Pertenece
a la nueva generación de cómicos italianos que
comenzó a despuntar a principios de los noventa. Roberto
Benigni ha dotado a esta nueva comedia una atmósfera
sentimental e inteligente. Sus películas rebosan frescura
y mucho, mucho optimismo; se le considera un genio y el truco
de su éxito no es más que una dedicación
exhaustiva a cada trabajo.
Roberto Benigni, nacido el 27 de octubre
de 1952. Actor y director italiano de cine y televisión.
Nació en Castiglion Fiorentino, Toscana, Italia,
y es ganador de un Oscar al mejor actor en 1998. Apariencia
de persona nerviosa, sonrisa inocente y entradas en la
cabeza.
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Más
que hablar sobre su vida privada, sobre sus estudios o sus relaciones
mundanas prefiero escribir sobre sus películas. Concretamente
voy adentrarme en cuatro obras que han supuesto un ascenso en
su carrera (Johnny Palillo, El monstruo, La vida es
bella, El tigre y la nieve) y que particularmente me parecen
reflejos de lo que debería ser el cine cómico y
no las payasadas que se fabrican en estados unidos.
Roberto
nace el 27 de octubre de 1952 en el pueblo Misericordia, de la
provincia de Arezzo. En 1972, con sólo su guitarra como
equipaje se va a Roma para buscar fortuna. Allí tiene la
suerte de encontrarse a tres amigos del mundo del teatro (Silvano
Ambrogi, Carlo Monni y Aldo Buti) que lo integran en la obra "I
Burosauri" de Silvano Ambrogie. Este era un teatro experimental
y novedoso, sin embargo consiguió sacar algunos papeles
cómicos. Con Giuseppe Bertolucci encarna al personaje de
monólogos Mario Cioni; esto le conduce a realizar el mismo
personaje en la serie de televisión "Onda Libera"
y a la película del mismo nombre, muy criticada en su tiempo.
En 1978 participa en el programa de Renzo Arbore, interpretando
a un crítico cinematográfico muy particular y gracioso.
En esta época coincidió con su trabajo en cine como
guionista y actor, parcela ésta en la que asumirá
papeles de diversa consideración que pasarán, para
la mayoría de los espectadores de todo el mundo, desapercibidos.
En sus primeros años como actor intervino en películas
como Camas calientes (1979), de Luigi Zampa, o La luna (1979),
de Bernardo Bertolucci. No obstante, abundarán en su carrera
notables comedias aunque intrascendentes, muchas de las cuales
no lograron estrenarse fuera de su país.
No
obstante, su trabajo no pasó desapercibido para algunos
directores (incluso considerados "de culto"), como puede
ser el caso de Federico Fellini o Jim Jarmusch, quienes se fijaron
en sus cualidades artísticas, es decir, en sus recursos
dramáticos y en su talento, y no en su escasa repercusión.
Así, Jarmusch le ofreció colaborar en Bajo el peso
de la ley (1986) o en Noche en la tierra (1992). Fellini, por
su parte, le llamará para intervenir en su obra póstuma,
La voz de la luna (1990).
Desde
final de los setenta, Roberto tuvo la suerte de actuar en las
películas de Bertolucci: Berlinguer y La luna,
que le sirvieron para demostrar su pericia interpretativa. Unas
dotes que el director Jim Jarmush advirtió inmediatamente
puesto que lo puso a trabajar en Bajo el peso de la ley, Noche
en la tierra y más recientemente Coffe and cigarettes.
Sin embargo, no fueron las obras maestras de Jarmusch ni el
cine intimista de Fellini o Bertolucci los que le dieron el éxito
mundial, sino sus propias creaciones.
Su
faceta como director comenzó en los primeros años
ochenta, donde fue el responsable de uno de los éxitos
del cine italiano de esta década, Non ci resta che piangere
(1984), codirigida con Massimo Troisi, así como Johnny
Palillo (1991). No obstante, a pesar de que para la crítica
su nombre no había pasado desapercibido, en 1997 sorprendió
a propios y extraños al dirigir y protagonizar La vida
es bella, donde combina con habilidad un tierno sentido del humor
con la más absoluta de las tragedias; lo que en un principio
parecía una película más sobre el holocausto
judío se convierte, sin aparatosos golpes de efecto, en
un canto a la esperanza. Su trabajo fue reconocido por la academia
de Hollywood al nominarle a siete Oscars y concederle tres de
ellos, el de Mejor Actor, la Mejor Película extranjera
y la Banda Sonora, hazaña difícil de conseguir para
una película de habla no inglesa. Este éxito se
vio reafirmado con otro parecido en los Globos de Oro.
Como
ha sucedido en otras muchas ocasiones, tras el éxito de
ésta última película se ha producido una
revalorización de sus trabajos anteriores, así como
un interés inusitado por lo que rodea a su figura. Fruto
de ello es el que en junio de 1999 la universidad de Ben Gurion
en Israel le haya nombrado doctor Honoris Causa en refendo al
trabajo realizado en La vida es bella, así como su participación
en la superproducción francesa Astérix y Obélix
contra César, donde personifica al mítico personaje
de Astérix ideado por Uderzo y Goscinny.
Como
director, Benigni ha firmado en los últimos años
Pinocho (en 2002, una recreación fantástica del
famoso cuento) y El tigre y la nieve (en 2006, un alegato contra
la guerra).
Johnny
Stecchino (Johnny Palillo)
En
1991, Roberto protagoniza, dirige y escribe él mismo Johnny
Palillo; una comedia que lo propulsa a las cotas más
altas de éste género en Europa. Ya en aquel entonces,
la actriz Nicoletta Braschi estaba presente en sus films. Braschi
se convertiría en su esposa en muy poco tiempo.
La
historia de Johnny Palillo es básicamente la historia
de una confusión. Dante es una persona buena, inocente
y amable, sin embargo es el doble de un tal Johny que es todo
lo contrario. La gente cree que el protagonista, es en realidad
el terrible mafioso en deuda con muchas otras famílias
del crimen. Así que el pequeño pueblo italiano donde
se desarrolla la historia se estremece al ver tipo. La película
se mueve a base de sketchs muy preparados, que se van uniendo
unos con otros, así por ejemplo podría hablar (sin
destripar la peli) del momento que nuestro héroe roba un
plátano para desayunar y es perseguido por una banda de
matones. Él lo relaciona con el hecho del plátano
y en momentos futuros sacará a la luz ese temor cuando
ve otros plátanos.
Esta
película bate los records de ventas al público de
todo el cine italiano; recauda cuarenta millones de liras tan
sólo en videos. En 1993 actúa en "El hijo de
la pantera rosa" de Blake Edwards. Un film con poca gracia
y con tópicos americanos demasiado aburridos.

Il
mostro (El monstruo)
Tras
el fiasco de Blake Edwards, Roberto se pone a trabajar en otra
película que es tan genial o mejor que Johnny Palillo.
Esta otra producción de 1994 es muy parecida en cuanto
al estilo de Johnny Palillo. También todo parte
de una confusión; esta vez, la policía cree que
Loris (Benigni) es un cruel asesino y violador de mujeres. Los
hechos por el que lo relacionan con los asesinatos son coincidencias
muy divertidas fruto de los despistes y mala suerte del protagonista.
También
todo se mueve a base de sketchs; esta vez están mejor coordinados
y por ejemplo encontramos escenas colosales con cientos de personas
corriendo por las calles. Me gustaría contar muchas escenas
de esta obra pero para no estropear la espectación sólo
expondré el primer contratiempo de los primeros minutos
del guión.
Loris
está trabajando en una fiesta de lujo; se le acerca
su jefe:
-No
puedo creerlo Loris, ahí detrás está
sentada María la ninfómana.
-¿Ninfómana?
-Sí,
¡pero no te gires! ¡no mires! Sí es
ninfómana, se acuesta con cualquiera que se lo
pida.
-¿Con
cualquiera? ¿Con un tipo así... normal?
-Sí,
con todos, ¡pero no mires! Bueno yo me voy, nos
vemos luego.
En
ese momento se marcha la ninfómana con dos tipos
y se sienta una mujer de edad avanzada. Es el momento
en que Loris se avalanza y empieza la gran confusión.
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La
vita è bella (La vida es bella)

1997;
Roberto perfila aún más su cine. Esta vez nos trae
una historia divertida pero muy sentimental. Si sus primeros personajes
eran tipos inocentes solteros que buscaban ligues, esta vez es
un padre de familia gracioso y amable. La historia se desarrolla
durante la dictadura nazi en Alemania y obliga al protagonista
a inventarse un juego-concurso diario con tal de ver feliz a su
hijo, que no comprende el porqué de la represión
contra los judíos. Los sketchs delirantes de la primera
parte de la película no hacen más que reafirmar
un cariño especial a los personajes, que cuando sufren
los horrores de la guerra crea un sentimentalismo magistral.

La
película está filmada en Cortona. En la ceremonia
de los Oscars la película obtuvo el Oscar al mejor actor,
el Oscar a la mejor película extranjera y el Oscar a la
mejor banda sonora. A partir de ahí, Benigni ha sido comparado
con actores cómicos como Buster Keaton o Chaplin por su
carácter humorístico. Y una curiosidad: El 10 de
enero de 1999, el papa Juan Pablo II vio La vida es bella
en un pase privado, con Roberto. Por lo visto el papa se emocionó
en varios momentos y le dio la enhorabuena al autor.
Dos
años después, hace un papel de César en Astérix
y Obélix contra el César de Claude Zidi, con
Christian Clavier y Gerard DePardieu. Una película facilona
e infantil pero que está muy bien realizada y que hace
pleno honor al personaje de cómic. Sin embargo, su Pinocho,
de 2002 resultó
un fracaso comercial tremendo, sobretodo en Italia. Ha pasado
sin pena ni gloria.

El
tigre y la nieve
Esto
le hizo volver a las andadas en siguiente película que
aunque no ha tenido el éxito de sus otras obras, está
muy valorada por su guión precioso y su realización.
Su personaje de siempre: el tipo bueno y despistado. Me refiero
a El tigre y la nieve (2005); también ambientada
en tiempos difíciles, en la guerra de Irak. Sin embargo,
a parte de los momentos cómicos, este film está
mucho más maduro; rodada en territorio difícil,
por las calles bombardeadas por los americanos. Esta película
es una prueba de amor, el protagonista, un profesor de literatura
se marcha a buscar a su exmujer herida en Irak. Allí, un
lugar en efervescencia, hace que sea un lugar mejor, dando su
visión particular y divertida de la vida. Es una película
que tiene comicidad, tensión, drama y mucha mucha poesía,
y sino ya lo veréis por la simbología con el título.
