor y se focaliza
en el ojo del sujeto. Tiene vida propia en cierto sentido, y es
muy intimidante.
-Syd Mead (Futurista visual)
A
pesar de los magníficos dibujos de la preproducción,
cuando el spinner fue inicialmente construido y fotografiado se
veía como un ladrillo volante. Requirió de una enorme
cantidad de energía hacerlo parecer aerodinámico
e interesante -continuamente agregándole luces intermitentes
y otros efectos.
-Doug Trumbull
Había cuatro tamaños de spinner. Uno era de cuatro
pies de largo, uno de un pie, otro de medio y otro más
de cuatro pulgadas. Dependiendo de la toma, usaríamos alguno
de los tamaños. Muchas veces cuando se ven varios de estos
vehículos, es tan sólo el mismo usado una y otra
vez. Hay un spinner Alfa Romeo y un Lobster, ambos de un pie de
largo. Les dimos a aquel tamaño de spinner diferentes apariencias
pintándolo de diferentes colores e iluminándolo
de manera ligeramente distinta".
-David Dryer
Todos los uniformes policiales fueron diseños originales
Michael Kaplan para el film, y combinan el estilo de los años
'40 con proyecciones del futuro. Hay una computadora y un reloj
en los guantes y sus visores tienen cables conectados a ellos
de modo que se iluminan cuando es de noche -no hay necesidad de
linternas-. Llevan tanto cachiporras como armas de fuego.El Esper
es otro diseño original de Syd Mead. Esta computadora futurista
emite un sonido de alta frecuencia mientras recibe instrucciones
para buscar brillantes fotografías en 3d.
"La
estación de policía fue filmada en la Estación
Central del centro de Los Angeles. A Ridley le gustaba debido
a la arquitectura Art Deco y Neo Fascista, y debido a su inmensidad.
Construimos la oficina de Tyrell en la estación, pero cometimos
un gigantesco error. La levantamos alrededor del acceso al baño
de damas, de manera que cada vez que comenzábamos a rodar,
alguna pequeña vieja dama quería usar el baño".
-Katherine Haber (Productor Ejecutivo)
"Este no es un estado policial. Mientras hay policías
de a pie en las escenas callejeras y pueden verse autos de policía,
no los hay en número desordenado. Hay pequeños destacamentos
de un solo hombre en toda la ciudad, principalmente usados para
supervisar a las gigantescas multitudes.
-Michael Deeley (Productor)
"Para el laboratorio de Chew encontramos una enorme planta
de envasadora de carne en Downey. Antes de comenzar a filmar,
ellos tuvieron que empezar a bajar la temperatura porque si sólo
pones la temperatura en cero o seis grados, las paredes de concreto
comienzan a resquebrajarse y suceden todo tipo de cosas extrañas.
Tienes que bajar la temperatura gradualmente."
".. Durante un período de cerca de dos semanas el
dueño bajó la temperatura hasta cuatro grados bajo
cero. Nosotros dispusimos el set cuatro días antes. Para
los dos días siguientes enviamos para allá a nuestro
equipo con latas de spray y se procedió a cubrir de hielo
las paredes. No solamente helamos las paredes, sino que terminamos
teniendo arándanos de dos pies de largo, arándanos
de verdad pendiendo del techo y hielo de verdad. ¡Estaba
frío!."
La compañía de Blade Runner también filmó
en algunos de las más bellas referencias arquitectónicas
de Los Angeles. El frente de la casa Ennis Brown en el área
de Lods Feliz fue diseñada en 1924 por Frank Lloyd Wright
en un bloque de motivos mayas. Este edificio, el más monumental
del trabajo experimental de Wright en el oeste es visto en el
filme como la entrada de el edificio de departamentos de Harrison
Ford, un enorme condominio de cientos de pisos de altura.
El edificio Bradbury, levantado en 1893 y recientemente amenazado
de corrupción arquitectónica por las modificaciones
municipales de seguridad, fue preservado en el celuloide por Blade
Runner. En una escena, Ford sigue la pista de Hauer hasta el ornamentado
edificio para la batalla decisiva. En otra, el diseñador
industrial J.F. Sebastian (William J. Sanderson) descubre a la
vagabunda Pris (Daryl Hanna) y la lleva a su departamento.
Este edificio se encuentra en el 304 de S. Broadway (esquina Sudoeste
de la Tercera & Broadway). Generalmente no se puede acceder
al interior y es difícil apreciar el trabajo de hierro
de la puerta de entrada. En una época estaba abierto alrededor
del mediodía de los sábados. También, los
tours pedestres de los auspiciantes de la entidad conservacionista
de Los Angeles presenta al Edificio Bradbury en su tour de la
esquina Pershing. Para informes, se puede llamar al (213) 623.CITY
Teatro del Millón de Dólares - 307 S. Broadway (esquina
Sudoeste de la Tercera & Broadway). Se puede ver este cine
y su gran marquesina en la escena donde Pris huye deSebastian
y rompe la ventanilla de su vehículo. Está abierto
al público y exhibe películas en castellano o dobladas
al castellano.
El túnel que Deckard atraviesa es el de la Tercera o Segunda
calle, una cuadra o dos al oeste del edificio Bradbury.
La casa Ennis-Brown -Avenida Glendower 2655 (más allá
de la Western Ave. sobre Los feliz Boulevard) Los tours se lleva
a cabo los segundos sábados de cada mes impar (Enero, Marzo,
Mayo, Julio, Septiembre y Noviembre). Información/reservaciones
al (213)
660-0607/668-0234
Otras locaciones incluían la zona céntrica: el edificio
de Pan Am donde Deckard y Gaff inspeccionan el departamento de
Leon en busca de pistas, y la vieja estación -Union Station-
de Los Angeles (la oficina de Bryant).
El
título Blade Runner se debe a Alan E. Nourse, autor del
relato The Bladerunner (El corredor vigoroso). William S. Burroughs
tomó ese nombre y escribió Bladerunner (a movie)
-Bladerunner (una película) en 1979. Ridley Scott adquiríó
los derechos sobre el nombre, que le pareció ideal para
designar las actividades de Deckard, aunque no sobre la historia,
que trataba acerca de traficantes de instrumental quirúrgico
que trabajaban para médicos clandestinos. Algo del concepto
visual fue inspirado por una historia de Dan O'Bannon y Moebius
(Jean Giraud) llamado The long tomorrow (El largo mañana),
que apareció en un número del libro de historietas
francés Wonders of the universe (Maravillas del universo)
y que estaba pensada originalmente como una parodia de la historia
de detectives americana.
El guión de Blade Runner contiene la siguiente definición
de androide [1]:
androide, sust. Gr. autómata humanoide. ver robot./ 1-
versión primitiva utilizada para realizar trabajos demasiado
aburridos, peligrosos o desagradables para los humanos. 2- Segunda
generación diseñada biogenéticamente. Unidades
de transmisión electrónica y cerebros positrónicos.
Usados en el espacio para explorar ambientes inhóspitos.
3- Tercera generación sintogenética. REPLICANTE,
contruidos en la cultura de piel y carne. Capaces de pensamientos
de auto perpetuación. Habilidades parafísicas. Desarrollados
para el programa de emigración.
Recomiendo
visitar el website The Official Blade Runner Online Magazine.