L'ANIMAL
CLAUDE ZIDI, FRANCE, 1977
Análisis fílmico por Fran Kapilla



Justo en el mismo año en que se empezaba a rodar esta película, Belmondo había estrenado, meses antes, dos éxitos de acción policiaca:  "L'Alpagueur" (El cazador de hombres) y "Le Corps de mon ennemi". La prensa entonces le preguntó si era bueno aventurarse en una comedia; el propio Jean Paul Belmondo respondía diciendo que no era bueno enfrascarse en un sólo estilo y que pese a ser una comedia tenía muchas escenas de acción con lo cual seguía siendo una película con su sello.

"L'Animal" es una película divertidísima y con una frescura que siguen estando de actualidad. Una pareja de novios son especialistas de acción en el cine, el problema surge cuando ella quiere dejar la profesión y dedicarse a una vida más serena. El hombre tendrá que re-conquistar a su pareja pero además, tener la osadía de pedirle un trabajo más junto a un famoso actor. Por otro lado, ese otro famoso actor es un doble exacto que nuestro protagonista (apareceran los dos en el mismo plano usando trucos de cámara) con lo cual, los líos están asegurados.



Realmente es una comedia romántica en la línea hollywoodiense (me viene a la cabeza "Los padres de ella"), si sustituimos los momentos de gags donde se rompen objetos caseros por espectaculares escenas de riesgo y añadimos un toque francés de "boudevil" tenemos la construcción perfecta. El punto de esos especialistas de acción es lo que permite a Belmondo mostrar sus habilidades atléticas como suele hacer en su filmografía, pero además es lo que sustenta situaciones divertidas. Al personaje lo han contratado para hacer de doble del famoso Bruno Ferrari, un actor ficticio que tiene la misma cara que Belmondo pero que se diferencia en su tendencia sexual. Me gustaría destacar el plano secuencia de la caída por las escaleras, en la que Mike se tira muchas veces porque a Bruno (que se levanta justo cuando él rueda tras un seto) se le olvidan sus frases o no le funciona el mechero. Para convencer a su novia, Mike se infiltra en una fiesta de lujo, que como está en un castillo reconvertido, le toca pasar por las mismas situaciones que si fuese un rodaje de película de época: foso del castillo, saltando entre mesas, colgándose de lámparas, etc. Christian Fechner, el productor ejecutivo apostó el presupuesto más alto de una realización francesa hasta aquella fecha. Confiaron en la dirección de Claude Zidi, todo un experto en comedia francesa y en el guión y arreglos de diálogos de Michel Audiard.

Belmondo realizó todas las escenas de riesgo en persona, sin dobles, como siempre ha hecho. Durante el rodaje tuvo varios contratiempos debido a lesiones: esguince de tobillo (en la secuencia frente al Sagrado Corazón), también un desgarro en la pierna (al caer por las escaleras tantas veces) y hasta sufrió una herida jugando con un tigre real, con el que se encuentra en el castillo, donde se abrazan; el tigre le modió la oreja jugando pero se conviritió en herida. Además, la última escena del film, la del avión tuvo un discusiones con las compañías de seguros que no quisieron hacerse cargo y se negaron a incluirla en sus acuerdos por verla demasiado peligrosa. Pese a ello, Jean-Paul Belmondo se arriesgó a hacerla sin el respaldo de los seguros y todo salió bien.

Raquel Welch está genial en "L'Animal"; posiblemente es una de sus mejores trabajos ya que es notorio que son pocos los títulos que merecen la pena de esta actriz
pese a su fama. Pese a tener diversos papeles donde pudo lucirse, personalmente, pienso que lo más representativo en calidad interpretativa de Welch es "Viaje alucinante", "Hace un millón de años", "Los tres mosqueteros", "El regreso de los tres mosqueteros", "Hannie Coulder" y este "L'Animal" (siendo este último título el plenamente cómico y europeo, por ello, más interesante). Raquel Welch fue considerada como una de las mujeres más guapas del mundo y Belmondo, como productor de este film, lo aprovecha bien. Hay que destacar que está espectacularmente bella, donde luce vestimentas variadas, ajustadas y hasta semitransparentes (es imposible no mencionar que media película luce vestidos sin sujetador donde marca busto).



La banda sonora (enlace), de Vladimir Cosma (un habitual en el cine francés), es muy alegre y bailable; combina ritmos de la jungla (por el título) y un toque moderno dance de los 70 con orquesta. Hoy día nos llega como una banda sonora "retro", "vintage setentera" (por esos ritmos electrónicos de discoteca), pero que agradan y le van muy bien a la película. El título (L'animal) hace una doble referencia: al poco tacto con que Mike se mete en líos e intenta resolverlos y también al momento en que se ha de disfrazar de gorila, disfraz simbólico en el final sobre la vida que les espera.



Al comienzo de la película vemos de fondo (como figuración) a los cantantes Johny Hallyday y Jane Birkin en un rodaje falso de Claude Chabrol (quien también aparece como figurante). Irónicamente, simulan ser grandes estrellas que van a ser sustituidos por los dobles de acción, así mientras Hallyday y Birkin descansan, Belmondo y Welch son los que se llevan los golpes. Otro guiño profético es el de Jean-Jacques Beineix, ayudante técnico de esta película y al que escribieron su nombre en una pizarra de atrezzo como si fuese director de otra supuesta película; con el tiempo Jean-Jacques Beineix se convertiría en director de cine con títulos como "Diva" y "37 2º" (Betty Blue). En la escena del falso rodaje con el coche de espionaje, vemos al fondo en una nave las letras "FCF", que son las del estudio del productor auténtico "Films Christian Fechner". La recaudación fue enorme y aquella comedia supuso un éxito de taquilla francesa.



El mensaje que transmite es el de la re-conquista amorosa donde el protagonista hace un esfuerzo descubrirle a la pareja que la vida que le ofrece es más interesante y divertida que la nueva que quiere escoger. Ella re-descubre que es igual que él y que efectivamente la monotonía no le ofrecen nada. Es un título que merece verse para pasarlo bien, para reirse, para disfrutar de momentos de acción espectacular (y realista, donde no hay ni ordenador ni efectos de postproducción) y para disfrutar de una puesta en escena con la habitual simpatía de Belmondo.

Análisis fílmico por Fran Kapilla (www.frankapilla.com)